newsletterEstoy inundado de newsletter de todo tipo. Editoriales, librerías, empresas de todo tipo y naturaleza, agencias de comunicación, organismos, entidades, blogs, etc… están generando newsletter en las que agregan información de otras fuentes originales que ya han producido el contenido. Esta multiplicación exponencial de newsletter con noticias y referencias a otras fuentes crece de manera exponencial. El problema que observo es la inutilidad de las mismas.

La multiplicación exponencial de newsletter que agregan referencias de post y articulitos de distintas fuentes, comienza a ser un problema. La idea, que en un primer momento podía ser interesante, agregar y prescribir ante un universo inmenso de información, se ha convertido en una pérdida de tiempo espantosa. En mi caso, tengo localizadas las fuentes creadoras de información y estoy suscrito a ellas, pero por si algo importante se me pasa, al tener perfil en Twitter o Facebook, personas a las que sigo me lo recuerdan al enlazar la noticia. En resumen, que el contenido referenciado por estas newsletter  ya lo conozco,  y acabo por recibir el impacto comunicativo desde muchos puntos distintos pero ajeno a la fuente original.

Cuando recibes una de estas newsletter, a las que normalmente has dado permiso de envío, y compruebas que de 10 referencias ya conoces 9, o en el peor de los casos, las 10, observas que estás perdiendo el tiempo miserablemente. En muchos casos, estas newsletter están asociadas a editoriales, lo que me lleva a pensar que no acaban de entender que el marketing de contenidos no es publicidad de la editorial, ni una extensión de su departamento de comunicación y, mucho menos,  referenciar a los creadores de contenido original, sea mejor o peor.  De hecho el marketing de contenidos debe comenzar por la alineación de la estrategia de negocio con la estrategia digital, buscando extraer información a través de analíticas valiosas, de manera que puedas ir mejorando el producto. Dicho esto, me da la sensación que estas newsletter al final no miden absolutamente nada de nada. Deben pensar que con enviar la newsletter por Mailchip o cualquier otra herramienta está todo concluido. Error, grave error.

Hay que comenzar a pensar que los usuarios más o menos avanzados estamos, a través de suscripción por RSS recibiendo la comunicación directa del creador del contenido, es decir, blogs y páginas diversas, recibo los nuevos post de al menos 50 blogs y otras páginas, y que, sobre todo twitter, es el mejor agregador de contenido original que existe, los mismos autores de un blog referencian y lanzan el contenido creado desde un blog a las redes buscando impacto y tráfico, de manera urbi et orbe, entonces, ¿tienen sentido estas newsletter? Pensemos, a modo de ejemplo, en un usuario que siga en Facebook a 400 personas y en Twitter a 300, ¿qué tiempo requiere de seguimiento lo que estos perfiles generan? ¿No está informado de manera exhaustiva del contenido que se produce? Es evidente por tanto que la proliferación de newsletter carece de sentido. Revelan una incomprensión crítica: el contenido, o es original o no vale de nada. Obviamente referenciar es menos costoso que crear.

Insisto en esto a raíz de una conversación con una editorial que quería poner en su web una pestaña de noticias. Les pregunté qué información iban a colgar en la pestaña, pues bien, un breve texto de unos cuantos párrafos y la referencia a la fuente. Y además querían enviar una newsletter semanal con una selección de estas noticias. Les dije, ¿y todo esto para qué? Los seguidores de esa web es más que probable que reciban esa misma información o bien de la fuente original de creación, o bien se enteren de esas noticias a través de microblogging.

Y en este punto surge otro problema. ¿Controlan y miden cuanta gente abre la newsletter? El paso siguiente, una vez generada la newsletter de agregación, debería ser medir el número de aperturas sobre la totalidad de envíos, es decir, la tasa de aperturas, que conforme se avanza en el tiempo tiende a descender. En resumen, la agregación de noticias tiene poco sentido, lo que verdaderamente ofrece valor es la creación de contenido original, pero esto es complejo y costoso.

