Person push puzzle

Hace unas semanas, en un lamentable evento que organizó la FGEE en la Biblioteca Nacional, publicitado como seminario, asistí a un espectáculo que bordeaba el esperpento. Uno de los ponentes se pasó siete pueblos poniendo a caldo a los editores, tachándoles de incultos, descuidados e incluso de cometer faltas de ortografía. No hablo de este ponente para no encrespar ánimos pero puedo asegurar que no es miembro de la RAE. Por cierto, su empresa no es precisamente un ejemplo de excelencia operativa. En el evento no había editores de Farias pinchado con palillo y copa de sol y sombra, allí estaban editoriales de primer nivel, algunos muy top, o muy cool, como dicen ahora los más modernos. No se indignaron, al menos públicamente. En otra época y con editores de más raza y compromiso, el evento se hubiese quedado vacío.

Para ser justos, de toda la mañana, únicamente se puede salvar una ponencia de una chica de un grupo de edición infantil y de texto que hizo una presentación rigurosa de los flujos de metadatos en un proceso de edición. Impecable.

Pues bien, en este evento, un insigne y dilecto editor independiente micropyme hizo un encendido llamamiento, a modo de sargento chusquero de regulares, en favor de DILVE, SINLI, ISBN, CELESA, etc.: SON NUESTROS, DEFENDAMOSLOS. Textual.

Como resulta que no tengo edad para perder el tiempo, salí de allí con un cabreo monumental y me dirigí al Café Gijón a tomarme unos vermuts que mitigaran mi mosqueo, pues era ya la hora del asueto espirituoso de mediodía. Tras un par de lingotazos me serené y me marché a casa. Como la explosividad del evento fue de tal envergadura no paraba de darle vueltas al asunto. Unos días después comencé a echar un vistazo a las distintas herramientas del sector, y me llamó la atención una cuestión. Entré en la página web de Celesa y pinche la SELECCIÓN DEL MES DE JULIO. Pues bien, este fue el resultado:

  • 20 LIBROS SELECCIONADOS
  • 12 DE PLANETA
  • 7 DE RANDOM
  • 1 DE EDICIONES B

Vuelvo a mirar la página hace un par de días para ver la selección de libros de septiembre (http://www.celesa.com/shop/seleccionmes.aspx). Miren y comprueben de que grupos son las novedades que serán enviadas a cientos de libreros en el extranjero:

sept.xls

Si algún lector quiere comprobar el peso de la edición independiente en estas herramientas del sector puede echar un vistazo también a esta otra página: http://www.americareadsspanish.org/

Mi impresión es que determinadas entidades del libro son más de un tipo de editores que de otros. No son de todos, son de unos pocos, que detentan su control en beneficio de ellos mismos y no en provecho de un procomún del sector. A algunas editoriales les pasa como a los dos grandes partidos políticos, se han adueñado de la estructura, han extendido sus tentáculos para controlar todo el sistema y que nada se les escape a su control. Han convertido el ecosistema del libro en un cortijo, en un circuito cerrado. Han copado los espacios de exhibición, los lineales, escaparates y, lo que es más grave y debería preocupar a los editores independientes, pequeños y culturales, las instituciones representativas, generan así una legitimidad publica de cara al poder político que les legitima corporativamente.

¿Dónde están los indignados independientes de la edición? Directamente no están ni se les espera.

En estas últimas semanas ha aparecido algún post en los que se plantea el tema de la reconversión gremial imprescindible para afrontar los cambios y retos que la industria del libro tiene por delante. Joaquin Rodriguez, en un post excelente, muestra el enfoque que el gremio de editores alemán está comenzando a plantearse y a desarrollar. La lectura del planteamiento resulta increíble vista desde aquí.

En un mundo del libro en transición, con una sociedad cada vez más en red y conectada, es evidente que estos gremios, decimonónicos en su forma organizativa, pueden llegar a ser una rémora para la inevitable transformación de una industria. La defensa numantina del negocio actual es la mejor forma de finiquitar el futuro, y esta opinión la he manifestado últimamente en diversos foros. La reflexión que comparto es si es posible o no una transformación desde dentro de algunas estructuras, en algún caso convertidas en sí mismas en parte fundamental del problema, pues bien, no veo en la actualidad a los gremios del libro abriendo un proceso similar al de Alemania, me resulta ciertamente dudoso. Soy de la opinión que, en muchas instituciones, desde dentro es materialmente imposible ningún cambio regenerativo. El problema es que la generación de un contrapoder, o mejor dicho, de una multiplicidad de poderes red, necesita de una fuerte y potente legitimidad pública. A mi modo de ver, un proceso de constitución de un nuevo asociacionismo debe ser reconocido, y en cierta medida alentado, por los poderes públicos. La diversidad de sensibilidades en una industria como la del libro es muy probable que hoy requiera la apertura de nuevas estructuras con nuevos perfiles, mucho más transversales, por ejemplo, resulta difícilmente comprensible que los editores de revistas culturales estén al margen de los gremios de editores. Si imaginamos la formación de una o más estructuras de asociacionismo editorial hay un segundo tema importante, su aceptación de legitimidad por parte de los poderes públicos, aunque esto suponga abrazar la creencia de que a los poderes públicos les preocupa e interesa el libro, y esto también es dudoso.

Termino, para un defensor intransigente de lo público como soy yo, pues entiendo que lo público es lo único que garantiza igualdad, y en un momento en que se abre, en estos meses venideros, un período de consensos y contrastes, se hace imprescindible una reflexión compartida, privada-pública sobre el futuro del libro. Cambiar el modelo cultural de este país y la regeneración de la estructura de la industria editorial parece una necesidad imperiosa. Y para esto hacen falta poderes públicos comprometidos con la industrias culturales y el libro, y mucha, mucha voluntad política.

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

2 Comentarios

  1. No entiendo mucho del tema, pero es fácil comprender lo que dices. A mi parecer, si los grandes monopolizan el sistema la oferta editorial se empobrecerá. Dentro de poco, mirar los escaparates de las librerías será como mirar los escaparates de las franquicias de ropa para adolescentes: mismo perro, distinto collar.

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  2. Bravo, comparto mucho de lo que dices. Disiento en cuanto a “los indignados de la edición”; a mi parecer simplemente se están organizando a parte, en otros circuitos.

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