Desde hace varios años llevo advirtiendo de los efectos de la demografía sobre la industria del libro y el tamaño de su mercado. Ya en el año 2008, en el libro que escribimos Javier Jiménez y yo, El nuevo paradigma del sector del libro, escribíamos esto:

Envejecimiento de la población. Los informes demográficos apuntan a que, en 2050, España será uno de los países más viejos del mundo. Se cifra que el 37% de la población será anciana. Este segmento de la población española, a pesar de gozar de mucho tiempo libre, dispondrá, sin embargo, de una renta muy limitada.

De tal manera que su acceso al ocio y a la cultura estará muy limitado por su renta, lo que determinará, entre otras cosas, los formatos y los precios de los productos a ofertar. Este fenómeno conllevará una reingeniería de los formatos comerciales (estanterías más bajas, pasillos más anchos, envases más pequeños, envíos a domicilio, etc.), e, inevitablemente, afectará al soporte y diseño en el que se edite en los próximos años. Si a este fenómeno añadimos el número de menores que todavía no alcanzarán la edad de trabajar, en torno al 22%, nos podemos hacer una idea de la estrechez de mercado que va a encontrar el sector del libro y de la cultura.

Ocaso de la generación de los baby-boomers. Expresión inglesa surgida tras la Segunda Guerra Mundial para definir el periodo de tiempo con un extraordinario número de nacimientos que se dio entre 1946 y 1949. En España se designa así al periodo de mayor natalidad que ha tenido este país, entre 1957 y 1977, y que incrementó notablemente su población. Este proceso tuvo una media de diez años de retraso respecto al mismo fenómeno en el resto de Europa occidental y Estados Unidos. Los baby-boomers constituyen la generación que ha tenido en el libro casi su único medio de acceso al conocimiento y a la cultura. Compradores compulsivos de libros, han sostenido el crecimiento de la industria editorial hasta hace muy poco. De unos años a esta parte ha sido la mujer la que ha desarrollado los mayores hábitos de consumo de libros, por su acceso masivo al trabajo y a la cultura. Las nuevas generaciones, nacidas con otros condicionantes, se están desarrollando en la sociedad de la información, en la que el libro ha perdido claramente el protagonismo exclusivo en la transmisión del conocimiento y de la información.

 

El pasado domingo 9 de mayo, el diario El País publicaba un extenso e interesante artículo titulado “El envejecimiento amenaza con dar un vuelco a la economía”. Mostraba que la tasa de fertilidad de la población mundial pasará de 5,02 nacimientos vivos por mujer a 1,95 en 2095 (fuente ONU). También se revelaba que, en 2030, una de cada seis personas tendrá más de 60 años, unas 1.400 millones en el mundo, de las que una parte residirán en Europa; si hoy este continente representa el 8% mundial, la proyección es que, en 2050, será el 5% de los 10.000 millones de habitantes del mundo, cuando a principios del siglo XX representaba el 20%.

Todos esto significa un reto demográfico que afectará inevitablemente a la economía, desde el descenso del PIB por una disminución de la demanda, al sostenimiento de pensiones y gasto público, y al pago de impuestos. Estos desequilibrios macroeconómicos deberán conducir a un reajuste general de las economías y de las industrias.

Referido a España, cita un estudio de The Lancet que pronostica que la población española descenderá hasta los 23 millones de habitantes en el año 2100, de no mediar políticas duras de apoyo a la natalidad y llegada masiva de inmigrantes. Los datos actuales muestran que la tasa de natalidad está en 1,19 hijos por mujer, muy lejos de la tasa de reposición, con unos datos de longevidad que se van a 77,1 años en 2050.

España envejece a una velocidad ninja, como se puede ver en los informes del INE.

En el caso de los jóvenes, la situación es complicada. Si hoy no pueden acceder a una vivienda, en un futuro nadie les asegura que puedan acceder a una pensión suficiente para cubrir sus necesidades. Junto a esto hay que resaltar unos niveles de desempleo de los más altos de la Unión Europea, pensemos que España lidera la lista de desempleo juvenil de toda la Unión. Así lo refleja el informe publicado por Eurostat, la Oficina Europea de Estadística: el 29,6% de los jóvenes menores de 25 años se encuentran en situación de desempleo, el peor dato de los 30 países que conforman la lista. Contratos temporales, precarización, practicas sin remunerar, etc. El Consejo de la Juventud de España afirma que el salario medio de los jóvenes entre 16 y 29 años ha caído un 5% desde 2011, pasando de 1.025 euros al mes en 12 pagas a 973 euros al mes. Un 32% de los menores de 30 años está en riesgo de pobreza, y la emancipación juvenil se ha reducido casi 9 puntos desde 2008, dedicando un 92,2% de su sueldo medio al alquiler si quiere vivir solo.


