Hace unos días tuve la ocasión de hablar con unos editores que hasta el año 2019 tenían un nivel alto de exportaciones de libros en América. Alguno de ellos con porcentajes de hasta el 35% sobre su facturación total. El clima que transmiten es de honda preocupación por las exportaciones de libros a ese continente, y sobre todo por la incertidumbre del período de recuperación.

Durante la década pasada viajé con asiduidad a América, y pude comprobar como los sistemas editoriales de esos países estaban desarrollándose muy positivamente en cuanto a profesionalización e internacionalización. Esta evolución me llevaba a pensar que en el algún momento la exportación de España hacia allá debía tocar techo e incluso comenzar a estabilizarse y descender.

En paralelo observaba como las importaciones de España de libros de América Latina no crecían, sino que tendían incluso a descender, a pesar de ser unas cifras que bordean lo marginal. Cuando hablaba con editores de allí les señalaba que la economía digital abría una oportunidad importante para la edición de América, no tanto porque los libros comenzasen a viajar, sino porque podían fundamentar su expansión internacional en términos digitales, es decir, venta de libros en papel en impresión bajo de manda y productos puramente digitales como ebooks o audiolibros, lo importante era poner el contenido en las plataformas adecuadas de manera que el contenido se visibilizase en multitud de librerías de España y Europa. La frase: “los átomos no viajarán, los bits sí”, la he repetido hasta la saciedad. Y es que hoy hasta para vender papel hay que tener una estructura editorial digital, tanto en producción como en comercialización.

La irrupción de la pandemia ha llevado a que las costuras del ecosistema se resquebrajen, y el deterioro de los mercados de América abren una vía de incertidumbre importante para muchos editores. La caída del comercio con América será de un nivel muy alto, me dicen que más del 50%. Hay que matizar aquí una cuestión. Desde hace muchos años las exportaciones no son ventas, se envían los libros en régimen de depósito (consignación) y se procede a recibir una liquidación de lo vendido, mensual o trimestralmente. El problema es que durante 2020 no han llegado liquidaciones, y las que pocas que se han recibido eran de importes exiguos.

La situación de estos países es delicada, los datos que se pueden leer de descensos de PIB, aumento de desigualdad social y de género, desempleo, minoración de renta disponible, polarización y malestar ciudadano, etc… a lo que hay que añadir factores políticos, pensemos que entre 2021 y 2022 hay un ciclo electoral que afectará a los seis grandes países de la Región. Todo ello abre vías de incertidumbre sobre una calendario de recuperación del libro en el continente. En mi caso he defendido siempre la necesidad de que si los sistemas editoriales de allí eran sólidos, como lectores lo debíamos agradecer, y poder equilibrar un poco la desigual balanza comercial de España con ese continente. Pero soy optimista, América Latina es un continente muy acostumbrado a las crisis, lo que ha generado un tejido social muy resistente, de aquí que confíe ciegamente en procesos rápidos de recuperación. Y este optimismo lo traslado también al sector del libro.

Aunque todavía no se tienen datos de exportación de la FGEE, el ultimo informe es con datos de 2018, una consulta a la tabla de Eurostat/Comtrade, que me ha facilitado el consultor y analista colombiano Bernardo Jaramillo –antiguo subdirector del Cerlalc-  nos muestran los siguientes datos:

 

Según esta tabla la exportación habría caído un 39%. Hay que valorar también que la internacionalización de la industria editorial española en el mundo es cada vez mayor. Ahora mismo hay 201 filiales en el mundo, de las que 164 están en América (el 80%). Estas filiales se corresponden con 40 sellos y 29 países.

 

 

Los datos que podemos leer del último informe de Comercio Exterior de la FGEE muestran un volumen de 208 millones de euros, con cifras de Argentina y México muy altas.

 

“El 35,26% de las exportaciones realizadas en 2018 a esta región ha tenido como destino Argentina. Este país sustituye a México como el principal cliente de los productos editoriales españoles. Argentina, México, Chile, Estados Unidos, Brasil, Colombia y Perú acumulan el 88,93 de las exportaciones a este continente”.

 

De la cifra de 208 millones de euros hay que observar que 143 corresponden a libros y 65 millones a fascículos y materiales de kiosko. Y en cuanto a materias un gran peso de la materia religión y libros infantiles.

IMPORTACIONES DE ESPAÑA EN AMÉRICA

Si analizamos los datos de las importaciones de España en América debemos constatar lo que ya definió el Cerlalc como un fenómeno de “asimetría comercial y cultural”, y que yo he denominado “disonancia en la reciprocidad”, es decir, una brutal descompensación en cuanto a la transmisión del conocimiento y del talento creador. Y un descomunal desequilibrio en la balanza comercial, obviamente muy negativa para América latina.

Los datos de 2020 de Eurostat/Comtrade muestran estas magnitudes:

Según esta tabla la cifra de importaciones caería un 12%. Los datos son muy pequeños y se corresponde bastante bien con los que aporta la FGEE con datos de 2018, según se muestra España compró en  América 5 millones de euros, pero solo 1 millón se corresponden con libros, 4,1 millones son mayoritariamente encargos de imprenta.

 

Un vistazo a las importaciones por países nos muestran que el 54% de los libros importados en 2018 lo fueron desde Europa, el 41% correspondió a Asia y solamente el 4% a América. Este último dato lleva a reflexión, pues al observar las materias se aprecia un gran peso del libro técnico, casi todo el epígrafe es de libros de medicina, siendo muy bajo el peso de literatura.

 

 

Termino con una frase de la dilecta editora argentina Trini Vergara que leía hace unos días de una entrevista en Infobae (recomiendo vivamente la lectura de sus opiniones) que le hicieron a propósito de su implantación en España con una editorial nueva que lleva su nombre y que acaba de instalar aquí.

“El comercio exterior está trabado en el mundo entero. Vamos hacia un mundo de autosuficiencia en las regiones. Lo que vemos de la pandemia va a pasar en la economía. Nos tenemos que cuidar y autoabastecer. Por eso, quizá el futuro de los libros va a estar donde haya industria gráfica. En lugar de mandar un barco, un avión, las fronteras, las aduanas, hay que imprimir localmente”.

Estoy completamente de acuerdo, y añadiría: hay que pensar en términos digitales y tecnológicos e insertar los contenidos en plataformas de impresión bajo demanda. Vender sin editar debe ser la divisa. Insisto en que la economía digital es una enorme oportunidad para la edición de América latina. Como lector me gustaría ver el contenido editorial del continente en las mejores librerías de este país. Y ahora la tecnología y las aplicaciones lo permiten. Sin costes de inmovilizado, el contenido se puede universalizar. Es el momento de los consensos y de la búsqueda de equilibrios, América y España son una vía de doble sentido. En el marco de una cooperación  intensa, hay que pensar que es razonable la preocupación por las exportaciones, pero también debería preocuparnos las importaciones. El talento creador no tiene fronteras. Hace veinte años había en España no menos de  diez importadores que traían libros de América, hoy prácticamente no quedan, y este hecho como lectores nos empobrece. Se impone analizar como visibilizar la enorme producción del continente aquí. El ultimo dato publicado por el informe «Espacio Iberoamericano del Libro» del Cerlalc nos dice que en 2017 se publicaron en toda América 172.153 títulos. La pregunta es obvia, ¿cómo podemos conocerlos?

 

 

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

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