Hace unos días me senté a tomar un café en el bar de la Feria del Libro de Madrid con la gente de varias editoriales independientes. En el marco de la conversación, y con el recurrente tema de cómo van la ventas, apareció un asunto nuevo que me interesó mucho, pues varias de estas personas me preguntaron mi opinión como bloguero. Hacia un tiempo que algunas de éstas editoriales había sufrido unas críticas muy duras desde un blog anónimo. Y me preguntaban mi opinión sobre este tipo de asuntos. Los que escribimos blogs dando la cara muchas veces nos equivocamos, en mi caso recibo correos de gente que me pide que rectifique alguna cosa y normalmente lo hago, siempre y cuando no sea un problema de opinión, si es un error ni que decir tiene que la corrección es inmediata. ¿Pero qué ocurre cuando el blog es anónimo? Pues que el único recurso que te queda es irte al juzgado si lo que se vierten son injurias y difamaciones. Obviamente no puedes coger el teléfono y contactar con el autor o autora y encontrar una vía de diálogo. ¿Es acertado recurrir a judicializar? A mi modo de ver no. Puede llegar a ocurrir que al final hasta obtengas un beneficio indirecto sin haberlo buscado, ya sabemos eso de que hablen de ti aunque sea mal. Pero tampoco se puede admitir el poner la otra mejilla y aceptar cualquier sandez que se le ocurra a un menda.

En cualquier caso soy un firme defensor de que existan blogs anónimos. Los motivos para no querer aparecer y proteger la identidad son muy numerosos, y la mayoría de ellos comprensibles. Desde posibles problemas en el entorno laboral y represalias diversas, hasta cuestiones puramente personales, este tema, que considero que entra de lleno en un tema de libertades personales, debe ser protegido. Muy distinto es si se va la mano y se entra en el terreno de las calumnias a terceros, entonces reitero que el camino es el juzgado. No es la primera vez que hablo con amigos de hacer un blog anónimo, hay multitud de temas e informaciones que me pasan que no puedo contar, no es la primera vez que cedo alguna de estas informaciones a otros blogueros amiguetes, por si ellos las quieren o pueden publicar. Ni que decir tiene que previamente contrasto mucho el material que me pasan. Es por ello que tal y como está la situación del sector no descarto generar en breve un blog anónimo desde el que se pueda dar estopa sin cuartel, pero sin faltar respetos. La verdad es que un blog de «casquería sectorial del libro» se echa en falta.

Viene todo esto a cuento porque el blog en cuestión era «patrulla de salvación», un blog que he seguido desde el principio, pero que considero que en algunas de sus últimas entradas está en una deriva ciertamente preocupante. Es evidente que los que escribimos blogs nos vemos my influenciados por estados de ánimo, en mi caso he comprobado que cuando estoy supertenso y estresado los post me salen con una carga de mala uva muchas veces indeseable. Y es posible que algo de esto ha podido ocurrir. Ha evolucionado de crítica graciosa, inteligente y sutil a un nivel de crispación y dureza que me ha llevado a seguirlo con cierta cautela. En el marco de la conversación a la que antes me refería debo añadir que se sumó un distribuidor y que cuando escuchó lo que se hablaba dijo: «si no te fustigan las patrulleras es que no eres nadie». «Que te critiquen esas tías es un privilegio». Por cierto que defiendo la idea de que se trata de un hombre, aunque la totalidad de los editores de la mesa creían tener identificada a la patrullera, en este caso una chica. Por cierto, decidimos hacer una porra y ver quien acierta.

Es obvio que el mundo editorial debe empezar a entender que desde la llegada de Internet y la web 2.0 la gente puede decir lo que le venga en gana, las editoriales están poco acostumbradas a que la gente tenga opiniones diferentes tanto sobre sus productos como sobre sus comunicaciones, y deben entender que Internet supone una universalización y democratización de la opinión, «el yo hablo y tu escuchas y además me haces la ola» se ha acabado, es cierto que no es lo mismo opinar dando la cara que hacerlo anónimamente, pero este recurso también debe ser protegido. Es cierto que la sátira humorística y satírica tiene una gran tradición en España, casi un género literario, en multitud de casos escrita bajo seudónimo, pero hay un salto cualitativo entre eso y el comentario zafio, eso es lo que separa la crítica útil de lo ponzoñoso. Al menos para mí no es admisible. En mi trayectoria de bloguero he realizado post muy duros, cañeros, pero he intentado siempre no entrar en el terreno personal, y moverme en el plano de las ideas, de la opinión, con la intención de generar debate y abrir vías de reflexión, cuando me he equivocado y me lo han hecho saber he rectificado a la velocidad del ninja, es por ello que desde mi respeto absoluto a las opiniones contrapuestas, lo que le pido a un blog anónimo es que no entre en terrenos injuriosos, pero la defensa del anonimato como forma de expresión la defiendo como un principio, no como un dogma.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

5 Comentarios

  1. Enhac Adira 06/07/2012 en 20:25

    Que se digan verdades sin firmarlas sólo escuece a quien pone en evidencia.

    No será usted amigo de Eugenia Rico, verdad?

    🙂

    Responder

  2. Aquí un voto a favor del blog anónimo del sector, un edi-leaks que saque la inmundicia del sector a relucir y se genere la transparencia que debería existir.

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  3. Sin el anonimato no nos hubiéramos enterado de la misa la mitad. El anonimato es anterior incluso a literatura, podría decirse que aparece con la escritura, así que es una cosa bastante natural que muchos hayan escrito de forma anónima o bajo pseudónimos. Eso no tiene nada que ver con escribir solo para insultar. Aunque también es verdad que hay quienes insultamos con la licencia que otorga el DRAE (no directa sino indirectamente, obviamente). Porque si uno es un gilipollas catedralicio desde la más pura de las objetividades, no veo por qué iba a ser mejor usar el concepto mesa si hay una palabra en el diccionario que lo define mejor (aunque sí, supongo que si llamas gilipollas a alguien cuya identidad es expresa, lo justo debería ser hacerlo de la misma forma). De todas formas, este tema de los insultos, las injurias y demás es bastante relativo incluso jurídicamente. Mucho peor es la calumnia, a mi modo de ver.

    Pero vamos, que están los juzgados bonitos como para empezar a colapsarlos con algo que se puede solucionar bastante bien de forma informatizada. Otra cosa serían los supuestos de hecho de acosos, mucho más graves y por ello más reprochables.

    Por último: el problema no son la opiniones, sino el criterio en que se basan. Porque hablar es fácil, pero saber de lo que se habla bastante más complicado.

    Saludos.

    Responder

  4. Manuel,
    Lo de los anonimatos es uno de los males de la Red, convierte la libertad de expresión en libertad de insultar cuando no en un marco ideal para la estupidez exenta del sentido del ridículo. No conocía el blog del que hablas, aunque una vez visto me ha recordado mucho a la historia de Orlando Figes, un historiador inglés muy reconocido que comenzó a escribir críticas desfavorables de libros de otros historiadores en Amazon, recomendando de paso las obras propias. Lo hizo usando un pseudónimo inventado para la ocasión, pero afortunadamente acabaron pillándolo y Figes pasó a los libros de anécdotas sobre la infamia intelectual y lo que es peor, su merecido prestigio científico quedó oscurecido por su memez.
    La crítica es necesaria, pero no como última finalidad, en un blog sobre libros creo que es mucho más lógico dar difusión a lo que uno considera de calidad que dedicarlo al insulto, máxime si se hace desde el anonimato.
    elpolemista.blogspot.com

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