La semana pasada la FGEE publicó el avance de datos de Comercio Interior 2016, en el mismo se detalla un avance de las cifras de comercialización del 2,7% sobre el año anterior. La cifra es buena, pero requiere algunas reflexiones y matizaciones. Digo esto porque ya he visto lanzarse en tromba a entonar el “clavelitos” a algunos mariachis de la “tuna compostelana” de la tecnofobia, alguno ya habla de una recuperación del 13% sobre las “cifras precrisis”. Vayamos por partes y procedamos con cautela. Si aislan el libro de texto el porcentaje es muy bajito.

Hay 60 millones de euros de diferencia entre la cifra total de 2015 y la de 2016 (2.317 frente a 2.257), pero si observamos el crecimiento  específico de texto, literatura, narrativa infantil, científico técnico y ciencias sociales el aumento de estas magnitudes es de 82 millones de euros, el diferencial a 60 es porque hay otras áreas de la edición que descienden en su facturación. la cifra de comercialización del  libro de texto observa un crecimiento de 26 millones de euros (856 frente a 830), pues bien estos 26 millones representan el 31% sobre el incremento de 82, literatura representa el  7%, científico técnico el 9% y ciencias sociales el 28% de la cifra de crecimiento del sector. El diferencial del resto del crecimiento se reparte entre otras materias.

En este sentido llama poderosamente la atención  el crecimiento del porcentaje que representa el texto sobre el total de la industria, porcentaje que visto en una secuencia temporal más larga debe mover a reflexión.

En este sentido si comparamos esa cifra con la que publica  la Federación Europea de Editores, el libro de texto representa en el conjunto europeo el 19,9%, es decir España estaría hoy 17 puntos por encima de la media europea, parece un diferencial bastante elevado.

Lo que parece obvio es que los cambios legislativos en educación son un “motor” para esta área de la edición, que en 3 años ha subido su facturación el 17,9%, pasando de 726 millones de euros a 856, el aumento no es nada despreciable. Y obviamente me alegro, pero hay que analizar las cifras en el contexto de una industria con otras muchas áreas.

Otra cosa que llama poderosamente la atención es el volumen que no pasa por las librerías, luego hay quien se queja del tejido menguante de librerías de España. Si a los 2317 millones de euros le restamos la venta digital, 117 millones de euros, la cifra de venta de papel es de 2200 millones de euros, al sumar la venta directa observamos que la cifra alcanza los 709 millones de euros, pues bien, esto representa el 32% de toda la venta en papel, porcentaje que no pasa por librerías.

Si tomamos a su vez la venta digital, 117 millones de euros, hay que insistir en que no figura Amazon, ni Google no otros players con libros autopublicados sin ISBN en esta cifra, observamos que representa el 5% sobre la cifra total, de este porcentaje la pregunta a hacerse es cuanto pasa por librerías. Si tal y como muchos analistas sugieren esta venta pasa muy escasamente por librerías independientes, estaríamos ante una cifra cercana al 37% del comercio del libro que no pasa por las librerías. Se impone a mi juicio un sereno debate sobre el papel de la librería en una industria que hace más de 80.000 títulos al año. Tengo la firme convicción de que el mantenimiento y desarrollo del tejido de librerías debe formar parte de políticas públicas muy rigurosas, políticas que no observo aquí.

Y una reflexión que surge de todo esto, ¿ cuál es el estado real del conjunto de la industria que no sea texto? Si recurro a una terminología médica diría que la edición ha salido de la UCI para pasar a planta, pero sigue con pronóstico reservado. Un indicador de salubridad es la agremiación, que ha perdido un 15,3% desde 2008, como indicador muestra una relativa insalubridad de las empresas editoriales, bien porque sus cuentas de resultados no son buenas, o bien por una insuficiencia de la propuesta de valor de los gremios. Que cada cual saque sus conclusiones.

Y un último apunte. Se insiste de manera pertinaz en que el libro digital no despega. dicho así es hacerse trampas en el solitario, todos sabemos que incluso en plena crisis ha sido el único formato que ha aumentado las ventas, el problema es que un 35% de lo que se vende no es lo que la industria produce, por tanto no se conoce ni controla su magnitud. Tengo prevista una reunión con uno de los grandes players  en los próximos días, así como una conversación con Bookwire, pues su último informe era manifiestamente alentador y positivo en sus magnitudes, antes de ponerme a escribir sobre el tema, en dicho informe se insistía en un crecimiento espectacular de la venta digital en  los mercados de habla hispana (España, América Latina y estados Unidos), lo cual me confirma algunos datos de una conversación precedente con otra plataforma.

En resumen, se imponen cautelas y prudencias máximas, no tiremos cohetes, las rentas, en especial las de los jóvenes, siguen bajo mínimos, y son el caladero natural del negociado del libro.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

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