El evento EDITA  Barcelona 2020, ya en su quinta edición, me ha resultado especialmente interesante, pese a que en directo lo escuche solo a ratitos, pues a esas horas de la mañana estoy obviamente trabajando. El foro combinó el formato presencial con las ponencias en streaming, ofreció una panorámica del estado del sector tras la pandemia, y planteó diversas hipótesis de trabajo para el futuro. Para hacer un comentario he esperado a que estuviesen colgados los videos de las intervenciones, de manera que pudiese visionar al completo  las ponencias que más me interesaron.

Debo decir que el tono general fue bastante bueno, con algunas ponencias sumamente interesantes  (Iñigo Palao-GfK, Jesús Badenes/Nuria Cabutí Planeta-Random) y otras de menor interés, al menos para mí. Lo que quiero comentar aquí es el dato que apareció de cómo va a quedar el sector a finales de este fatídico annus horribilis 2020. Había una cierta conformidad entre el informe de GfK y los datos que expuso Jesús Badenes y Nuria Cabutí en dos magnitudes: caída del primer semestre 2020 del 18%, y cierre final del año con una caída inferior al 10%, incluso hasta solamente el 5%. Este dato, que me cuesta creerlo, pues de ser así sería un éxito, después del desastre al que hemos asistido,   me lleva a reflexionar y  a hacer unos comentarios.

Bien es cierto que si  la fuente son Jesús Badenes  y Nuria Cabutíl  los profesionales del sector a los que tengo por ser los mejor informados y con mejores datos del sector, debería creerlo sin dudarlo. Tengo que entender que los datos de proyecciones del informe GfK se realizan después de un riguroso y preciso estudio probabilístico de múltiples variables, significativamente estadístico, es decir, el azar es menor del 5%. El caso es que me  ofrece algunas dudas que comparto. Veamos:

      • Si la caída de 2020 es del  5% la facturación debería cerrar en 2.299 millones, y si es de 10% sería de 2.178 millones de euros.
      • Vamos a eliminar la estacionalidad y asumir que cada semestre se vendería la  mitad de esa cifra (2.420) , es decir, 1.210 millones de euros.
      • Como el primer semestre de 2020 la cifra ha caído un 18%, significa que ya se habrían vendido este año 992 millones de euros.
      • A esta cifra hay que añadir lo que se debe vender en el segundo semestre. El cálculo a realizar es ¿Cuánto debe aumentar la facturación del segundo semestre 2020 para acabar en el 5% o en el 10%, teniendo la referencia de 2019 y el dato de que el primer semestre cayó el 18%?
      • Si hacemos el ejercicio basándonos en una caída del 10% significaría que a final de año la cifra del comercio interior sería de 2.178 millones. A esta cifra le debemos restar lo vendido en el primer semestre 2020, 992 millones de euros, luego el segundo semestre debe vender casi lo mismo que el segundo semestre de 2019, es decir, 1200 millones de euros.

De cumplirse esta proyección, significaría que a las predicciones, obviamente apocalípticas,  que otros ejecutivos del sector hicieron en abril y mayo, recordemos que comenzaron pronosticando una bajada de 800 millones y que llegaron hasta 1600, les falto precaución. Puede ser que sirviesen para que los poderes públicos tomasen nota y reaccionase, hecho que ocurrió, si el objetivo era este acertaron, pues las ayudas se han multiplicado, pero a todas luces fueron exageradas. Ya en su momento comente que de ser ciertos aquellos vaticinios,  llevarían al sector a cifras de la década de los 90.

A favor de esta cifra de facturación del segundo semestre, podemos ver que las compras masivas para bibliotecas que han lanzado comunidades autónomas y ayuntamientos y que se van a proceder a ejecutar en estos últimos meses del año,  sumarán en positivo, pensemos que por ejemplo la Comunidad de Madrid ha lanzado un plan de compras de 3 millones de euros. Esto obviamente sumaría, pero la pregunta debe ser, ¿Cómo se va a comportar el consumo privado? Y aquí es donde me sumerjo en un mar de dudas.

Cualquier informe que leamos sobre evolución de la economía española nos muestra un descenso cercano al 12% y un desempleo entorno al 18%., con un desplome del consumo de entre el 9 y el 11%, y que sólo puede ser parcialmente compensado por el ingente consumo público, que crecerá entre 4,4% y el 4,6%. Ante este panorama, el Banco de España estima que la demanda nacional restará entre el 8,5% y el 10,8% al crecimiento este año antes de retornar a tasas positivas en 2021 y 2022.

Ante una caída general del consumo de tal magnitud pensar que el consumo de libros se mantendrá estable es una apuesta de riesgo. Y esto afectaría directamente a librerías y las editoriales. La reflexión que hago es que si el comportamiento de la demanda privada es similar al experimentado por el libro durante la crisis de 2008, el libro se resentirá mucho. Los titulares de prensa de estas últimas semanas hablan de un otoño complicado, con todas las tiendas temblando ante los rebrotes y la llegada del otoño. El oasis de apoyo del sector público al sector con medidas muy potentes  han amortiguado el impacto. Lo que parecía una debacle en mayo se estaría desvaneciendo. En los Ertes quedan 700.000 personas y existe el riesgo de que gran parte de ellos acaben engordando las listas del paro, y esto se traducirá en menor consumo. Estamos en números rojos ante diversas magnitudes macroeconómicas. El miedo y la incertidumbre son enemigos naturales del consumo.

