Durante las navidades pasadas dedique algún tiempo a sumergirme en el archivo de la Feria del Libro de Madrid,  en un primer momento buscaba leer actas de la Feria en la que se hiciese referencia a las relaciones entre editores y libreros a lo largo de la dilatada historia de la Feria.  Y la verdad es que descubrí cosas sumamente interesantes, por ejemplo, que hasta un determinado año existía un cupo, muy elevado, para la presencia de editores no agremiados, que también podían estar en la Feria libreros de cualquier parte de España, que en 1946 y en 1952 la Feria se hizo en Barcelona, y en 1948 en Sevilla. No olvidemos que hasta la edición nº 40, en 1981, la Feria se denominaba Feria Nacional del Libro.

Pero en este buceo por la historia de la Feria descubrí  unas referencias que despertaron mi curiosidad y me hicieron saltar de alegría. Se trataba de una referencia al fundador de la que hoy es Feria del Libro de Madrid y que también impulsó la Primera Feria del Libro de México. Estoy hablando de don Rafael Giménez Siles, nacido en Málaga en 1900 y fallecido en México D.F. en 1991, es decir, un genuino representante del exilio republicano español de 1939.

 

Se inició como impresor realizando el servicio militar en el Ministerio de la Guerra, en concreto en la “Brigada Obrera y Topográfica del Estado Mayor”, entidad que editaba el “Anuario Militar de España”. Matriculado en la Facultad de Farmacia, organiza conferencias y dirige la revista “El Estudiante”, de gran prestigio entre la población universitaria de la época, y donde aparecieron los primeros capítulos de Tirano Banderas de Valle-Inclán, en esta misma revista colaboró también Unamuno. En estos años funda también la revista “Nueva España” y “Ediciones Oriente”, que publico unos 15 títulos, entre otros “Leyendas de Guatemala”, de Miguel Angel Asturias. Un poco tiempo después crea la “Editorial Cenit”, cuya importancia  en muchos países de Europa y América del Norte fue  importante por estar asociada a valores literarios universales, y que edito, por ejemplo a Sinclair Lewis, Herman Hesse, Máximo Gorki, Blaise Cendrars,  Stefan Zweig,  Cesar Vallejo, Charlie Chaplin, Victor Serge, etc…

En tiempos de la Monarquía de Alfonso XIII, y pese a su significación republicana, fue nombrado  profesor de Técnica Comercial del Libro en la “Escuela de Librería” de la Cámara Oficial del Libro de Madrid, organismo que dependía del Ministerio de Economía, siendo designado vicepresidente de la Cámara, propuso inmediatamente la celebración anual de una “Feria del Libro”, que habría de instalarse en el paseo más importante de la ciudad, rodeada del mayor prestigio posible, todo ello con el propósito de acercar el libro al público de manera que encontrase los libros en la calle y llamasen su atención. De esta manera dirigió la Feria del Libro de 1933 a 1935.

El triunfo rotundo de la Feria del Libro le llevo a proponer un trabajo más intenso para crear un gran mercado interior, de manera que se planteó llevar el libro a muchas ciudades y pueblos de España, para ello, la “Asociación de Editores Españoles”, fundada entre otros por él en 1934, comenzó a impulsar las Ferias del Libro de otras ciudades de España, en paralelo, desarrolló  los camiones-stand, que diseño su amigo y colega don Arturo Ruiz-Castillo y Basalala, licenciado en ciencias exactas, e hijo del editor José Ruiz-Castillo, fundador de “Biblioteca Nueva”. Estos camiones, fundamento de lo que hoy conocemos como bibliobuses, recorrieron cientos de pueblos de España. Contenían dos toneladas de libros,  llevaban instalación de radio, altavoces, micrófonos, tocadiscos, cine, etc…y se convertían en unos minutos en atractivas librerías, así hasta el año 36 en que estos camiones fueron requisados por el “V Regimiento” y enviados al frente de batalla de la “Sierra de Guadarrama”.

Otra idea que quiso desarrollar fue  la de defender los mercados hispanoamericanos, pero aquí chocó con una gran empresa editorial de la época que tenía ya filiales en puntos estratégicos del continente.  En estos años creó también numerosas editoriales y una distribuidora: “Distribuidora de Publicaciones”, “Editorial Nuestro Pueblo”, y “Estrella”, editorial para la juventud, nutriendo inmediatamente el mercado de libros de Galdós, Valle-Inclán, Machado, García Lorca y de otros ilustres autores, con tiradas de cien mil ejemplares.

