Cuando hace unos día un buen  amigo me abordó por la calle para decirme que había comprado un libro para mí en una feria de libros de lance, lo miré con cierto escepticismo. El libro contenía las ponencias y conclusiones del 1er Congreso de Libreros celebrado entre el 1 y el 4 de julio de 1968, en Madrid. No oculto que en algún momento de la lectura casi se me saltan las lágrimas de gozo, entre la gozosa oratoria de la época que se observa en los discursos de apertura y salutaciones diversas, y las demandas y ruegos al sector que allí se planteaban pensé que me encontraba junto a McFly en Regreso al Futuro.

Libreros 68

Una vez en casa me puse a leerlo, cuando llevaba media hora leyendo comencé a darme cuenta de encontrarme ante una joya, libro arqueológico sobre la problemática de la librería y de los libreros a finales de los 60, pero con un tejido librero en el que destacaban personalidades con un nivel cultural y una visión de futuro hacia su sector ciertamente encomiable.

El congreso estuvo presidido por el entonces Ministro de Información y Turismo (para los más jóvenes explicaré que entonces España vivía bajo una cruel dictadura), Don Manuel Fraga Iribarne, que en su discurso de apertura, y citando palabras de Don Julián Pemartín, director del INLE en 1944, señaló:

“La industria editorial no puede ser considerada ni por sus propietarios ni por el Poder público como una actividad de meros fines económicos, sino como una misión de educación y cultura en la que deben predominar los fines espirituales que la dignifican y la colocan en el elevado puesto entre las actividades culturales”.

En este mismo discurso señala como un reto conseguido por su Ministerio en apoyo del libro que las tiradas medias han alcanzado los 9.000 ejemplares y un aumento enorme del consumo de papel editorial, en gran medida subvencionado.
También señala en su discurso el excelente trabajo que estaba realizando la “Comisión Interministerial para el Estudio de los Problemas del libro”.

Llegados a este punto de lectura del discurso estoy por pedir que se canonice al ínclito Don Manuel (Fraga), un fenómeno, un crack, el “puto amo”. Una defensa numantina del libro y las librerías. El Ministro Wert podía haberle imitado.

Cincuenta años después de estos mensajes tengo la sensación de haber retrocedido a la Edad Media. Aunque ya había leído muchos libros sobre la protección que el franquismo hizo del libro (al margen de los temas de censura y control del estado sobre normas religiosas, políticas y morales que no cuestionases los ideales culturales de la “Nación Española”), observo en las actas del congreso la sintonía que existía entre libreros y mandatarios públicos, y una honda preocupación por el libro.

El Congreso se estructuró en tono a 4 ponencias: “ Relaciones Editor-Librero”,” Bibliografía”, “Canales normales de comercio del libro” y “Aspiraciones y futuro de la librería”.

CONGRESO
Destaco la ponencia de “Aspiraciones y futuro de la librería”, realizada por Don Jerónimo Díaz de Santos, a la que se incorpora una comunicación de Don Marcial Pons Abejér sobre el reconocimiento oficial de la Escuela de Librería y el lanzamiento de un número monográfico de “El Libro Español” (una publicación periódica del sector) sobre la Escuela.
Veamos algunas de las conclusiones de aquel Congreso, entre otras muchas:

  • Lograr la exclusividad absoluta como canal difusor del libro.
  • Conseguir que los libros escolares y de texto vuelvan nuevamente a la librería.
  • Disfrutar de un margen comercial más holgado.
  • Poder optar eficazmente a los concursos y servicios a bibliotecas o instituciones culturales, ahora no al alcance de los libreros.
  • Formulación de una normativa comercial entre libreros, distribuidores y editores.
  • Se requiere un poder vinculante moral mayor entre editores y libreros para evitar prácticas anticomerciales, se estima aconsejable que este convenio sea escrito y sin mayor fuerza de obligar que la que se deriva de un “pacto de caballeros”.
  • Establecer una ponderación y calificación de la entidad librera.
  • Incorporar las suscripciones a publicaciones periódicas a las librerías.
  • Formar Escuelas de Librerías con titulación reconocida por el Ministerio de Información y Turismo.
  • Estudiar la forma de financiación de las ventas a bibliotecas.
  • Desarrollo de exenciones fiscales a través de un régimen tributario especial en los ámbitos, local, provincial y nacional.
  • Acceso al sistema de créditos prioritarios en cuanto a los capítulos de inversiones fijas y financiación de stocks.
  • Creación de una entidad financiera y crediticia al servicio de las librerías.
  • Desarrollo de un arbitrio municipal para librerías.
  • Campaña Nacional del Libro en televisión, prensa y radio.

Obviamente, cuando comparo los temas que se planteaban en 1968 con los textos que ahora estamos enviando a las comisiones de cultura de los partidos políticos para la defensa de las librerías, observo con pesar que los problemas no se han solucionado y que muchas de nuestras recetas ya se plantearon décadas atrás, muy poco nuevo bajo el sol. Observo aquí temas fiscales, sello de calidad, código de buenas prácticas, formación, financiación, transversalidad de medios en apoyo del libro, bibliotecas, etc… Y me asusta pensar que gobernantes de una dictadura fuesen quizá más sensibles a la problemática del libro que en la actualidad.

Para los que pensamos que el futuro de las librerías es indisociable de la política de preservación del patrimonio cultural de un país y de su preocupación por propiciar y facilitar su acceso universal, resulta dramático leer un librito como este. Observando además las iniciativas que están surgiendo en LATAM desde las asociaciones de libreros, parece más que conveniente en avanzar en una asociación de libreros de lengua castellana.

Me coloco bajo la advocación de San Jerónimo, patrón de los libreros desde el siglo XVI, para ver si es posible que se estructure una defensa seria de las librerías en España. El tiempo apremia.

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

2 Comentarios

  1. Fernando Zapata Lpez 24/05/2016 en 5:34

    Mi querido Manuel, desde Panamá un estrecho abrazo y mis felicitaciones por este blog sobre las librerías, ¿Bravo! Abrazos por montón,

    [1462218994708_Plantilla]

    ________________________________

    Responder

  2. […] Cuando hace unos día un buen amigo me abordó por la calle para decirme que había comprado un libro para mí en una feria de libros de lance, lo miré con cierto escepticismo.  […]

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