desierto

El Gemio de Editores de Madrid remite esta carta a sus editores agremiados. Y uno de ellos me la hace llegar con el ruego de que exponga mi opinión al respecto. Visión y opinión en la que coincidimos plenamente.

Querido/a amigo/a:

Como sabes, nuestra Asociación, dentro de las actividades desarrolladas en la última edición de la Feria del Libro de Madrid,  puso en marcha la iniciativa “Leer bajo la luna”, una fiesta en torno a la lectura y al libro.

Además del objetivo evidente de promover la lectura, nuestro propósito era lograr una mayor presencia de la Feria en los medios y, en consecuencia, un aumento de asistencia de público en general.

Lo segundo es difícil de cuantificar, pero pensamos que sí hemos logrado una repercusión muy importante en prensa, radio y televisión, gracias en gran medida a la inestimable colaboración de todas las personalidades que participaron en la lectura de textos de las Mil y una noches. Prueba de ello fue la respuesta del público que llenó la sala hasta el final del acto.

Por supuesto no todo ha funcionado de acuerdo a lo previsto. Sin embargo creemos que el resultado ha sido más que satisfactorio y confiamos en que podamos repetir la experiencia el próximo año evitando en lo posible los errores que se hayan podido cometer.

Esperamos seguir contando con tu apoyo y colaboración para poderlo realizar.

Recibe un cordial saludo,

Bien, vamos por partes. Comenzaré diciendo que la idea de LEER BAJO LA LUNA (el eslogan es muy bonito y sugerente) se planteó hace tiempo y desde distintos ángulos. Pero la idea original era otra, en relación a lo que en esta edición de la Feria del Libro de Madrid se desarrolló. La idea original era llenar de gente la feria, no de medios y/o personalidades, con la feria llena a las 10 de la noche e intercalando, música, teatro, pasacalles, alguna actividad para chavales, etc… se podía dinamizar el recinto ferial hasta una prudente hora nocturna, y con los servicios de bares abiertos, podía pensarse en que esa dinamización tuviese efectos colaterales provechosos para los expositores. No nos engañemos con historias, la idea era llevar gente y aumentar y prolongar la venta, es decir, incentivar la demanda, que falta hace.

Si juzgo el evento tal y como se desarrolló este año tengo que concluir que fue completamente fallido, a las 10 de la noche allí no había ni el tato, y ni que decir tiene que los expositores no vendieron un colín, estuvieron mano sobre mano desde la hora habitual del cierre. Luego fracaso a la vista desde el punto de vista comercial y de público.

Cuando el Gremio envía una carta a sus asociados no hace falta ser quiromante para sospechar que el personal (algunos) se han quejado de la iniciativa. ¿Qué salió en prensa? ¿Qué tuvo repercusión en televisión? No lo discuto, pero desde el punto de vista de los expositores fue un desastre sin paliativos. La verdad es la verdad, lo diga Agamenón o lo diga su porquero.

El asunto para mí es que repercuta en medios por estar el paseo lleno, con bullicio y ambiente de compra, cañitas y música en todo el paseo, no al revés. Salir en TV no puede ser un fin en sí mismo, sino la consecuencia de. Triunfalista el comentario de «pensamos que sí hemos logrado una repercusión muy importante en prensa, radio y televisión, gracias en gran medida a la inestimable colaboración de todas las personalidades que participaron en la lectura de textos de las Mil y una noches. Prueba de ello fue la respuesta del público que llenó la sala hasta el final del acto.»

Seamos serios y rigurosos, si el pabellón se llenó digamos también que el aforo es para 100 personas. No es un estadio ni una plaza de toros. Pero: ¿alguien de la organización del evento se asomó «fuera» del Pabellón? Porque «dentro» estaría lleno de gente. Pero «fuera» parecía el desierto del Gobi. Pero vamos a ver, ¿cuál es el objetivo de esto? ¿Llenar el Pabellón de gente? Para eso no hace falta tener abiertas las casetas hasta las 22:30 de la noche. Vamos, digo yo…

Por cierto, hay que dejar constancia de que la iniciativa, no la impulsaron los libreros, sino que fueron los editores, esto hay que dejarlo claro. El resultado no ha sido satisfactorio sino totalmente insatisfactorio. Leer bajo la luna se leyó poco, pero se compró menos. Y la coletilla de colocar el estribillo de «fomentar la lectura» en el texto de la carta es ya de traca. Dejémonos de sucedáneos intelectuales, lo que se necesita es venta, el resto del tema comuníquenselo a los poderes públicos. ¿O alguien piensa que el editor que se pasa 15 días metido en la caseta soportando las inclemencias y rigores estivales de esas fechas lo hace para fomentar la lectura? Está allí porque necesita mejorar su cuenta de resultados, no por filantropía lectora ni altruismo intelectual. Lo que sí puedo confirmar con absoluta propiedad es que esa noche los editores trabajaron menos que un guardia urbano en Laponia.

Es por ello que considero que el nombre de la actividad, si se realiza en años venideros de la misma forma y manera que este año, debe convocar un concurso público para una nueva denominación, desde ya propongo:

  • A SOLAS EN MI CASETA
  • ASÍ NO HAY QUIEN VENDA
  • ESPERANDO AL LECTOR LUNAR

Insisto en un punto, la idea es buena, pero no así la ejecución. De hacerse en años venideros habrá que darle un poquito más al tarro para que cumpla sus fines y objetivos, que no son salir en televición, sino en llenar y dinamizar el recinto para vender libros. Lo otro es autoengañarse y hacerse trampas en el solitario.

Y termino con otro tema que creo que va a levantar polémica. El país invitado a Liber 2015 es Araba Saudí. País democrático indudable, con un respeto enorme por la igualdad de género, con una aceptación absoluta de la diversidad sexual y un gran respeto a los derechos humanos, etc… etc… Pues bien, comienzo a escuchar editores discrepantes con la iniciativa, pero no de la guardia pretoriana del sector. ¿Y si hubiese sido Venezuela? Por cierto, ¿cuánta pasta ha sacado la FGEE por este patrocinio? Amigos editores, prepárense para un tsunami de exportaciones, se van ustedes a forrar vendiendo libros al país invitado, se los van a quitar de las manos. No se preocupen, de aquí a octubre el establishment federativo les convencerá de que se trata de un mercado emergente y un nuevo caladero comercial… Ya he escuchado a varios editores decir que no asistirán.

Y una cuestión más, vean los patrocinadores del evento. Confío en que al menos uno retire su patrocinio.

patrocinadores_liber

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

Un comentario

  1. Estoy totalmente de acuerdo con la exposición. La actividad leer bajo la luna fue un fracaso absoluto, sin paliativos

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