Insisto en que para inducir demanda privada sería más que recomendable lanzar bonoslibro por parte de las instituciones locales y de comunidad, generarían tráfico a los puntos de venta e inducen a una cierta compra por impulso. Juzgo imprescindible desarrollar e incentivar la demanda privada mediante esta iniciativa. En un mercado de futuros sobre el comportamiento de compra del lector, sin iniciativas como los bonolibros, no creo que apostase a favor. La idea de los bonolibros sería la siguiente. Como sabemos que un libro novedad tiene un pecio en una horquilla de 18 a 25 euros, una propuesta sería la de lanzar el bono con un importe de 30 euros, de los cuales el lector pagaría 10 y el ayuntamiento y/o comunidad regalarían 20. La compra de bonos se puede hacer online en una página habilitada para este cometido. Lo lógico es que el lector use el bono en una sola librería, aunque puede comprar varios bonos. Como el procedimiento conlleva algunos gastos de gestión se puede evaluar que los mismos se sitúen en torno a un euro por bono. Se puede establecer que de los 10 euros que paga el lector uno se destine precisamente a los gastos de gestión.

De otro lado, si observamos el comercio exterior (que sobre todo afecta a editoriales medianas y pequeñas) hay que convenir que el descenso será histórico. En este sentido la ponencia sobre exportación americana del Edita no me ofreció datos.

Los informes del FMI, BID y CEPAL son concluyentes y unánimes. La situación macroeconómica es más que preocupante. El FMI pronostica un empeoramiento de la situación económica en los países de América Latina y el Caribe, con una contracción del PIB regional del 9% en 2020. Según Cepal, las  caídas de PIB por países son alarmantes: Perú 13%, Argentina 10%, México 9% Chile 7,9%, Colombia 5,6%. Paralelamente las monedas latinoamericanas se están devaluando en porcentajes de entre el 14 y el 22% según cada país. Y el desempleo, según la OIT estará en torno al 13%, las consecuencias, lógicas y a la vez dramáticas, son un incremento de la pobreza y de la desigualdad en la región. Todo ello tendrá un efecto negativo directo sobre los ingresos de las familias y la posibilidad de disponer de recursos suficientes para necesidades básicas.

“En ese contexto, la CEPAL proyecta que el número de personas en situación de pobreza se incrementará en 45,4 millones en 2020, con lo que el total de personas en esa condición pasaría de 185,5 millones en 2019 a 230,9 millones en 2020, cifra que representa el 37,3% de la población latinoamericana. Casi 4 de cada 10 latinoamericanos, cifra inédita desde 2005. Un retroceso de una década. Dentro de este grupo, el número de personas en situación de pobreza extrema se incrementaría en 28,5 millones, pasando de 67,7 millones de personas en 2019 a 96,2 millones de personas en 2020, cifra que equivale al 15,5% del total de la población. La CEPAL también proyecta una mayor desigualdad en la distribución del ingreso en todos los países de la región: el índice de Gini se incrementaría entre un 1% y un 8% en los 17 países analizados, y los peores resultados se esperan en las economías más grandes de la región.”

En este sentido creo que este 2020 y veremos a ver qué ocurre en 2021, vamos a asistir a una auténtica debacle del comercio exterior del libro.  El volumen de exportaciones totales de 2019, en torno a los 615 millones de euros va menguar de una manera brutal, en especial en América Latina. Después de hablar en estos días con varios importadores del continente americano podría aventurar una cifra de caída, no sería prudente por mi parte, pero si hay un consenso generalizado de que el impacto va a ser descomunal. Es evidente que toda la edición española se va a resentir, no sólo las 218 filiales de 49 editoriales que España tiene a nivel internacional, sino los pequeños y medianos editores agremiados (722) que hacen pequeñas exportaciones, sobre todo a América Latina. Con el salvavidas de América no se puede contar.

Termino con una breve reflexión sobre la diapositiva de facturación del comercio interior por canales 2019.

Las librerías suben en 2019,  respecto a 2018, un 1,4% y las cadenas un 6,9%. Pero respecto al aumento porcentual de las librerías se debe resaltar que la venta directa a empresas e instituciones sube un 1,9%, la venta a bibliotecas un 1,6%, Internet un 7,6%, y otros canales un 3,2%. Todas estas ventas son ventas directas al margen de las librerías, y suman casi 538 millones de euros. Así no es posible tener un canal de librerías económicamente sostenible. Dejo la idea, a modo de sugerencia, de preparar un Congreso Nacional del Libro (editores, distribuidores y libreros) con dos ejes: código de buenas prácticas y ecoedicion y sostenibilidad medioambiental de toda la industria del libro. Esto sin menospreciar otros temas que están en la agenda del sector como el pacto por el Libro, la declaración de la industria del libro como bien de interés cultural, o nuevos planes de lectura. Comparto totalmente el plan que se propone, sin ninguna duda. Es ambicioso desde luego, y si el sector permanece unido se puede conseguir. Es el momento de ponerse en pie y rediseñar el futuro.

En cualquiera de los casos considero que debemos ser cautos y moderar optimismos. La única certeza que tenemos es la incertidumbre.

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

Un comentario

  1. enric faura 28/09/2020 en 9:33

    En Catalunya, y en concreto el ayuntamiento de Barcelona, ha impulsado antes de verano un pseudo bonolibro. Con un gasto de 40 €, 30 los ponía el cliente y 10 el ayuntamiento. Su impacto ha sido mínimo, absolutamente residual. Quizás ha faltado información o publicidad.

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