En el marco de las ponencias que se anuncian para Liber 2016  hay una que me interesa con especial intensidad. Se trata de una mesa sobre el TTIP organizada por la FGEE y VEGAP. Hasta la fecha, salvo error por mi parte, las asociaciones del libro en España no han enviado a sus asociados ningún documento que permita analizar las implicaciones que dicho tratado puede tener para la edición y la propiedad intelectual. Es por ello que tengo un gran interés en dicha ponencia.

Dicen que todo lo que no puede hacerse público suele ser inmoral, pongo esta máxima en relación al TTIP (Tratado  Transatlántico de Comercio e Inversiones-Transatlantic Trade and Investment Partnership), que se está negociando entre  EEUU y la Comisión Europea, y aunque los tratados comerciales no suelen ser públicos, el especial cuidado en que no se filtre nada de lo que se está discutiendo, junto a una opacidad y secretismo absolutos, han generado unos movimientos muy fuertes de oposición al tratado en toda Europa, bajo el eslogan “No al TTIP”.

Durante mucho tiempo he ido acumulando un volumen de documentación tremendo sobre el tema, muchos de esos documentos de uso muy restringidos, por cierto algunos de esos documentos enviados por un editor-librero alemán muy preocupado por este tratado. Por lo que he leído del tema quiero dejar clara mi oposición más rotunda al tema. Después de leer cientos de páginas sobre el asunto creo que si se llega a firmar, la producción cultural europea, y por supuesto la española, se vería seriamente afectada por la irrupción sin trabas de la potente industria estadounidense del entretenimiento y la propiedad intelectual.

No es objeto de este blog el comentar los efectos perniciosos que dicho tratado puede tener sobre cultivos transgénicos, carne clorada, uso de hormonas de crecimiento, los suplementos alimenticios, aplicación masiva de antibióticos en el ganado,  explotación de hidrocarburos con la técnica del fracking o las cuestiones en materia laboral, tema del que conviene recordar que  EE.UU. no ha ratificado la mayoría de las convenciones básicas de la OIT, ni siquiera la nº 87, relativa a la Libertad Sindical ni la 98 sobre Negociación colectiva, lo que conlleva avanzar hacia una más que posible degradación de  los estándares laborales, sociales, medioambientales, de salud en el trabajo, etc… que no estarían sometidos a los tratados internacionales que EE.UU. no ha ratificado. Si entrara en vigor el TTIP, se liberalizarían los servicios públicos y la contratación pública. Cualquier intento de desprivatizarlos podría ser objeto de denuncia ante tribunales privados que permiten a las multinacionales desafiar políticas públicas.

Llama la atención que los defensores del TTIP estén vendiendo el acuerdo con unas ventajas y logros que para muchos analistas son una auténtica exageración, señalan la creación de millones de empleos y un crecimiento del PIB del 1%, mientras algunos estudios de la UE lo sitúan en 0.1% y la creación de puestos de trabajo fuertemente difuminada.

ROJO Y NEGRO MAESTRO

¿Pero el TTIP es un tratado comercial o es en realidad otra cosa? Estados Unidos y la Unión Europea suman cerca del 60% del PIB mundial, un tercio del comercio internacional de bienes y servicios y 800 millones de consumidores, en realidad se trata de un acuerdo geopolítico de bloques para definir un cierto nuevo orden mundial, en un momento en que parecen desplazarse hacia el Pacífico algunos ejes estratégico-político-comerciales. Se trata de consagrar un tardocapitalismo liberal llevado hasta sus últimas consecuencias.

