La librería como acto de resistencia

Cuando en el año 2009 asistí al Congreso de Libreros de Las Palmas tuve la ocasión de conversar con infinidad de libreros. Como la renovación generacional de los libreros es escasa, el negocio de librería es muy vocacional, pero muy poco negocio al fin y al cabo, comencé a charlar con libreros que tenían una dilatada trayectoria profesional, me interesaba especialmente la trayectoria personal y vital de muchos de ellos pues pensaba que de sus recorridos y aventuras podían extraerse numerosas enseñanzas practicas para los jóvenes. Así nació la idea de hacer unos cuantos libros sobre Memoria de la Librería para incluir en la colección Tipos Móviles de Trama.

A la vuelta a Madrid hablé del tema con Manuel Ortuño, editor de Trama, y le expuse el proyecto, se mostró entusiasmado con la idea y comenzamos a trabajar en el primer libro de la serie, pues la idea es seguir en los próximos meses rescatando Memorias. Entendemos que es fundamental preservar este tipo de relatos profesionales que han sido fundamentales en el panorama cultural y librero de este país. Mi contribución al proyecto fue únicamente hablar con los autores, hasta la finalización del proyecto todo el mérito es de la editorial. Sabemos que en los tiempos que corren la edición de este tipo de libros es un riesgo, pero también creemos que si no se apuesta por la conservación de este tesoro de la «memoria librera» nos empobreceremos enormemente, y esas trayectorias son un legado importante para las nuevas generaciones no sólo de libreros, sino de todos aquellos que orientan vocacionalmente sus trayectorias profesionales hacia el entorno de la cultura. Sabemos que este libro no contará con pilas en los escaparates de las librerías, no lo pretende, pero al menos que todo el sector sea consciente de su importancia cultural y de transmisión de un acervo que debemos conservar y legar. Nuestra idea es seguir adelante con muchas más «memorias libreras». Nos lo pide el cuerpo y nuestra responsabilidad. Es, en cierto modo, un acto de resistencia.

Cuando hace unos días conversé en Galicia con el Secretari del Gremi de Llibreters, Mariá Marín (un tipo fantástico) y me comentó que habían tenido overbooking en la primera promoción de la nueva Escola de Llibreria me quedé asombrado, realmente no me lo esperaba, esto me hace creer que, en contra de lo que auguran los enterradores del papel y de la librería, aun pueden quedar esperanzas. Si hay jóvenes que quieren ser libreros, es responsabilidad del sector el facilitar el proceso con nuevas aperturas, y dotar a estos chicos de las mejores herramientas formativas posibles para que preserven un legado muy importante para un país.

Memoria de la librería relata las peripecias de tres grandes libreros españoles, Antonio Rivero, Carlos Pascual y Paco Puche, tres libreros empresarios que provienen de realidades muy diferentes:

Recuerdo muchas mañanas de sábado (…) cómo don Miguel [Artola] bajaba al sótano de nuestra librería para «echar una mano» en la apertura de los paquetes extranjeros. ¡Quién iba a quitarle a él el privilegio de disponer del último título publicado sobre el Estado moderno o sobre la Revolución Francesa que nos podía ofrecer cualquiera de las prensas universitarias internacionales!

Carlos Pascual

No, no se puede medir el efecto que tiene una librería en la ciudad que la acoge, ni la energía que despliega en sus calles, que transmite a sus habitantes. Desde luego, no bastan números de clientes y ventas, ni cifras de negocios, porque el influjo de la librería en la ciudad es sutil, secreto, inaprensible.

Paco Puche

Sé que no puedo ser imparcial, pero entiendo que hay entidades que un país no puede permitir que desaparezcan: los museos, las bibliotecas, los teatros… y tampoco las librerías. Todos son elementos que acercan la cultura a la gente, y el país que quiera progresar tiene que apoyarlos claramente.

Antonio Rivero

Breve apunte biográfico

Carlos Pascual del Pino (Burgo de Osma, 1943), licenciado en Filosofía, comenzó su trabajo de librero en Marcial Pons en el año 1966. Dirigió la Librería de Humanidades desde su fundación (1970) y en el año 1999 puso en marcha Marcial Pons Ediciones de Historia. En el año 1994 fue elegido presidente de CEGAL.

Francisco Puche Vergara (Antequera, 1940) estudió Económicas y ejerció de librero, felizmente, desde 1969 a 2010. Fundador de las librerías Prometeo y Proteo de Málaga en 1969, cuando descubrió su vocación ecologista se dedicó a defender el medio ambiente y propuso un nuevo concepto de librería «ecológica»: la librería solar.

Antonio Rivero Suárez (Las Palmas de Gran Canaria, 1926) ha trabajado ininterrumpidamente desde los 14 años en el sector de la librería, primero en su ciudad natal y más tarde en Venezuela, país en el que residió 25 años. A su regreso a Canarias fundó la Librería Canaima, donde continúa en la actualidad.

MEMORIA DE LA LIBRERIA
EDITORIAL TRAMA
COLECCIÓN TIPOS MÓVILES (nº 15)
ISBN: 978-84-92755-83-7
168 páginas
145 X 205 mm
PVP: 18 euros
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5 Responses to La librería como acto de resistencia

  1. Muchas gracias por la información, me encanta tu blog.

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