También es importante señalar la poca pulcritud a la hora de obtener los emails de los usuarios, en mi cao recibo newsletter de sitios a los que nunca he dado permiso ni me he suscrito voluntariamente, por lo que tiendo a pensar en un cierto tráfico de datos entre empresas, es decir, se pasan las direcciones entre sí, hecho grave que afecta a la protección de datos y a la intimidad del usuario. Es por ello que llevo un tiempo dándome de baja de un montón de newsletter que lo único a lo que me llevan es a hacerme perder el tiempo. Y mi tiempo, como los vinos chardonnay,  es oro líquido.

 

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

5 Comentarios

  1. […] En un texto que publica hoy Manuel Gil en su blog apunta lo siguiente: “Estoy inundado de newsletter de todo tipo. Editoriales, librerías, empresas de todo tipo y naturaleza, agencias de comunicación, organismos, entidades, blogs, etc… están generando newsletter en las que agregan información de otras fuentes originales que ya han producido el contenido. Esta multiplicación exponencial de newsletter con noticias y referencias a otras fuentes crece de manera exponencial. El problema que observo es la inutilidad de las mismas.” (https://antinomiaslibro.wordpress.com/2016/02/29/la-pesadilla-de-las-newsletter/). […]

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  2. Yo soy de las que envían boletines con una recopilación de artículos. Lo hago a los suscriptores de mi blog. Son artículos —no necesariamente noticias— que son de interés para mí. Lo envío cada 15 días e incorporo enlaces a otros blogs, sin hacer un resumen de la noticia, siempre indicando la autoría del contenido.

    Lo realizo por diversos motivos. Entre ellos porque es un extra para suscriptores de mi blog (solo ellos lo reciben) y porque considero que es una forma de facilitar información relevante a quienes les interesan los mismos temas que a mí y me siguen. Además, como sostiene Alejandro Zenker, no todo el mundo tiene sistematizada la información, más en un público variado como tiene mi blog, donde los profesionales del sector del libro no es el mayor colectivo.

    Los artículos del boletín siempre están relacionados a los temas que abordo en mi blog; no incorporo publicidad y no enlazo a mis entradas; entradas que me curro semana a semana, con contenido generado exclusivamente para el blog y que me demanda sus buenas horas de producción. Por otro lado, soy consciente que genero (por poco que sea) tráfico hacia otras páginas web de colaboradores, colegas o amiguetes (y hacerlo me satisface).

    Todos, siempre, pueden desuscribirse de los boletines si no interesa (o directamente eliminar el correo), y nadie de los que está en la lista fue agregado “de prepo”; todos lo han hecho por motus proprio. Entiendo, Manuel, que estés hasta el gorro de recibir correos que no sabes de dónde salieron porque han metido tu dirección en su lista de comunicación sin que tú lo sepas. A mí también me pasa aunque seguramente en menor cantidad que a ti. Cuando esto sucede, me doy de baja o envío el correo a spam, y listo.

    Algunos suscriptores me han agradecido este envío porque les interesa saber cómo me informo y qué leo (sí, todos somos [un poco] cotillas) y descubrir nuevos blogs, incluso me avisan si algún enlace no les funciona y hasta me remiten comentarios de los artículos facilitados a través del boletín.

    En cuanto a las estadísticas de apertura de los boletines que envío —solo he mandado 3 hasta ahora—, estos tienen un porcentaje de apertura igual que las entradas de mi blog (será porque siempre me leen los mismos…) y los clics en los enlaces depende del tema.

    Es lógico que los que consumimos contenidos similares nos encontremos con artículos que ya hemos leído. Misma situación me pasa a mí cuando recibo correos de otras páginas web, blogs o editoriales. Pero lo mejor de todo es que siempre descubro algo nuevo —un blog, un autor, un informe, una comunidad, etc.— y eso lo agradezco.