Uno de los asuntos más controvertidos del tratado es el recurso que pretenden los norteamericanos de privatizar la justicia y los tribunales. Un tribunal específico para empresas. Se trata del mecanismo denominado ISDS (Investor-State Dispute Settlement). Se trata de cláusulas que permiten a un inversor privado llevar a las autoridades de un Estado soberano ante un tribunal de arbitraje internacional si considera que una nueva ley perjudica sus intereses económicos presentes o futuros. Pensemos en un servicio público que pueda afectar al desarrollo comercial de una empresa, la disputa sería dirimida en tribunales de arbitraje, no en los tribunales ordinarios. Una privatización de la justicia sin precedentes en Europa. Los casos de litigios ligados a la cláusula ISDS, que se ha incluido en un sinfín de tratados bilaterales, se duplicaron entre 2002 y 2013. En algunos países, como Francia y Alemania, se oponen a esta cláusula. Por ello, la Comisión Europea ha decidido excluir, por ahora, el ISDS de las negociaciones sobre el TTIP y dejar el tema para más adelante. Pero la presión norteamericana sobre este tema hacen presagiar lo peor.

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¿Quién impulsa el tratado en materia de cultura y propiedad intelectual? Partiendo de la base de que el libro es relativamente secundario en los documentos que se han filtrado, no lo es la propiedad intelectual en sí misma. Pensemos en las patentes de tipo farmacéutico o industriales, aquí el bocado comercial y sus implicaciones es ciertamente elevado y de importancia capital. Y obviamente el sector audiovisual.

El Tratado incluirá disposiciones para promover los llamados derechos digitales, es decir, supuestamente para proteger a las empresas de la piratería digital. Pero en realidad esto puede suponer la restricción del acceso al conocimiento y la puesta de obstáculos a la innovación.

“El tratado podría significar una homogeneización cultural aún mayor y la inviabilidad de proyectos culturales independientes”. Las subvenciones a la cultura europea serían denunciables por suponer “competencia desleal” para estas empresas gigantes, apoyándose en el tratado, señalan los impulsores de ‘No al TTIP’.

De hecho, una de las organizaciones impulsoras del tratado en EEUU, la Coalición de Industrias y Servicios (CSI), representa, entre otras, a empresas cinematográficas como 21st Century Fox o The Walt Disney Company, a gigantes de la información como Google o a Microsoft, IBM, UPS, AT&T, FedEx, Aflac, MetLife, Citi, etc), creada en 1982 para obtener contratos de servicios resultantes de los acuerdos GATT de privatización, es la principal impulsora de este acuerdo. Y ello incluye de forma relevante al sector de la cultura y la creatividad, aunque en apariencia este no sea uno de los asuntos centrales del contenido del mismo. Un análisis de lo que puede afectar a este sector figura ya en el documento del Instituto Elcano del pasado verano “El TTIP y la cultura. Algunas notas provisionales”. Un documento ciertamente interesante.

Hasta ahora, la defensa de Francia de su concepto de “excepción cultural”, que no olvidemos tiene numerosos detractores ultraliberales dentro de la UE, ha sido la línea defensiva de Europa frente al intento de incluir el sector audiovisual en los tratados, lo que parece evidente es que estamos ante un escenario en el que no existen garantías de permanencia ante cuestiones como el precio fijo del libro o las subvenciones a la cultura. En estos años, ninguno de los acuerdos de libre comercio firmados por la UE con otros países ha incluído la libre circulación de contenidos audiovisuales. La UE ha mantenido hasta ahora una posición de máxima protección de la industria audiovisual europea protegiendo el compromiso de “ Promoción y Protección de la Diversidad Cultural, acordada por UNESCO en 2005.

