Hace unos días me telefoneo un editor especializado para preguntarme si tenía datos sobre las adquisiciones en las Universidades. De vez en cuando recibo peticiones de este tipo. Le dije que lo miraría y lo publicaría en el blog.

Para ver este tipo de datos hay que consultar un documento ciertamente interesante que es el Anuario Rebiun, elaborado por la Red de Bibliotecas Universitarias y la CRUEConferencia de Rectores de las Universidades Españolas–, y que,  para los editores especializados, debería ser de consulta obligada. Los datos se extraen de 75 universidades públicas y privadas, y de las bibliotecas del CSIC.

El Anuario, que se edita desde 1998, pasa revista a numerosos temas del conjunto de universidades, tanto públicas como privadas; y, entre los cientos de datos que suministra, muestra los volúmenes de adquisiciones de libros y revistas, tanto en formato papel como electrónico, lo que hace que sea un informe de lectura imprescindible para ver qué ocurre en el ámbito universitario en cuanto a compras y adquisiciones. La pena es que el último publicado corresponde a 2019, pero se pueden obtener datos posteriores y anteriores desde una tabla de búsquedas estadísticas en su web.

En cuanto a las magnitudes de gasto, vemos que entre 2018 y 2020 han permanecido muy estables, descendiendo la adquisiciones en papel e incrementándose la información electrónica. Estas dos tendencias se aprecian desde ya muchos años. Enlazo aquí con un post sobre el mismo tema que hice en 2010 en el que ya se veía la evolución y que se puede contrastar con los datos actuales.

EVOLUCIÓN EN MILLONES DE EUROS

EN PORCENTAJES

Los descensos, tanto de monografías como de revistas, pueden resultar preocupantes. No creo que se estén sustituyendo la adquisición de libros en papel por licencias digitales, pues no todos los libros están disponibles en formato digital. El dato de producción digital en España sobre el total de ISBNs es del 30%, pero en libros muy especializados el porcentaje de digital es sensiblemente inferior. La sensación es que las colecciones de libros en papel deben de estar menguando de una manera importante.

La pobreza en adquisiciones de monografías en papel hace un daño irreparable a un determinado perfil de editores y librerías, que sufren daños colaterales importantes.

Al consultar el gasto en monografías en papel por tamaño de biblioteca, los descensos son abiertamente preocupantes con una horquilla del 60% y 70%. ¿Podría ocurrir que se esté ante un empobrecimiento masivo de colecciones? No lo sé, cuando menos, la duda surge.

El fondo total de libros asciende en 2021 a 72.360.748, de los que un 33,5 son electrónicos. Si analizamos la partida de “información electrónica” lo que se observa es precisamente lo contrario, incrementos enormes. El problema es que estas partidas de gasto estarán mayoritariamente en manos de multinacionales holandesas.

El crecimiento de las adquisiciones de información electrónica es un hecho incuestionable entre 2008 y 2019, con un crecimiento explosivo durante los últimos años.

Se corrobora el enorme crecimiento que la información electrónica tiene ya en las Universidades españolas.

Si analizamos el fondo de revistas en papel vivas, los datos son escalofriantes.

Una conclusión importante es el decantamiento de las políticas de adquisiciones hacia lo electrónico y lo digital, en detrimento del formato papel; en el caso de las revistas, la migración digital de un cliente tan importante como la Universidad cuestiona para los editores de revistas españoles el seguir durante mucho tiempo produciendo revistas en formato papel, obviamente afecta a una migración del modelo de negocio.

El gasto en recursos de información por usuario ha crecido desde los 27 euros en 1994 a 71,21 euros en 2008. Se señala que una parte importante del aumento del gasto proviene de las propias subidas del precio de los libros y de los aumentos tremendos de precio de las revistas, tanto en formato papel como electrónicas. En cualquier caso, las inversiones en fondos bibliográficos han crecido un 30% en los últimos seis años en cantidades globales y un 25% en promedio de gasto en adquisiciones por usuario. Los informes pueden descargarse en la página web de la Red de Bibliotecas Universitarias (REBIUN), que pertenece a la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas CRUE, continuidad en las tendencias que se señalaban en el Anuario del año pasado en lo que se refiere al progresivo descenso de la inversión y uso del formato papel frente al crecimiento constante de las inversiones y el uso de los recursos electrónicos.

