Un vistazo a la producción editorial, desde año 2008, nos muestra una fuerte estabilidad, incluso con una ligera tendencia a disminuir. La vuelta a la normalidad parece ya cercana. El avance de la vacunación empieza a desembocar en la vuelta de festivales y eventos de tipo presencial y multitudinarios, lo que constituye una excelente noticia para un sector que comienza a ver luz al final del túnel.

El libro ha aguantado lo que parecía iba a ser una debacle y el cierre de 2020 así lo confirma, con datos bastante razonables. Pero los efectos devastadores colaterales de la pandemia se van a hacer visibles en este 2021. La recuperación del consumo y el gasto durante este primer semestre de este año son importantes. La ciudadanía ha comenzado a salir de casa y esto se está notando en el incremento de gasto de las familias, sobre todo en el área del ocio y entretenimiento.

Hace unos días tuve la ocasión de conversar con un analista de estudios de gasto en ocio. El análisis que me transmitió fue el siguiente:

  • La recuperación de la economía del país se retrasa hasta el segundo semestre de 2021. 
  • Las limitaciones de movilidad, el confinamiento, y las restricciones de aforos llevaron a las familias a ahorrar 108.844 millones de euros (un 126,6% más que en 2019), a pesar del descenso de su renta disponible, un 3,3%, hasta los 739.585 millones de euros, y reducirse su gasto en consumo un 12%, hasta los 628.198 millones, según datos del INE.
  • El gasto en ocio de las familias va a ir aumentando mes a mes, sobre todo en el área de viajes, hoteles y gastronomía.
  • El libro va a padecer un cierto efecto boomerang. El gasto en libros va a volver a pautas de consumo anteriores a la pandemia.
  • El sector, ya sin ayudas institucionales de apoyo ni paquetes de estímulo, va a tener dificultades para devolver préstamos, pues su flujo de caja será bajo, y las carencias de liquidez obligará a afrontar ya sin salvavidas el gasto corriente de la actividad.
  • Las carencias de pequeños editores y librerías en tecnología, más allá de un sitio web con su ubicación y horario, lastran las posibilidades de supervivencia, en un entorno en el que el e-commerce va a seguir creciendo. Este tipo de empresas están ahora mismo muy alejadas de procesos de digitalización inmediatos e imprescindibles.


El libro va a padecer un efecto boomerang. El sector tendrá dificultades, habrá de afrontar el gasto corriente de la actividad ya sin salvavidas, con un
flujo de caja bajo y carencias de liquidez. Un número muy alto de editores, y en menor medida librerías, se han endeudado con los préstamos ICO. ¿A cuánto asciende la deuda? ¿Es posible devolverla?

  • El gasto medio en comercio electrónico en España se situará en una media de 900 euros por persona en 2021, hasta un total de entre 40.000 y 45.000 millones de euros, un 24% más que en 2020. Pensemos que la tasa de compra electrónica de libros se sitúa en torno al 20% del consumo de libros en el mercado interior, aunque los datos de 2020, aún sin publicar, pueden elevar muy significativamente este dato.
  • Para un sector poco intensivo en empleo, el hecho de que la destrucción de empleo en la economía general del país haya sido menor que la destrucción del PIB, conlleva que este factor tenga poco peso en la situación.
  • Un número muy alto de editores, y en menor medida librerías, se han endeudado con los préstamos ICO. ¿A cuánto asciende la deuda? ¿Es posible devolverla? Algunas voces del sector me indican que la deuda no es reembolsable.
Previsiones
  • La concentración del gasto en libros experimentada en 2020 y comienzos del 2021 se va a detener.
  • Con la libertad de movimientos el gasto se desplazará hacia otras áreas del ocio y el entretenimiento.
  • La demanda embolsada en 2020 (ahorro) tirará de la economía, pero el gasto se diluirá hacia otras áreas, ralentizándose la compra de libros. El parón de las compras institucionales opera en contra de la recuperación del sector, que tendrá una velocidad de recuperación muy lenta.
  • Se hace imprescindible un plan pospandemia para atajar el endeudamiento del sector.
  • El apoyo e incentivación de la demanda requeriría el lanzamiento masivo de bonolibros desde las administraciones públicas.

En definitiva, la salubridad general del sector es opinable. Se ha detenido el apocalipsis que se preveía a mediados de 2020, pero la situación económico financiera del ecosistema del libro dista mucho de ser óptima. La mala salud de hierro del sector se puede cronificar.


MG

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

Un comentario

  1. JULIÁN ROMERO 02/06/2021 en 8:41

    Gracias, Manuel. Ante tanta incertidumbre es un gusto leerte, muy esclarecedor como es tu costumbre. Un abrazo desde México.

    Responder

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