Fue así como en 1936 trabo contacto en Barcelona con el Embajador de México en España, el coronel Alberto Tejada, y con el secretario de la Embajada, el profesor Gabriél Lucio, que le manifestaron su interés en que viajara a México para que hiciese por el libro mexicano lo que estaba haciendo en España En 1939 marcha al exilio, inicialmente al campo de concentración de “Argeles-sur-Mer” (Francia), en este campo se presentó Nancy Cunard, miembro del grupo de intelectuales franceses amigos de la República que encabezaba Louis Aragon que le transmitió que estaban intentando liberarlo, pero fue el  Embajador de México el que consiguió su liberación, llegando a  México el 25 de mayo de 1939, y en 1940 se convirtió en ciudadano mexicano,  país en el que residió hasta su muerte en 1991. No encuentro referencias de si en algún momento volvió a España.

En México  tuvo una actividad frenética de creación de editoriales, distribuidoras, librerías, y edición de libros y revistas.  Creando la editorial “Nuestro Pueblo”, homónima de la que había creado en Barcelona unos años antes, “Romance” (literaria), “Amiga” (revista de tema mujer), “Rompetacones” (infantil),  “Edición y Distribución Iberoamericana de Publicaciones” (EDIAPSA, dedicada exclusivamente a las letras iberoamericanas).

Desde su llegada a México, buscó a políticos e intelectuales interesados en promover la cultura. Creó también la Librería Juárez, en las calles Humboldt y Avenida Juárez. Y también en el año 1940 instala en el tramo sur de la Pérgola de la Alameda Central, a un costado del Palacio de Bellas Artes, la primera “Librería de Cristal”. Esta librería fue calificada en un artículo del 15 de agosto de 1946 por el New York Times como la librería más bonita del mundo en la época. Tiempo antes, al construirse el Teatro Nacional, en tiempos de la presidencia de don Porfirio Díaz, se construyó una Pérgola (una especie de pasillo unido por un techo de vigas sostenido por dos filas de columnas), pues bien, este lugar se convirtió en el lugar que albergaría la librería más extraordinaria del mundo en esa época, según The New York Times.

Su preocupación fue la de consagrar íntegramente su esfuerzo a impulsar la modestísima industria y comercio nacional del libro mexicano, cuyo terreno se encontraba dominado, en su casi totalidad, por empresas extranjeras que con toda libertad y sin preocupación de control por parte del Estado difundían en el mercado mexicano mercancía producida en sus respectivos países y, como lo que a su juicio procedía era la fundación de muchas editoriales con producción diversificada para que se crease la potente industria mexicana del libro, buscó atraer hacia el negocio del libro a hombres de empresa y políticos cultos. Algunas de las empresas que fundó:

  • Editorial Colón, asociado con el impresor don Antonio Caso.
  • Colección Málaga, S.A., asociado con doña Francisca Navarro de Giménez.
  • Empresas Editoriales, s.a. exclusivamente para la edición de autores mexicanos, asociado con don Martin Luis Guzmán.
  • Editorial México, S.A., asociado con don Martin Luis Guzmán, don Carlos A. Madrazo y don Rodrigo García Treviño.
  • Editorial Libreros Mexicanos Unidos S.A. (LIMUSA), asociado con una gran pléyade de libreros mexicanos de la época, como por ejemplo: don José Noriega, don Carlos Noriega, don Francisco Trillas, don Rafael Porrúa, don Froilán Trillas, don Alfredo Ciceron, don Jorge de la Vega, etc…
  • Editorial Nueva España, asociado con don Martin Luis Guzmán, don Antonio Ortiz Mena, don Eduardo Bustamante y don Eduardo Garduño
  • Editorial Diógenes, asociado con don Emmanuel Carballo.

También participó en la edición del Diccionario Enciclopédico UTEHA, diez tomos, trece mil páginas y veinte mil grabados, fue la primera enciclopedia aparecida en Hispanoamérica.