“Ahora mismo, la tasa de dependencia de mayores de 64 años está en el 30%, es decir, que hay 3 trabajadores sosteniendo a cada pensionista. Pero conforme los baby boomers se vayan jubilando, habrá menos trabajadores para mantener a cada pensionista. Para 2050, los mismos 3 trabajadores ya no sostendrán a un pensionista, sino a 2. El Banco de España pronostica que la tasa de dependencia se va a disparar al 60% para entonces. Como habrá menos población activa y más jubilados, los empleados tendrán que esforzarse el doble para mantener las pensiones y son los más jóvenes los que correrán con ese aumento de la presión, más el alza en las cotizaciones de ahora. En los próximos años, el gasto en pensiones no va a dejar de aumentar y lo hará a pasos de gigante. 2023 marca el pistoletazo de salida para la jubilación de casi 14 millones de baby boomers, nacidos entre 1958 y 1977”.

De todo lo anterior se podría pensar nada tiene nada que ver con el libro. Craso error, es obvio que los descensos demográficos son lentos, pero determinan los tamaños de los mercados y de las economías. Una industria editorial como la española, en el selecto grupo top de la producción editorial mundial, vería cómo su mercado interior se reduce enormemente. Y qué ocurre en América Latina, nuestro mercado natural, pues que también envejece. Un vistazo a la situación demográfica de América Latina muestra que también está envejeciendo, pero a un ritmo mucho más lento que España.

 

 

El crecimiento de los grupos de mayor edad es obvio, lo que determinará un mercado hiperfragmentado con un nivel de compradores mucho más pequeño y determinados grupos de edad bordeando la insolvencia o con un nivel de propensión al consumo cultural muy limitado Los últimos datos sobre demografía y envejecimiento del Instituto Nacional de Estadística reflejan una tendencia imparable. España ha vuelto a registrar un máximo histórico de envejecimiento, del 125,7% o, lo que es lo mismo, ya se contabilizan 125 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16 años.

Pensemos en dos parámetros claves. Grupo de mayores y jóvenes. El segmento demográfico que debe sustituir a los baby boomers carece de renta, no olvidemos que el salario medio bruto de los jóvenes fue de 1.207,1 euros al mes en 2020, casi la mitad que el de los mayores de 55 años (2.361,2 euros). Los menores de 30 años cobran 52 euros menos al mes que hace una década: su salario medio ya no llega a mileurista y uno de cada 3 está en riesgo de pobreza.

De otro lado el segmento de edades de más de 55 en adelante tiende a reducir enormemente su propensión al consumo, y en especial el de tipo cultural. Si por arriba de la pirámide no hay renta y por las franjas de abajo se reduce el consumo, el tamaño del mercado se reduce inexorablemente. Se puede ver como los baby boomers —nacidos entre 1957 y 1977— van escalando posiciones en la pirámide, es decir, están entrando en la jubilación. Y no olvidemos que son la penúltima generación educada abiertamente en el papel y que han sostenido la compra durante muchos años.

HACIA UN MERCADO MÁS ESTRECHO


Avanzamos inexorablemente, con este envejecimiento general de España, hacia un mercado más estrecho, las generaciones que deben sustituir a los baby boomers carecen de renta, y las más jóvenes carecen de un aprecio especial al papel y la cultura escrita, y con los baby boomers jubilándose, sería necesario un estudio riguroso sobre el tema. Si el tamaño del mercado interior se estrecha, en condiciones normales la edición buscaría “hacer las Américas”, pero en el continente se aprecian también problemas demográficos serios.

Debemos comenzar a reflexionar sobre daños colaterales:

⦁ ¿Qué tamaño tendrá el mercado interior del libro en una década?
⦁ ¿Qué tejido de librerías se podrá mantener?
⦁ ¿Se asistirá a una remodelación de los canales comerciales?
⦁ ¿Cómo se modificara el ecosistema editorial español?
⦁ ¿Seguiremos liderando el ecosistema del libro en América?
⦁ ¿Puede desplazarse el eje de posición estratégico hacia algún país de América Latina?
⦁ ¿Podríamos volver al escenario de los años 70 y 80 en los que Argentina y México lideraban el libro hispano?                                                                                                                              ⦁ ¿Puede cambiar la posición predominante de España en el libro hispano, entendido como emporio industrial y financiero, y de capilaridad internacional en beneficio de algún país de América Latina?
⦁ ¿Podemos asistir a una reformulación estratégica del panorama competitivo?
⦁ ¿Puede afectar a la internacionalización y mercados exteriores? ¿Podemos asistir a un declive de España en Latam?

El sector necesita nuevos estudios que orienten la actividad. Hace unos días, leía datos de ventas y comportamiento comercial de varios países europeos referidos al primer cuatrimestre de 2022, mientras que aquí todavía estamos esperando los datos de comercio interior y exterior de 2021.

Sugiero, desde aquí, que, si culmina la próxima colaboración entre las revistas Texturas y Publishers Weekly en Español, se deba orientar, además, en esta línea.


MG

 


Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

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