La situación que ha creado la pandemia en  el mundo del libro parece complicada de remontar, pero no imposible. Con las librerías comenzando a abrir y abandonando el “modo virus”, se impone revisar las medidas que se están poniendo en marcha.

Las ayudas para apoyar la liquidez y mejorar el circulante están llegando, como así muestra la encuesta de Fedecali, a la que han respondido 447 empresas, un 50% librerías. Los datos estudian el período del 15 al 30 de abril, y en relación a las librerías reflejan lo siguiente:

EXPEDIENTES DE REGULACIÓN TEMPORAL DE EMPLEO (ERTE)

      • El porcentaje de librerías que solicitaron un ERTE fue del 58,3%, mientras que en editoriales fue del 37,2 % y en distribuidoras del 78,6%.
      • En un 77,1% de los casos se presentó sobre más del 70% de la plantilla.
      • En librerías el porcentaje aceptado ha sido del 88,5%, mientras que en editoriales y distribuidoras este porcentaje es del 91,5% y del 59,1%.

SOLICITUD DE FINANCIACIÓN ICO

      • El porcentaje de librerías que solicitó un préstamo ICO fue del 45,3%, mientras que en editoriales fue del 38,5% y en distribuidoras del 62,1%.
      • No fueron concedidos el 2,1% de los casos solicitados y un 25,4% está aún en estudio.
      • En librerías el importe concedido ascendió al 74% de lo solicitado.

Al margen de alguna reflexión sobre el bajo porcentaje de solicitudes de ERTES y prestamos ICO en editoriales, quizá derivado del propio tamaño de las micropymes editoriales, lo que parece evidente es que las medidas de apoyo a liquidez y circulante están llegando.

La segunda oleada de las ayudas al sector y específicamente a  librerías está comenzando a definirse, con  la puesta en circulación de dotaciones públicas para la compra de libros para bibliotecas a través de librerías de proximidad.  Hasta aquí todo correcto, pero quizá conviene reflexionar sobre esta compra y sobre todo, ¿se echa en falta algo?

La compra  para bibliotecas a través de librerías es una excelente medida, pero es coyuntural,  tiene el inconveniente del descenso de margen con el que se realiza. Hagamos un ligero ejercicio: a una librería le corresponde un lote de 15.000 euros, sobre el papel el margen bruto sería de 4.500 euros, pero como hay que realizar un descuento del 15% en pedidos para bibliotecas el margen se reduce a 2.250 euros, no está mal pero no es el bálsamo de Fierabrás. Hay que añadir que este margen es bruto,  y que puede aminorar si se incurre en gastos de envío hasta la biblioteca, confiando además en el pronto pago del suministro. Por cierto que he leído que el Sindicato Francés de la Librería ha planteado la supresión de este tipo de descuento mientras dure la pandemia y sus efectos sobre el sector.  Y aquí se puede hacer una reflexión intrasectorial. ¿No podría el sector elevar el descuento  por encima del 30% para este tipo de suministros?, por ejemplo otorgar a las librerías un descuento adicional del 10% o 15%. Los libros en los almacenes son coste directo, y esto lo saben muy bien los editores.

A mi modo de ver, entre ERTES, ICOS y compras, el tema no pinta mal, pero creo que falta algo fundamental, al menos desde mi punto de vista, se trata de los BonosLibro, sobre los que llevo insistiendo desde el comienzo de la pandemia, y observo que con poco éxito.

El efecto de estos bonos es inducir demanda, y por extensión tráfico a los puntos de venta. Hace unos días, la FEB (Federación Europea de Editores)  y la EIBF (European & International Booksellers Federation) instaba a los poderes públicos y gobiernos a lanzar lo que denominan “Book Voucher”, es decir, BonosLibro , y solicitaban convertirlo en una política generalizada en toda la Unión Europea.