EVOLUCION DEL FONDO EN ESTOS TRES ULTIMOS AÑOS

El fondo total de revistas se mantiene estable pero con un porcentaje ya del 97,3% en electrónico; y en el caso de los libros, hay un incremento importante de 15 millones (en el fondo total), aumentando el peso de los libros electrónicos del 24,8% al 33,5%.

En el caso de las revistas en papel, el número debe ser mínimo, si el 97,3% son electrónicas, la cifra en papel debe ser ya totalmente marginal. Hay que entender que se refieren a un fondo en diferentes idiomas.

Algunas consideraciones:

⦁ Entre 2009 y 2013, se observa la política de austeridad derivada de la crisis financiera y de los fuertes recortes presupuestarios.
⦁ Entre 2018 y 2020, se observa una fuerte estabilidad en las adquisiciones.
⦁ La evolución hacia las adquisiciones digitales es un hecho incuestionable, es opinable si se podría tener un mix más equilibrado, pero en el caso de las bibliotecas universitarias se sabe que la medición de cientos de ratios es un hecho, desde cuánto se presta un libro, a cuantos manuales hay que tener por número de alumnos, fondos duplicados, homologación de proveedores, etc. Por lo que debo entender que se sigue una política de criterios cuantitativos y cualitativos rigurosos que guían las políticas de adquisiciones.
⦁ Estas bibliotecas más que híbridas son ya abiertamente digitales.
⦁ Con la irrupción masiva de la digitalización, el peso de lo impreso, tanto libros como revistas, tiende a descender en el mantenimiento de colecciones.
⦁ La industria editorial no puede ignorar que la tendencia es hacia la diversificación de soportes. Cada vez es menos viable considerar la publicación de libros al margen de otros contenidos, como la música, el vídeo, audiolibros, podcast, videojuegos, apps, etc.
⦁ El contenido audiovisual y transmedia es ya un elemento importante en el desarrollo de las bibliotecas, lo que debe llevar a una reflexión sobre los modelos de negocio a la industria editorial, y también a las librerías, muy alejadas y ausentes de los modelos que no sean papel.
⦁ La adquisiciones universitarias de monografías en papel sobre el total facturado en comercio interior en España representaría el 0,3%, es cierto que habría que ver a cuánto asciende la compra de monografías digitales de libros españoles. De Francia, tengo el dato de que la compra universitaria supone el 2% del mercado francés. La sensación es que aquí no se llega a ese ratio.
⦁ El Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2021 de la FGEE muestra que para la sociedad española las bibliotecas (en general) son valoradas muy positivamente, un 8,2 sobre 10.
¿Tiene sentido tener bibliotecas llenas de libros sin usar? Hay un error muy extendido de entender la biblioteca pública como un almacén de libros, con independencia de ratios de uso. Se impone un equilibrio entre conservación del patrimonio bibliográfico, fomento de la lectura, y servicio de utilidad comunitario, con medición de ratios de eficiencia, mucho más cuando hablamos de acervos especializados.
⦁ La financiación de las Universidades, en sus dos componentes fundamentales, corren a cargo de las Comunidades Autónomas y del Ministerio, a través de los Presupuestos Generales del Estado. En este caso, el presupuesto asignado en 2022 para bibliotecas es de 51,8 millones de euros, frente a los 106 de 2008. Puede verse un estudio detallado en el blog de Julián Marquina, un experto en el tema bibliotecas.
La industria editorial debería poner en marcha un proceso de cooperación, reflexión, y análisis, con este tipo de bibliotecas. Es imprescindible fomentar un diálogo horizontal y transversal entre la industria y la comunidad universitaria.


MG

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

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