En los  últimos meses han aparecido en los medios  numerosos artículos  sobre la “resistencia del libro en papel”, dando la sensación de encontrarnos ante una situación relativamente cómoda, habiéndose creado un eufemismo donde al estancamiento y crisis ahora se le denomina “mercado maduro”. Esto me recuerda cuando en el 2008 a la crisis económica que ya se manifestaba en toda su crudeza se la denominaba “desaceleración”. Debemos ser ecuánimes y partir de un punto intermedio a la hora de efectuar un diagnóstico de situación, ni desastre, ni magnífico. El libro padece de un cierto estancamiento tanto en España como en Europa, como así muestran las cifras públicas. Los datos no son opinión.

 

A lo anterior se podría argumentar que, si en el año 2012 o 2013 el sector cayó el 40%, ahora estamos en torno a un 25%, es decir, muy alejados todavía de las cifras de 2008 y 2009. Llevaría razón, pero esta relativa recuperación se ha basado fundamentalmente en la LOMCE y su cronograma de entrada en vigor, con un aumento muy significativo de la facturación de libros de texto, es decir, sobre un mercado de prescripción, representando un porcentaje del 36,9% del total facturado, superior en 13 puntos al mercado europeo. El resto de las materias presentan un comportamiento ciertamente anoréxico, lo que lleva a pensar en la necesidad de un plan de choque, desterrando los mensajes autocomplacientes, pero también los derrotistas.

Cuando hace unos días leí unas declaraciones del Presidente del Grupo Planeta, José Creuheras, reclamando un “Plan de Librerías” me alegré enormemente, los problemas que azotan a las librerías son un problema del sector, he defendido siempre la “intersectorialización” del problema, si la edición pierde “ventanas” físicas de exposición está ante un  gran problema, y el mundo online no soluciona esto. Y esto lo sabe cualquier editor, con independencia del tamaño y de su volumen de facturación. Es por ello que el mensaje y reto que lanza Creuheras es enormemente significativo.

Ya en el año 2008, en el libro que escribí junto a Javier Jimenez (Fórcola Ediciones), “El Nuevo Paradigma de Sector del Libro” (Trama Editorial), hablamos de la necesidad de un plan de librerías, y en el año 2013 en una reunión de diferentes analistas y consultores del sector se esbozó incluso un conjunto de medidas agrupadas bajo cinco ejes:

  • Medidas institucionales de apoyo.
  • Medidas de apoyo al punto de venta.
  • Medidas para aumentar tráfico.
  • Medidas para aumentar ingresos.
  • Medidas técnicas.

Los ejes de agrupación  son opinables y discutibles, pero las medidas concretas que se incluían no lo son, pues cada una de ellas respondían a un problema concreto y específico del tejido librero.  El plan comenzaba planteando  la necesidad de un Pacto por el Libro, seguía con un Plan de Buenas Prácticas y se remataba con el plan específico para las librerías. Al día de hoy habría que añadir, probablemente,  la necesidad de convertir todostuslibros.com en una plataforma nacional de comercio electrónico del libro para todos los formatos. Es por ello que la declaración de Creuheras, acertada y pertinente, debe ser inmediatamente recogida por CEGAL, poniendo a trabajar inmediatamente  un grupo de trabajo que prepare un borrador completo y detallado de un posible Plan,  de manera que lo estudie toda la industria, y se presente inmediatamente a los poderes públicos y a los medios.

Estamos ante una situación muy adversa de las librerías, me comentan que en el primer semestre de 2018 las ventas están un 8% por debajo de 2017 en el mismo período. La pérdida de tejido librero y capilaridad se observa en todo el mundo,  con la excepción increíble de Estados Unidos, como así pude constatar en mi reciente viaje a México a FilUNi,  con un crecimiento mundial del ecommerce del libro que se convierte en un serio problema, y un descenso continuado del censo de librerías. La pérdida de tejido librero es un lujo que no nos podemos permitir.

Sé de buena fuente que CERLALC y un gran consultor español están trabajando en un plan de defensa de la librería para todo el ámbito iberoamericano, documento que debe aparecer en enero, pero el plan específico de España tampoco admite dilación. Y si uno de los dos grandes grupos editoriales que operan en España lanza este reto, se está ante la obligación de recoger el guante. Con la experiencia de los años sé que el optimismo de la voluntad suele chocar con el pesimismo de la razón, pero una ocasión como esta no se presenta todos los días, estamos, en mi modesta opinión, ante el momento de la verdad.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

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