El descenso en el gasto por español y año en el consumo de prensa y revistas no para de caer desde el año 2006, se podría justificar, de una manera simplista, que ha sido por la crisis que  ha llevado a una debacle a todo el sector editorial (y cultural) de este país, obviamente el descenso de renta disponible ha sido muy duro, pero en el caso específico de la prensa las causas son mucho más complejas, y tienen también mucho que ver con los cambios de hábitos de consumo de información y el acceso masivo a Internet desde dispositivos móviles.

La prensa en España está en caída libre.  Cada vez son más los usuarios que optan por leer periódicos y revistas a través de smartphones y tabletas. A diferencia de lo que ocurría hasta hace unos años, la gente salía de casa e iba al kiosko a comprar el periódico para ir leyéndolo en el transporte público, el hábito actual es ir leyendo las noticias directamente en el móvil. Y esto no tiene posibilidad de vuelta atrás. Una imagen como esta forma ya parte de un pasado que no volverá.

Aunque España no era un país especialmente proclive al consumo de prensa, en 2008 existían 140 cabeceras, y en 2014 se habían reducido a 106, hecho que muestra una situación muy debilitada de la prensa tradicional. El problema es que no parece que se toque fondo.

El empleo que se ha destruido en estos años alcanza una cifra verdaderamente elevada. Los despidos y ERES se han sucedido de manera continua, dejando las redacciones bajo mínimos, y reduciendo la credibilidad de algunos medios de manera alarmante.

Los datos de cierre de 2016 muestran ya una situación agónica, el descenso de la venta al número y difusión se estima que ha bajado ya de los 2 millones de ejemplares al día en España. La fuente de datos de estos gráficos es: http://prnoticias.com/prensa/prensa-pr/20159664-reves-historico-para-la-prensa-en-2016.

Datos de ventas:

Datos de difusión:

Difusión por años:

Disminución de puntos de venta:

Lo que no parece generar dudas es que los nuevos hábitos de consumo de prensa se han desplazado totalmente a lectura digital de medios. Hay ya estudios que comienzan a predecir que entre 2018 y 2019 el número de lectores que únicamente leerán diarios digitales se igualará con el de aquellos que leen prensa en papel de manera exclusiva. Cuando le preguntas a los quiosqueros te aseguran de que la venta de ejemplares en papel está concentrada en franjas de edad de gente muy mayor. Mientras que en 2008 el 82% de los encuestados leían únicamente prensa en papel, en 2015 este grupo se había reducido hasta el 49%. En paralelo, los lectores de prensa exclusivamente digital han crecido hasta el 32%.

Los intentos de las grandes cabeceras de la prensa generalista de encontrar un modelo de negocio digital que mitigue el descenso del papel no parecen tener éxito. La fuerte competencia de prensa creada por medios digitales que han ganado una gran credibilidad por independencia es otro factor a tener en cuenta. La pérdida de credibilidad de muchas cabeceras ha corrido en paralelo a la creación de numerosos medios digitales que gozan hoy de un fuerte predicamento, lo que no significa que todos los modelos de prensa digital sean siempre sostenibles, pero la realidad es que el periodismo de calidad e investigación se encuentra hoy en estos medios. De aquí la enorme aceptación que tienen y el consumo masivo de lectura desde los teléfonos móviles. Pero Internet tampoco es El Dorado, la salvación de la prensa pasa por encontrar modelos de negocio sostenibles y viables, lo que me lleva a pensar en que habrá que esperar un tiempo para ver qué medios digitales son capaces de estabilizar sus cabeceras y perdurar en el tiempo.

La reflexión que surge de cara a la industria del libro es que quizá deberíamos comenzar a mirar a la prensa, las dificultades para encontrar unos modelos de negocio digitales se parecen bastante a lo que estamos viendo en la industria del libro, aunque en esta industria lo que se aprecia es un intento de parar el tiempo y la evolución, una confrontación consciente de parar lo que a todas luces es inevitable, los formatos convivirán, de esto no hay duda, pero la migración de los contenidos a digital es ya un hecho incuestionable en grandes áreas de la edición, derecho, medicina, economía, marketing, libros académico-universitarios, libros de texto, etc…, al igual que ya han encontrado un camino la industria de la música y los videojuegos,  la industria del libro debe comenzar a explorar caminos para generar mercado, estamos ante un momento apasionantemente incierto.

 

 

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

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