liquidacion-totalEn estos últimos tres años han surgido en el comercio del libro un tipo de librerías que algunos están denominando low cost, en realidad se trata de un ensanchamiento del canal de saldo, a partir del descomunal volumen de libros que las editoriales atesoran (en realidad debo decir ruina) en sus almacenes. Es evidente que la crisis ha movido algunas de las placas tectónicas de la edición y ha volatilizado algunos de los mantras conceptuales que parecían intocables.

 

¿Qué editorial se atrevía a saldar abiertamente a comienzos del 2000? Muy pocas, y las que lo hacían intentaban “que no se notara” y que pasase desapercibido, pues no querían devaluar y contaminar la marca de cara a sus lectores y que otros editores competidores observasen el hecho. Hace unos años hicimos un curioso ejercicio, consistía en calcular cuántos ejemplares había en stock en los almacenes de editores y distribuidores, un cálculo cauto y conservador nos llevó a la cifra de 500 millones. Ya entonces observábamos el enorme coste económico, industrial y ecológico que esta disfuncionalidad entre ejemplares editados versus vendidos planteaba al sistema, y cuyo desajuste en el cruce de las curvas de oferta y demanda planteaba estructuralmente. No olvidemos que estas disfuncionalidades del sistema son muy anteriores a la crisis.

Hace unos días, y a raíz de unas clases en un master revisé y puse al día la diapositiva de ejemplares editados y vendidos desde el año 2005 al 2014.

 

Ejemplares

En la misma se puede observar que incluso en los períodos anteriores a la crisis el gap entre producidos y vendidos es de unos 100 millones anuales. Proporción relativamente similar al período duro de la crisis. El cálculo que hace unos días contrastaba con otros consultores es que hoy se puede almacenar una cifra cercana a los 700 millones de ejemplares.

En mi trayectoria profesional he saldo y tratado mucho con empresas de saldos. La negociación sobre el precio era un proceso bastante duro y en general podías acabar sacando entre 1 y 3 euros por libro, e incluso llegar hasta 5, pero a partir de 2012 las empresas de saldo masivo observaron que la disponibilidad de producto adquiría proporciones dantescas, las editoriales se lanzaron a saldar de manera masiva y abiertamente, lo que conllevo un descenso brutal de los precios de compra al editor, pasando a ingresar siempre por debajo de un euro, e incluso determinados libros a 50 céntimos y a menos. Una oferta de saldo de enormes proporciones hundió los precios, es lo que tiene la relación entre oferta y demanda en mercados de precio libre. El tema a evaluar ahora para los editores es si no resulta mejor ir directamente a hacer pasta de papel que saldar.

Es razonable observar que a diferencia de una librería normal, que recibe un 30% de descuento sobre el pvp. En este caso el librero low cost recibe un precio neto de cesión y pone el precio final que desea, de forma que el margen con el que trabajan estas librerías es normalmente superior al 100%, cuando no al 200%. Si pones una librería en una zona de mucho tránsito, con un poco de rotación puede ser un negocio altamente viable, mucho más que una librería de fondo, a diferencia de estas, se convierte en un negocio de margen, y además con un bajo nivel de costes operativos.

Es pues la disfuncionalidad sistémica y ruinosa de la industria la que posibilita la apertura de este tipo de librerías. Como en los tiempos que corren la elasticidad al precio se ha vuelto enorme, comprar libros entre 1 y 3 euros, o a 5, es posible, comprar una novedad a 20 euros es otra historia. Son pues establecimientos tipo outlet y no librerías de viejo, de hecho pueden observarse libros que tienen menos de un año de vida en el mercado. El problema es que una disfuncionalidad de esta envergadura puede conllevar que crezcan como setas, el problema es cómo afectan al consumo regular de libros, a mi juicio duramente, básicamente por la deflación de la renta de los lectores. Hay que observar pues el fenómeno.

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

5 Comentarios

  1. […] Leer más de esta entrada […]

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  2. […] Históricamente y cuando se ha hablado de Comercio interior del libro, en papel, no me consta que se haya tenido habitualmente en cuenta la cifra de negocio del mercado de segunda mano y del mercado de saldo. […]

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  3. No sé a qué librerías te refieres exactamente, pero algunas de las que han surgido y tienen cierto posicionamiento no viven del saldo sino del libro de segunda mano.

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  4. […] En estos últimos tres años han surgido en el comercio del libro un tipo de librerías que algunos están denominando low cost, en realidad se trata de un ensanchamiento del canal de saldo, a partir del descomunal volumen de libros que las editoriales atesoran (en realidad debo decir ruina) en sus almacenes. Es evidente que…  […]

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  5. […] Fuente original: Disfuncionalidad sistémica | Antinomias Libro. […]

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