Tratado sobre las chapuzas

fiscalizacion

A finales del pasado diciembre un amigo me envío un documento público extraído de la página del Tribunal de Cuentas. Algún día relataré como «antinomias» parece más una oficina de reclamaciones y quejas que un blog de reflexión; amigos, colegas y topos me hacen llegar material para que lo difunda y publique, en algún caso debo autocensurarme por lo delicado del asunto. Cuando me llego este documento lo guardé, y como no abrí esa carpeta enseguida, lo acabe olvidando. Hace unos días me encontré a este amigo que me preguntó mi opinión sobre el documento, la verdad es que le dije que no había leído el texto ya que lo había olvidado. Le prometí abrirlo y estudiarlo.

El documento puede descargarse en este enlace: Informe de Fiscalización.

La lectura atenta del documento me ha causado una sensación entre la risa histérica y la depresión más absoluta. Hay momentos que no sabes si estás leyendo aventuras de Mortadelo y Filemón, o una crónica de las chapuzas de una administración pública y de las empresas e instituciones que se acogen a sus subvenciones. Sin palabras. Se trata del Informe de Fiscalización de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del ejercicio 2008, elaborado por el Tribunal de Cuentas en el ejercicio de su función fiscalizadora. Me he detenido en especial en las páginas 66 a la 75, pero todo el documento es delirante. Psicodelia en estado puro. Debería tener un subtítulo: «Todo lo que quiso saber sobre las chapuzas y no se atrevió a preguntar».

No escribo más, juzguen ustedes…

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6 Responses to Tratado sobre las chapuzas

  1. Pingback: CEGAL y la realidad, esa relación imposible | verba volant, scripta manent

  2. Catalina Martínez Muñoz dice:

    Gracias, Manuel, por este esfuerzo valiente. Quiero pensar que mientras haya gente como tú y como las personas que siguen de cerca tu blog y participan en él, no todo está perdido. ¿Será una ingenuidad?

    No puedo resistirme a comentar esta información. Es más que una chapuza, más que un compadreo, más que un cortijo, es un cúmulo tal de irregularidades que raya en lo delictivo. Y es, no nos olvidemos, más allá de los aspectos que afectan al sector editorial, la señal de la impunidad con que se actúa desde todas las instituciones, públicas y privadas, ante la incomprensible pasividad de la ciudadanía.

    Me ha hecho especial gracia (es un decir), la historia de los editores “okupas”, esos señores trajeados que criminalizan a los lectores desde sus púlpitos mediáticos y los tachan de piratas. ¡Tiene huevos que lleven años disfrutando de un edificio “gratis-total”, como les gusta decir a ellos!

    En fin, que a ver si espabilamos y convertimos la impotencia, el pasmo, el desánimo y la rabia en acción colectiva. Difundir y denunciar ya es un paso muy importante.

    Cuentas con toda mi admiración y mi respeto, Manuel.

    Un saludo a todos,
    Catalina

  3. Pingback: Bitacoras.com

  4. Hola Manuel,

    Me sumo a las felicitaciones de Iñaki y Albert. Trabajo arduo y, en parte arriesgado. La lectura del documento que mencionas es estupefaciente. He leído las páginas que has comentado y otras más (dejo la lectura íntegra para más adelante) y la sensación es de compadreo, componenda, malversación, cortijo… en fin, que no hay por donde cogerlo.

    Lo más dañino de esta situación es que durante años se han estado malgastando recursos que, bien empleados, hubieran podido paliar, al menos en parte, el lamentable estado de la industria.

    Gracias una vez más por la labor que llevas a cabo.

    Bernat

  5. Te felicito Manuel y comparto la opinión de Iñaki.
    Más allá de la chapuza
    Este es un ejemplo paradigmático de incompetencia congénita de los gestores de las organizaciones sectoriales, complementada con la incompetencia inducida por un sistema de subvenciones que no controla, ni exige niveles de calidad en los proyectos.
    Introducir niveles de competencia adecuados en estos organismos es muy difícil.
    La mejor vacuna es que los proyectos demuestren que son sostenibles y tienen un modelo de negocio claro, con lo que la aportación pública se reduciría sólo a financiar el arranque de esta tipología de proyectos . A los que por sus características son de interés social, pero imposibles de rentabilizar económicamente exigirles transparencia y claros retornos inmateriales ,en capital social, en conocimiento, etc en cada caso el retorno que corresponda , pero eso si con instrumentos de evaluación del éxito muy precisos y si no cumplen un mínimo de estándares de calidad en el desarrollo y ejecución se elimina la subvención para los próximos.
    Algunos de los casos expuestos en el documento van más allá y son claramente negligencias de gestión punibles legalmente mediante la correspondiente sanción administrativa o de otro nivel.
    Que no decaiga Manuel!!

  6. Buenos días Manuel,
    El trabajo que estás haciendo es impagable. Y la valentía que demuestras al publicar estos documentos es envidiable.
    El contenido del documento refleja muchos de los malos endémicos del sector y exige una profunda reflexión sobre las practicas que en él acontecen.
    Cuando lo leí me quede sin palabras y debo reconocer que me generó cierta impotencia y rabia…
    Mucho ánimo Manuel y gracias por tu trabajo,
    Iñaki

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