La discusión sobre el tema se centra, como no puede ser de otro modo, en lo audiovisual, esencialmente por los volúmenes de negocio que se mueven en esta área. Reproduzco aquí lo que señala el Real Instituo Elcano:

“Pensemos en el volumen de consumo de televisión abierta, canales de pago, vídeo bajo demanda o cine respecto a otras formas de consumo cultural. Pese a la talla internacional del mercado del libro, por ejemplo, las exportaciones editoriales de EEUU apenas alcanzan los 2.000 millones de dólares –con el Reino Unido, Alemania, Australia, Corea del Sur, Filipinas y Singapur como principales mercados–, una cifra cercana a sus importaciones. Frente a ello, sólo la industria británica de edición exportó en 2012 por valor de 1.211 millones de libras, y los datos de Eurostat muestran unas cifras totales de exportación editorial europea en el entorno de los 2.000 millones de euros. Cuando comparamos esas cifras con el audiovisual, comprendemos las dimensiones que tiene la industria cultural de la imagen en movimiento: las exportaciones estadounidenses de audiovisual son casi 20 veces las de su industria editorial; como mostraremos enseguida, las exportaciones mundiales de audiovisual de EEUU producen anualmente un beneficio a su balanza comercial de más de 13.000 millones de dólares. No es por tanto extraño que sea uno de los sectores en los que se centra toda la presión negociadora.”

REFLEXIONES

  • La aprobación del tratado supondría una homogeneización cultural aún mayor y la inviabilidad de proyectos independientes.
  • Las subvenciones a la cultura europea serían denunciables por suponer “competencia desleal” para estas empresas gigantes.
  • La producción cultural europea se vería seriamente afectada por la irrupción sin trabas de la potente industria estadounidense.
  • Eliminación de las restricciones al almacenamiento de datos.
  • Los datos de los usuarios pueden ser objeto de negociación unilateral de estas grandes corporaciones.
  • Exigen, entre otras cosas, que no haya restricciones en el almacenamiento de datos. Las usuarias y los usuarios de internet corren peligro de que se negocie con sus datos legalmente.
  • La prolongación del copyright hasta incluso 120 años después de la muerte del autor.

La defensa de la “excepcionalidad cultural” es hoy por hoy la línea Maginot de defensa ante la macdonalización de la cultura que representan los norteamericanos. Si el capitalismo pone en venta hasta el futuro, defendamos como industria la diversidad cultural como eje de una cultura europea. Excepcionalidad frente a pensamiento único. La oposición al TTIP de las industrias culturales es un reto que no se puede eludir.

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Reseño aquí algunos videos y pdfs interesantes para hacerse una idea, así como el acceso a los documentos filtrados por Greenpeace sobre el tratado:

GREENPEACE

http://www.greenpeace.org/espana/es/Blog/greenpeace-hace-pblicos-los-documentos-secret/blog/56365/

REAL INSTITUTO ELCANO

http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/decc4a0044f9ca31b10cfdba4f711d11/DT7-2014-Badillo-TTIP-y-cultura-algunas-notas-provisionales.pdf?MOD=AJPERES&CACHEID=decc4a0044f9ca31b10cfdba4f711d11

EL GRAN WYOMING COMENTA EL TTIP

IÑAKI GABILONDO HABLA SOBRE EL TTIP

ELECTRONIC FOUNDATION

https://www.eff.org/files/filenode/tpp_plazo.pdf

PAULA CORROTO. ARTÍCULO

http://www.eldiario.es/turing/propiedad_intelectual/lobbies-EEUU-presionan-alargar-copyright_0_412259655.html

ATTAC-ALBERTO GARZÓN

http://www.attac.es/2014/05/22/alberto-garzon-50-preguntas-y-respuestas-sobre-el-tratado-de-libre-comercio/

 

 

 

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

3 Comentarios

  1. […] En el marco de las ponencias que se anuncian para Liber 2016 hay una que me interesa con especial intensidad. Se trata de una mesa sobre el TTIP organizada por la FGEE y VEGAP.  […]

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  2. Bastaría, quiza, trazar una comparación con lo sucedido en toda latinoamérica tras los tratados comerciales con USA para entender el alcance y el choque que el TTIP supondría. Sin embargo no conozco ningún estudio sobre el resultado de ese impacto en la edición latinoamericana. Fruto de las obsesiones del sector es dejarnos mucho fuera y acortar las perspectivas.

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  3. […] La edición ante el TTIP – Antinomía libro. […]

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