Hace un par de semanas nos reunimos a comer un grupito de personas del sector. Con esto de la pandemia y la limitación de moverse hacía mucho tiempo que no nos encontrábamos. Compartimos mucha información, y, por qué no decirlo, también chismes.

La tertulia se planteó en términos de proyecciones sobre cómo podría ser el mundo del libro en 3 ó 5 años. Hubo consenso sobre la idea de que el futuro no está escrito y se puede recrear, siendo imprescindible escuchar las tendencias del mercado y pensando esta crisis como elemento de rediseño del futuro. Pero no hubo consenso cuando hablamos de los dos retos más inmediatos: digitalización (mucha controversia) y sostenibilidad y ecoedición.

En un mundo donde la hiperaceleración e hiperconectividad son claves, producto de la confluencia de la disrupción tecnológica con la digital, todas las industrias están ante procesos de rediseño. Nadie duda hoy que toda la economía y los mercados están ante un proceso de transformación digital. Un fenómeno imparable sin duda: medicina, justicia, educación, banca, administración pública, prensa, música, etc. Todas las industrias se están viendo afectadas. ¿Y el ocio? ¿Y la lectura? ¿Y el libro? Ninguna industria es inmune al proceso. Transformarse no es una opción, es una obligación si se quiere permanecer en el mercado. Además, estamos entrando en lo que algunos analistas denominan la sexta ola de la innovación y disrupción, la sostenibilidad, que será la siguiente a la quinta, en este caso, la digital.

La controversia se centró en la digitalización de la industria del libro. A mi juicio, digitalizar una editorial puede ser relativamente fácil, pero ¿y una librería?

Hay que entender que Internet y digital no son lo mismo. Internet es un metamedio; y digital, que no es tecnología, sino cultura de empresa y negocio, obliga a asumir que los negocios se transforman, no por cambio incremental sino disruptivo, lo que obliga a rediseñar los procesos, la propia empresa, y la cultura de las personas. Es en este contexto donde se plantea el tema de la digitalización de las librerías. Hay mucho consenso en que hoy, para vender papel, hay que ser enormemente digital, pero podemos convenir que el proceso desatado después de la pandemia de arrancar una página web y vender unos libros por e-commerce no es suficiente. Digitalizar es un proceso, no solo cambiar soportes y formatos. Para una librería, cambiar y virtualizar todo su proceso de negocio, desde la interacción con clientes a la logística, no es fácil. Si la librería dispone de un ERP potente puede comenzar a recopilar datos de clientes y ventas, estos datos bien leídos y organizados, siguiendo un esquema de algoritmo informacional, ofrecen posibilidades al proceso de digitalización. Pero todos sabemos que las librerías no suelen tener ERPs potentes, luego ya se parte de una debilidad estructural.

Leyendo el informe Plan España Digital 2025, se define así el proceso:

La digitalización de la economía pasa por la transformación de las empresas para adoptar nuevos procesos, invertir en nuevas tecnologías y la formación de su personal, aplicar las tecnologías digitales a la transformación de su negocio y lograr así́ un aumento de su productividad, de su competitividad y de su rentabilidad futura”.

En estos últimos meses, he visto numerosas ayudas para la digitalización de las industrias del libro, y por supuesto, las librerías. Lo que me preocupa es si se tiene clara la estrategia de llegada. Creo que los gremios del libro deberían hacer un esfuerzo de conversión hacia hubs digitales, liderando el proceso de transformación. Pero el problema que observo es el agotamiento de estas organizaciones, la pandemia ha pasado factura a muchas de las asociaciones del libro. No son pocos los amigos tecnólogos que me insisten en la incorporación de la tecnología de grafos a la hora de abordar la digitalización, el tema es más complicado de lo que parece.

Siguiendo estas reflexiones comento que hace unos días leí un post excelente de mi colega Bernat Ruiz Domènech en el que afirmaba la tesis (que comparto) de considerar la opción bookshop.org como la más provechosa para la librería independiente. Sabemos que Internet premia el tráfico y la rotación, y, como, es muy dudoso que una librería pequeña alcance ciertos niveles de tráfico, solo trabajando dentro y desde una gran plataforma sus opciones aumentarán exponencialmente. Al final el commerce desde un macrodistribuidor que tiene un stocks de miles de libros es una opción excelente, como así se ha demostrado en Estados Unidos y en Inglaterra. Es frecuente escuchar en el sector que contra Amazon nada puede hacerse, yo no lo creo así, la clave es atacar con armas similares, y aquí el ejemplo de Alemania es obvio: durante numerosos meses, las plataformas alternativas superaron al gigante, mediante una combinación de servicio y apoyo en la sociedad civil.

¿Un brindis al sol?

Lo manifiestamente evidente es que la mentalidad digital de los lectores es muy superior a la de la industria, y que no toda la industria editorial está preparada para la transición digital. La pandemia ha actuado como dinamizadora de la necesidad de transformación digital, pero abordar el tema desde la integración de sistemas en toda la cadena de valor no parece estar a la vista. En una industria poco dada a la innovación, y aún menos a la tecnología, la digitalización es un brindis al sol. En términos de transformación digital, queda mucho camino por recorrer; el problema es que no queda tiempo, aquí no hay prórroga. Las editoriales que venden libros digitales y audiolibros pueden o no ser catalogadas como digitales, es más un problema de mentalidad empresarial que de formatos, y las librerías, con un soporte e infraestructura tecnológica muy limitada, lo tienen difícil. Reconvertirse es una receta que sirve para un titular, llevarlo a cabo es otra cosa. Todas las industrias del libro tienen esta asignatura pendiente, esperemos que no la dejen para septiembre. Si no aprueban en disrupción digital es dudoso que se puedan subir a la sexta ola, la sostenibilidad.


MG

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

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