“Tanto la FEP como la EIBF proponen establecer un sistema de bonos que permita a los ciudadanos comprar libros (impresos, digitales y de audio) en las librerías. Esta iniciativa tiene como objetivo alentar a los lectores a comprar libros, y así generar una recuperación económica, para libreros, pero también para autores, traductores, distribuidores  y editores. Señalan que varios gobiernos ya han implementado tales medidas o están considerándolas, e insisten en que sería sería muy útil convertirlo en una política general en toda la UE.”

El efecto inmediato de este tipo de bonos es que al margen del tráfico que se envía a los puntos de venta, la demanda puede también aumentar por compra por impulso, aumentado el consumo de manera directa. Pensemos que la propensión marginal al consumo guarda una relación directa con la renta disponible. Los datos macro y microeconómicos que se vislumbran para España son malos, abriendo un escenario de situación económica preocupante: fuerte caída del PIB, incremento del paro, endeudamiento de país, etc… Luego de aquí a fin de año no parece razonable pensar que el sector del libro tenga un incremento de demanda, más bien al contrario. La más que previsible atonía de la demanda augura cierres. Y aquí  es donde ciertas políticas públicas pueden mitigar enormemente la situación. El efecto de los BonosLibro es inmediato, tiran de todo el canal, desde autores, editores, distribuidores y puntos de venta, e inyectan efectivo. Lo que me llama la atención es que aquí no se esté planteando por parte de gremios e instituciones como un tema crítico.

Hace unos días el Ayuntamiento de Madrid lanzó el Plan Aplaude,  mi juicio un excelente plan sin duda, y contempla lo que denomina  Bono Cultural Solidario, pero está enfocado a salas y teatros. En una conversación con el Ayuntamiento hace unos días  les sugerí precisamente lanzar también BonosLibro.  En este Plan, y en el apartado de medidas de apoyo al libro, se anuncia la “Declaración de la Feria del Libro de Madrid como bien de interés general”, lo que determina un anclaje de la Feria en el Parque de El Retiro y también la posibilidad para empresas y marcas patrocinadoras de la Feria de acceder a incentivos económicos. En este punto sugerí que se detalle este extremo por la importancia que puede tener para el futuro modelo económico de la Feria, un equilibrio entre público y privado ciertamente importante. Una excelente noticia que pone en valor la Feria del Libro de Madrid.

Volviendo al BonoLibro considero que las organizaciones gremiales deben sugerir a todas las instituciones que es imprescindible ponerlos en marcha. Se puede ser más o menos creativo en el diseño de los bonos, no me refiero a estética, sino al escalado de cantidad a subvencionar, se puede comenzar lanzando uno con un porcentaje de subvención pública determinada sobre una cantidad máxima de compra, o ir a bonos fijos de cantidad económica, insisto, es cuestión de pensar un poco y entender que si se envía tráfico y renta pública hacia los puntos de venta el efecto es inmediato. En España tenemos el ejemplo de los bonos Cultura lanzados en el País Vasco durante los últimos cinco años. Lo que propongo es lanzar un bono cada mes de aquí a noviembre, alternativamente Ayuntamiento y Comunidad, como una secuencia temporal, no puedo entender que no se esté planteando a las instituciones.  Los bono deberían llegar a personas afectadas por ERTES, desempleados, jubilados y,  muy importante, a todos los menores de una determinada edad, por ejemplo 25 años. Otro tema que también sería interesante plantear es incluir el libro como desgravación en el trama autonómico de la declaración de la renta, no sólo el libro de texto como ocurre ahora en algunas Comunidades Autónomas.

En resumen, no hace falta ser master en economía para entender que cuando se induce la demanda de un bien, se acaba por consumir más. Si la propensión marginal al consumo se incrementa con la renta disponible, ésta no va a crecer en los próximos meses, muy al contrario, la tendencia es a disminuir. De aquí que observo imprescindible comenzar a poner en marcha esta medida, es importante para las librerías, pero también para el sector en su conjunto.

 

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

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