Se acabó el verano. Y con él, la bolsa de ahorro que las familias habían acumulado desde el confinamiento. La gente ha gastado de manera compulsiva, esencialmente en viajes y restauración; y, a la vuelta a casa, las magnitudes macro y micro de la economía internacional y española no pronostican nada bueno para este otoño/invierno. De entrada, este septiembre ha mostrado ya un incremento del paro de 40.298 personas, lo que eleva el desempleo a 2,9 millones de personas.

Este mes va a ser una cuesta muy dura para las familias. Inflación desbocada(la más alta en varias décadas), incremento de los tipos de interés, IPC en escalada continua, incremento general de precios, salarios perdiendo poder adquisitivo mes a mes, hipotecas más caras, gastos de vuelta al colegio, etc.  Todo ello pronostica una ralentización del consumo preocupante.

Se trata de un escenario que no apunta nada bien para el libro: la contracción del consumo bajo un escenario en el que la energía y su precio es la clave de casi todos los incrementos. El libro está subiendo sus precios y más que los deberá subir en las novedades que aparezcan en el mercado en estos meses. Pensemos que la industria editorial es (parcialmente) una industria electrointensiva, pues su principal factor de producción desencadenante, aunque no el único, es la electricidad. Según un estudio de la Fundación Canal, el sector del papel es el quinto sector industrial en consumo de energía, con un 4% del uso mundial de la misma.

Si añadimos que la escasez de materia prima (papel) es un hecho, todo el sector editorial, gráfico de packaging está seriamente afectado. El precio del papel llevaba subiendo muchos años, como puede verse en este gráfico.

 

 

Hasta el comenzó de la guerra de Ucrania, se pensaba que era un desajuste entre oferta y demanda, que las carencias de stocks se regularizarían en poco tiempo. Pero el conflicto, al desatar los problemas derivados del incremento de precios de la energía, convierten el asunto en un problema de mucha más envergadura y de una temporalidad incierta.

LA RECESIÓN EN EL HORIZONTE

El precio desbocado de la energía ha trastocado toda la economía mundial, que, en algunos casos,  apunta hacia posibles problemas de recesión, cuando no habíamos acabado de superar la crisis financiera de 2008 y el posterior colapso pandémico. Se observa cómo la economía mundial se desinfla, cada poco tiempo el FMI baja sus previsiones de crecimiento: si en octubre de 2022 pronosticaba un crecimiento mundial del 4,9%, ahora lo sitúan ya por debajo del 3,6%. Y sin descartar que, en función de cómo avance el otoño en cuanto a la guerra y los precios de la energía y la inflación, se recorte todavía más.

La inflación es el problema de toda Europa, la media de la zona euro se sitúa en el 9,1%, estando España ligeramente por encima, 10,3% en agosto, pero la dicotomía entre subir tipos para enfriar la economía y bajar la inflación conteniendo los precios tiene también sus riesgos, pues es un problema de equilibrio, si se pasan subiendo tipos pueden llevar la economía al estancamiento cuando no a la recesión…
De cara a la edición, hay que convenir que septiembre es un mes flojo para la edición en general, solo activado por la compra del mercado cautivo del texto. Es el mes de la vuelta al cole, unos 8,2 millones de alumnos, a los que se facturó en 2021 la cifra de 7 millones de euros, lo que representa el 28,6 del volumen del comercio interior de España. Para este año, se estima que una familia con hijos tiene que calcular una media de 300 euros para enviar los niños al colegio, sumatorio de libros, material escolar, mochilas, etc. Algo evidente, con los precios desbocados, mantener la misma estructura de gasto supone que cada hogar debe disponer de 260 euros más al mes. Impensable e imposible.

De cara a mercados exteriores, es mejor no hacerse ilusiones con América Latina, tienen problemas similares a los nuestros y el comercio interior del libro en los países del continente está seriamente afectado. Los datos del FMI para América Latina muestran que si en 2021 el crecimiento del PIB fue del 6,8%, para este 2022 baja hasta el 2,5%. Pensar en el salvavidas americano es cuando menos una entelequia. Las fuertes subidas de precios está impactando en la cesta de la compra, en una región con altos niveles de pobreza y desigualdad. Cuando hablo con editores de aquí, me señalan que la prudencia es obligatoria y los recortes en gastos e inversiones presagian una cierta economía de guerra. Tienen miedo.

 

¿Quién puede comprar libros en este escenario? Con el PIB frenándose, la demanda global se ralentizará, y la minoración del poder de compra se verá lastrado por la inflación, luego la demanda de libros inevitablemente sufrirá este otoño. Redactando estas líneas, me llegan noticias de diversos editores sobre las liquidaciones de agosto: como se podía imaginar, negativas, pues las librerías han devuelto libros de manera compulsiva para equilibrar cuentas. Ha llegado el momento de reflexionar sobre la abolición de esta práctica que tuvo su origen en el crack del 29.

Y sin obviar que, de fondo, el cambio climático está aquí. En este 2022, se han quemado en España 286.563 hectáreas, lo que nos sitúa a la cabeza de los países de la UE con más superficie calcinada este verano. La situación de los embalses de uso consuntivo -aquellos cuyo fin es el consumo humano y la agricultura- se encuentran al 31,4% de su capacidad, tras una sequía a la que no se ve fin. El tema medioambiental ha pasado a ser una preocupación importante para los ciudadanos. La edición debe significarse de cara a la opinión pública como una industria abanderada de lucha contra el cambio climático, como así están haciendo en otros países de Europa.


MG

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

Un comentario

  1. ideaspropiaseditorial 08/09/2022 en 8:59

    Gracias, Manuel, por este artículo. Es un poco desolador el panorama del sector del libro, pero esperemos que se normalice la situación y podamos repuntar esas cifras.

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