Hace unas semanas mantuvimos una reunión con una empresa que nos asesora en materia de sostenibilidad, le habíamos hecho una consulta sobre la producción de las bolsas de la feria para la edición de este año, como todo el mundo sabe, desde 2017 las 280.000 bolsas de papel que regalamos a los expositores de la Feria para que sean entregadas a los compradores de libros se imprimen con el sello PEFC, y el folleto (plano-guía de expositores)  de la feria, del que editamos 75.000 ejemplares se imprimen con el sello FSC,  lo que significa que provienen de una cadena de custodia de una gestión forestal medioambientalmente responsable. Esto forma parte del plan de trabajo en sostenibilidad que emprendimos hace ya tres años y que abarca numerosas medidas, entre otras la compensación de huella y el plan de reducción. Pero nos preocupaba la durabilidad en los usos posteriores, es decir, la reutilización.

La consulta que queríamos plantear era ver la idoneidad de hacer una bolsa rafia, hoy muy extendidas pues son las que se usan en supermercados, nos había surgido un compromiso de hacer una bolsa para dos instituciones presentes en la Feria, este tipo de bolsas, que se producen a partir de una  fibra sintética que se saca del polipropileno nos planteaba algunas dudas,  es obvio  que tienen un proceso de durabilidad en el uso mucho más dilatado que las de papel, pero tienen el inconveniente, por lo que conocíamos,  de una baja biodegradación, una condición ineludible era que debían ser producidas en España, pues para nadie es un secreto que muchas de estas bolsas se producen en países asiáticos lo que conlleva una alta contaminación derivada de su fabricación y un transporte desde países muy lejanos, a esto se puede añadir que teníamos conocimiento de estudios en Estados Unidos sobre la posible contaminación bacteriana de este tipo de bolsas, al no ser lavadas con periodicidad, se pueden llegar a encontrar colonias de bacterias coliformes.

Otra duda que planteamos era que, mientas una bolsa rafia, depositada después de su utilización en el contendedor amarillo, tarda muchísimo tiempo en degradarse, las bolsas de papel, si se depositan en el contenedor azul en un año se biodegradan, siempre y cuando no se arroje al contenedor de material orgánico y acabe en un vertedero, pues entonces la carencia de oxígeno de ese medio conlleva que se produzca metano, que como todo el mundo sabe es un potente generador de gases de efecto invernadero. Un problema añadido que surgió en la conversación es que no se podía imprimir en cuatricomía, lo que para nosotros resultaba un relativo problema.

Llegado a este punto y ante nuestras dudas, nos planteó una posibilidad nueva, usar para la producción de estos materiales “papel mineral”, del que habíamos oído hablar, pero del que desconocíamos casi todo, un tipo de papel que se produce sin agua ni árboles ni cloro y que se extrae de la piedra, es carbonato cálcico y tiene un gran parecido con la celulosa, este papel mineral en España se denomina “Papel de Piedra”, que es la marca registrada en España (EmanaGreen) para denominar al papel mineral, 100% impermeable, compuesto de un 75-80% de Carbonato Cálcico (CaCO3) y un 25-20% de resina no tóxica-Polietileno (PE).

Este tipo de papel es 100% impermeable (se puede sumergir en agua), resistente, lavable (por ser resistente e impermeable),  de color natural blanco y de tacto muy suave. Aísla de  la grasa, la humedad y los hongos. Para imprimirse  se recomienda offset o serigrafía, la impresión digital se desaconseja pues es un material sensible al calor y podría ondularse. La certificación ecológica viene dada por la certificación “Cradle to Cradle”: una certificación muy rigurosa que premia a productos que han sido concebidos y diseñados de manera eco-friendly. El sello sigue una metodología multicriterio de cinco factores: salud de las materias, reutilización del material, energía renovable y gestión del carbono, manejo del agua y equidad social.

Después de darnos esta explicación, la pregunta que nos surgía era obvia:  ¿Cuál de los tres materiales nos recomendaba como el más respetuoso desde un punto de vista medioambiental? Y nos respondió  a la gallega, “depende”. No se decantó por ninguna de las opciones, lo que nos lleva a la conclusión de que posiblemente utilizaremos las tres,pese a que los costes son más elevados en las opciones dos y tres.

Lo que observamos es que todas las materias para usar presentan ventajas y desventajas, por otro lado se observa en la lectura de informes sobre estos temas que, en función de los intereses de cada industria, tienden a volatilizar diferencias para centrarse en el bonus pack de las ventajas. Lo que también hemos visto estos días, después de hablar con numerosos editores es que en el terreno de la ecoedición queda mucho por hacer.

Llevo mucho tiempo a la espera de ver en los créditos de un libro una etiqueta de ecoedición que informe al lector sobre la huella de carbono y consumo de combustibles fósiles que la edición de un determinado libro ha producido.

El planteamiento que tenemos desde la Feria del Libro de Madrid  es el de avanza en nuestro plan de sostenibilidad, introduciendo mejoras en cada edición, aunque las mismas tengan mayores costes o presenten dificultades. Los retos que tenemos para los próximos años son importantes, siendo el estudio de retirada de los generadores lo que más nos preocupa, esta sustitución es compleja y plantea problemas de gran envergadura, de manera que para abordarlo necesitamos apoyos y complicidades de empresas e instituciones con una honda preocupación medioambiental. La idea de una Feria Verde, unida al estudio que esta llevando acabo la Asociación de Librerías de Madrid sobre «Librerías Verdes», y que se presentará en el próximo Congreso de Librerías de España nos parece una tarea en la que merece la pena insistir. Lo único que si está claro es que la sostenibilidad no es negociable y que el ecofuturo de las ferias es un parámetro estratégico.

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

Un comentario

  1. Interesante el artículo y sus reflexiones. Un abrazo, Don Manuel. Pedro García-Ramos

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