    Un abrazo y hasta prontito🙂

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  3. Estimado Manuel, tu texto me ha parecido más que pertinente. Como sabes, hemos arrancado con un proyecto en México que es similar a los que aludes, es decir, Bibliopatía. He retomado tu reflexión y he publicado lo siguiente en el envío que hoy hice:

    “En un texto que publica hoy Manuel Gil en su blog apunta lo siguiente: “Estoy inundado de newsletter de todo tipo. Editoriales, librerías, empresas de todo tipo y naturaleza, agencias de comunicación, organismos, entidades, blogs, etc… están generando newsletter en las que agregan información de otras fuentes originales que ya han producido el contenido. Esta multiplicación exponencial de newsletter con noticias y referencias a otras fuentes crece de manera exponencial. El problema que observo es la inutilidad de las mismas” (https://antinomiaslibro.wordpress.com/2016/02/29/la-pesadilla-de-las-newsletter/).

    No deja de tener razón. Unos más, otros menos, pero prácticamente todos nos vemos inundados por correos de todo tipo que vuelven inmanejable cualquier bandeja de entrada. Muchos son también los que reproducen notas de fuentes varias y las hacen llegar a sus “víctimas”. Esta reflexión de Manuel toca al ejercicio que estamos haciendo en Bibliopatía. En su comentario asienta que muchos ya hacemos acopio de información a partir de la alimentación sistemática que hacemos vía RSS de fuentes que hemos ido identificando como pertinentes para nuestro marco de interés. ¿Para qué, entonces, un boletín como Bibliopatía?

    Es cierto que profesionales de la edición como Manuel Gil no requieren de un espacio así. Pero hay muchos que carecen de los conocimientos para sistematizar por su cuenta la información y que, por lo tanto, agradecen contar con un espacio que lo haga. Desde hace años, hemos estado generando síntesis informativas de lo más destacable en el mundo del libro y la lectura, particularmente en México, realizadas por David Ricardo para el Instituto del Libro y la Lectura (ILLAC), y les han servido a muchos para enterarse de asuntos que habrían pasado por alto. Quizá la laguna informativa en el medio profesional de la edición sea característica de México. Sin duda una de las habilidades del editor en esta época de transición debe ser la de mantenerse informado. Lamentablemente, “estar informado” no es una de las virtudes de muchos de los que están en el medio. Varios son netamente predigitales y a duras penas se mueven en algunas redes sociales (básicamente en Facebook). Los inmigrantes digitales se mueven un poco más en este mar de información, pero con enormes dificultades para sistematizar sus hallazgos, y en mis clases me he encontrado con que los nativos digitales tampoco entienden del todo la necesidad de estar continuamente informados de lo que acontece y de las tendencias en los diversos frentes del sector para anticiparse a los hechos.

    Quizá lo que hace falta es, más bien, un esfuerzo concertado para que los que ya realizan una curaduría de fuentes de información se unan para generar un espacio en el que se concentren y estén disponibles. Si desde Bibliopatía logramos contribuir a que eso se concrete, estaremos más que satisfechos.”

    No sé si esto va en el sentido que Miguel Gallego apunta.

    ¡Un abrazo!

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  4. Fernando Zapata López 29/02/2016 en 15:44

    Abordas un tema sensible que de verdad mortifica inútilmente a los que nos interesamos por un tipo de noticias. Ojalá en el ambiente digital algunas personas tomen conciencia que veces hacer menos es hacer más…

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  5. La solución en pocas semanas Manuel… Google ya está probando Apps en streaming, con lo que cualquier empresa, aprovechando las facilidades de las Apps para trazar usuarios y qué hacen contenido, podrían dar un salto cualitativo en Analítica y análisis de tráfico. Si consigues que tus usuarios reciban las noticias que realmente les interesan, el porcentaje de apertura llega al 60% en algunos de nuestros clientes. Y te doy la razón…porqué no agregarse a una sola App de noticias de los principales generadores de contenido de valor -no copias de noticias que están en 1000 blogs- del sector editorial. Tardaríamos menos de una semana en montar algo así… propongo como iniciadores a tí, a Joaquin Rodriguez, y… quién más se apunta?

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