La aparición hace unos días de los datos de eBiblio 2016 son buenos, viniendo a contradecir las especulaciones  que venían anticipando algunos tecnófobos cualificados. El incremento del número de préstamos sobre 2015 ha sido del  47%.

La colección de obras disponibles ha crecido un  101%, pasando de los 4.098 títulos en 2015 a los 8.233 títulos distintos en 2016, de los cuales 50 son audiolibros. El número de títulos que aporta la Secretaria de Estado de Cultura es de 1.685, que son comunes a todas las comunidades autónomas, y 266.702 licencias, que suponen el 83% del total de las 321.452 licencias de uso de esos títulos, que se distribuyen entre las comunidades siguiendo un criterio poblacional.

Veamos las magnitudes del servicio en 2016,con un problema para interpretar datos. El servicio de préstamo digital en las bibliotecas públicas de España se puso en marcha en septiembre de 2014, pero 2016 es el primer año completo con servicio en todas las comunidades autónomas participantes en el proyecto, debiendo que recordar que Catalunya se incorporó al servicio a mitad de 2015, al igual que las Islas Baleares y Melilla, y además hay que tener en cuenta que el País Vasco dispone de una plataforma propia, eLiburutegia, por lo que está al margen del servicio de eBiblio.

Algunas reflexiones sobre los datos y el servicio:

  • El catálogo es manifiestamente raquítico, con un fondo de títulos de esta envergadura el servicio tiene difícil ganar usuarios.
  • La necesidad de fondo es obvia, tengamos en cuenta que en España se editan 20.000 títulos digitales al año.
  • El descenso del número de usuarios puede tener relación con usuarios al que el fondo disponible les defrauda.
  • Hay materias en las que la pobreza del catálogo es manifiesta, como el área del libro técnico, académico y universitario.
  • El personal joven que puede necesitar este tipo de fondos es, en muchos casos, el más digital. Si accede y observa el fondo disponible es probable que acabe por abandonar el servicio.
  • El fondo de audiolibros, 50 títulos, producen el 6,1% de los préstamos (21.622), lo que indica que hay interés por el formato pese a la pobreza del catálogo.
  • El servicio necesita de un marketing muy serio y profundo, es evidente que si los usuarios de las bibliotecas desconocen este servicio, pensemos en los lectores no usuarios de bibliotecas.
  • Es imprescindible insertar el préstamo digital en el catálogo unificado de las bibliotecas, de manera que cuando un usuario busca un libro le aparezcan los diferentes formatos disponibles.
  • Hay que abrir el sistema de adquisiciones para que las novedades estén en las bibliotecas simultáneamente a la posible adquisición particular en una librería online.

Y por último, parece imprescindible que si pensamos en la viabilidad y sostenibilidad de este servicio, se imponen fórmulas basadas en acceso, de manera que se pudiesen ver todos los títulos editados y que sea el usuario el que decida lo que lee, es decir, acceso frente a compra. Este es el reto fundamental.

Un modelo de acceso y decisión de lectura del usuario supone que la edición debe cambiar sus modelos de negocio, y entender que una sola lectura no puede devengar el pago completo del libro al PVP. Conformar tarifas de precios por lecturas parece recomendable.

En resumen, observo positivo el balance pero el margen de mejora es enorme.

Anuncios

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

Un comentario

  1. Gracias por la entrada. Totalmente de acuerdo en que el margen de mejora es enorme, pero no tanto en calificar de positivo el balance. El incremento en el préstamo de libros -un 47 %- sobre 2015 es muy grande, pero si tenemos en cuenta que el crecimiento de la colección de títulos disponibles es del 101 % y el descenso del número de usuarios el resultado no puede ser optimista. Es cierto que se está fidelizando a unos usuarios cada vez más activos, pero no se está consiguiendo atraer a nuevos lectores pese al crecimiento de la colección, sino todo lo contrario.

    Me llama poderosamente la atención, dentro del pobre panorama nacional, el esmirriado número de títulos que ofrece Andalucía para cerca 8,5 millones de población. ¡Andalucía imparable!

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s