Ante la indefensión en que se encontraban los modestos gremios de editores y libreros mexicanos, ya que la Cámara estaba copada por representantes de editoriales extranjeras, promueve la creación de la “Asociación de Libreros y Editores de México” en 1944.Posteriormente entablaron conversaciones con el presidente de la Cámara del Libro, don Daniel Cosío Villegas, acabando por fusionarse para crear el “Instituto Mexicano del Libro”, con el objetivo de defender los intereses nacionales de libro y fortalecer la República de México en todo el mundo.

Fue así como impulsó la iniciativa de crear la primera Feria del Libro de México, que se inauguró el 2 de diciembre de 1947 y se instaló en el costado sur de la Alameda Central, en plena Avenida Juárez. No sería hasta el 7 de mayo de 1970 que se realizó la Segunda Feria del Libro de México, que se instaló en la acera oriente del Paseo de la Reforma.

Pese a mantener una relación fraternal con la generación de editores y libreros mexicanos de la época, queda constancia de un debate intelectual permanente  con una parte de la industria mexicana, su convencimiento de que las Ferias debían ser nacionales, no internacionales, su creencia en que las ferias nacionales fortalecían toda la industria nacional, desde autores a editores, distribuidores y libreros, le hizo discrepar con una parte de la industria.

A mi modo de ver, quizá el tiempo le ha derrotado, pues hoy todas las ferias de ese continente incluyen la palabra FIL (Feria Internacional del Libro) en su nomenclatura, pero también el tiempo le ha dado la razón muchos años después en la idea de que el fortalecimiento y consolidación de potentes industrias nacionales es un reto pendiente del continente.

Casi todo el texto anterior está extraído de dos sus libros, publicados todos en México y que he conseguido en anticuarios. Ambos los queremos publicar en un par de meses en formato facsímil y no venal en la Feria del Libro de Madrid, ahora mismo estamos recabando información sobre posibles derechos, creemos importante que los estudiosos del sector tengan acceso a los testimonios y reflexiones de una figura colosal del mundo del libro. He consultado también un pequeño texto publicado por la profesora Cristina Somolinos Molina, de la Universidad de Alcalá, que publicó una  semblanza de su figura sumamente interesante, y en la que encontré esta bibliografía del autor .

RAFAEL GIMÉNEZ SILES.

  • Retazos de vida de un obstinado aprendiz de escritor, librero e impresor. México. 1974.
  • Editor, librero e impresor: guión autobiográfico profesional. México. 1978.
  • Testamento profesional: comentarios, ilustraciones y sugerencias al finalizar la tarea editorial, librera e impresora. México. 1980.
  • En la estimación de autores que editó y de amigos literatos. México. 1980.

Si tuviese que resumir en una línea su misión intelectual como impresor, editor y librero, creo que no iría desencaminado si dijese: editar es influir, publicar es educar.

Como desde la Feria del Libro de Madrid estamos convencidos de que “quien pierde sus orígenes pierde identidad”, vamos a hacer un esfuerzo en la digitalización de nuestro archivo y en la recuperación de este esforzado y emblemático personaje, absolutamente irrepetible, del mundo del libro.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

4 Comentarios

  1. […] a través de Una vida de libro — Antinomía libro […]

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  2. […] organizada entre otros por el librero y editor español, ya en esa época nacionalizado mexicano,  Rafael Giménez Siles (fundador de la Feria del Libro de Madrid), y denominada Primera Feria del Libro Mexicano, […]

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  3. Que buen relato y que interesante personaje. Un visionario sin duda. Pero me gusto mucho tu ora. Se nota que está escrita con asombro y gran cariño por alguien en quien uno ve un antecedente inspirador. Además tus ilustraciones sacan a la luz que en este sector hay mucho pensado, un poco ejecutado y una orda de arrogantes que se creen que todos los años quieren inventar la pólvora. Felicitaciones por la nota amigo.

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  4. conocí y traté muchos años con Don Rafael. El me contó que llegó a México queriendo -como muchos republicanos exiliados-, fundar una editorial, cuando descubrió que no había librerías donde vender los libros. Decidió entonces comenzar por abrir las que fueron las Librerías de Cristal, llamadas así por la que mencionas con foto, instalada en el principal parque público de la ciudad, gracias a las gestiones de su socio, el novelista Martín Luis Guzmán, que además de escritor era senador. Fue la cadena de librerías más importante de todo América Latina, creo que han desaparecido hoy.

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