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Hace unos días me advertía un editor de gran oficio y olfato (Juan Casamayor, de Páginas de Espuma) de un tema que consideraba muy importante y que no figura entre los temas que el sector debate, cada vez menos por cierto. Se trata de una modificación de la Ley del Impuesto de Sociedades (Ley 27/2014) que entró en vigor en enero de 2015. Hasta ese momento la industria editorial podía desgravarse el 5% por inversiones realizadas en la producción de libros (inversión cultural), sin embargo esa misma Ley permite a la industria cinematográfica una desgravación hasta del 20%. ¿Quiere esto decir que me parezca mal? Muy al contrario, entiendo que una protección de la inversión en nuestro cine es altamente positiva, pero ¿y la industria editorial por qué no? De todos es sabido que la única industria cultural que puede todavía presumir de una balanza comercial altamente positiva es el libro.

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Por otro lado, veamos la página 142 del Anuario de estadísticas culturales del Ministerio. Podemos apreciar que del total absoluto, 707,3 millones de euros, 522 son comercio exterior del libro, es decir, el 74,3%, datos de 2013. Si miramos el avance de datos de Comercio Exterior de 2014 observamos que la industria editorial exportó por valor de 541 millones de euros e importó por valor de 212, lo que determina un saldo exterior positivo de 329.

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Todo lo anterior me lleva a razonar que la industria editorial está siendo injustamente tratada, y que no sólo hay que recuperar la desgravación por inversión cultural, en la misma proporción que tengan otras industrias más favorecidas, sino que también hay que proponer una desgravación e incentivos fiscales sobre las exportaciones de productos culturales. En este sentido la edición independiente tendría un incentivo añadido para internacionalizarse y emprender su aventura exportadora. Es este otro tema para abrir un debate en el sector del libro, la exportación debe tener algún tipo de premio por parte de los poderes públicos. Si somos parte de la Marca España de manera más que importante, lo razonable es que se premie la exportación e internacionalización de nuestra industria y sus productos. Estoy convencido que si los grandes grupos editoriales no tuviesen filiales en el extranjero y fuesen ellos los que exportasen, el tema estaría en la agenda de trabajo del establishment gremial, pero como el tema afecta mucho más a la pequeña edición independiente, el asunto no existe en la agenda de trabajo del sector ante los poderes públicos.

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

3 Comentarios

  1. […] Deducción por inversión cultural | Antinomias Libro. […]

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  2. […] Esta semana Manuel Gil aludía a la diferencia de trato que la Ley del Impuesto de Sociedades 27/2014 ofrece al libro y al cine desde su modificación en enero del presente año. Dice Gil: […]

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  3. […] Una colaboración de Antinomias Libro […]

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