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Hace unos días el Secretario de Estado de Cultura compareció ante la Comisión de Cultura del Congreso para explicar los proyectos previstos en el Plan Operativo Anual 2014 como elemento esencial de la Planificación estratégica que la Secretaría de Estado de Cultura ha elaborado para esta legislatura.

Contra lo que podía pensarse, en un tono triunfalista y totalmente desprovisto de la más mínima autocrítica, se vino arriba y resumió su gestión como altamente positiva.

La nota de prensa puede verse en el siguiente enlace: http://www.mecd.gob.es/prensa-mecd/en/actualidad/2015/06/20150609-comparecencia.html

Vayamos con las perlas con que se despachó:

  • José María Lassalle: «El balance del Plan Estratégico Cultural es positivo».
  • En 2014 se han atendido un total de 182 proyectos frente a los 179 de 2013 y los 162 de 2012. Por todo ello, y como señala este Informe, puede afirmarse que el balance general de cumplimiento de los 196 proyectos contemplados en el POA 2014 es positivo.
  • Recordemos que de todos ellos, 84 proyectos, es decir, el 42,85%, han alcanzado un nivel de cumplimiento del 100% y otros 64 proyectos se han desarrollado al 50%. Es decir, un 75,50% del total de los proyectos se ha realizado obteniendo un grado elevado de cumplimiento respecto a las previsiones.
  • «Lo peor en términos presupuestarios ha pasado y por primera vez en esta legislatura, comienza una reactivación del apoyo público a la cultura con un incremento en su balance, como quedó plasmado en el ascenso de un 4,3% en los presupuestos del Estado para la Cultura en 2015 respecto a los de 2014.»
  • «Transcurridos estos tres años, puedo afirmarles que la planificación estratégica se ha consolidado como método de gestión en el conjunto de la Secretaría de Estado de Cultura.»
  • «Especial mención merece también la firma del convenio de coproducción con China, potencia cinematográfica de primer orden y de enorme importancia estratégica para la industria española. Para su formalización hemos contando con el apoyo y la presencia del Presidente del Gobierno.»
  • «Contamos, asimismo, con el nuevo marco jurídico de propiedad intelectual, uno de los principales proyectos normativos de esta legislatura.»

Para no hacer muy extenso el post comentaré únicamente seis cuestiones referidas a esta comparecencia.

  1. El balance general de la cultura en España en estos tres años ha sido catastrófico. Para nadie es un secreto la debacle cultural de estos últimos años en toda el área de las industrias culturales y creativas de este país, y de la pérdida de influencia cultural de España en el mundo. Se han perdido tres años que veremos si es posible recuperar. En este punto pueden verse los dos informes sobre la situación de la cultura española publicados por el think tank de la Fundación Alternativas, ambos informes demoledores en su diagnóstico y conclusiones, convengamos que las matemáticas no son opinión.
  2. En la nota de prensa no encuentro ninguna referencia al libro. Eso lo puede explicar el que el libro no fuese un tema central en el cacareado Plan estratégico de la Cultura, donde la palabra libro aparece 3 veces, editorial 2 y librerías 0. La industria paradigmática de las Industrias Creativas y Culturales no tiene peso en un documento de 124 páginas.
  3. Los presupuestos Generales del Estado para ese Ministerio han sido una debacle. Han pasado de 1284 millones de euros en 2009 a los míseros 749 de 2015, efectivamente entre 2014 y 2015 suben un 4,6%, pero observando la caída de estos años no es para sacar pecho, más bien para ser tremendamente autocríticos.
    tabla
  4. La precarización de la industria cultural en estos años ha sido brutal. Cuando más del 60% de las empresas culturales no tiene asalariados y el 93% tiene menos de 5 no es para venirse arriba. Las empresas culturales han alcanzado un nivel de precarización descomunal, con mucha gente extremadamente cualificada sobreviviendo como indigentes.
  5. La presencia de España en LATAM está abandonada. Entre el Ministerio y la Federación de Editores hemos conseguido lo que parecía imposible, que nos estén moviendo la silla. La presencia de España en ese continente se ha debilitado enormemente, y esto es un secreto a voces.
  6. Un IVA cultural del 21%, absolutamente desproporcionado y muy alejado de la media europea, que ha sido una losa para todas las industrias culturales. ¿Estaba el Sr. Lassalle de acuerdo con este nivel de gravamen impositivo? Digo esto ya que, si no estaba de acuerdo y le preocupaba el futuro de las ICC, lo lógico hubiese sido dimitir.

Ante una realidad virtual como la que se deduce de la comparecencia del Sr. Lassalle, es lógico que varias comisiones de cultura de distintos partidos políticos estén incentivando las conversaciones con expertos, la idea de armar un plan un plan de choque en cultura ante los cambios políticos que se atisban en el horizonte, parece el objetivo final. Es por ello que en estos días varios amigos relacionados con los temas de cultura de algunos partidos políticos me han pedido opinión (y a muchas otras personas, me consta) sobre algunos temas relacionados con la industria del libro y otras industrias culturales. Estas conversaciones y contrastes de opiniones y sensibilidades me han servido para avanzar en la idea de que es necesario e imprescindible un cambio político en la dirección del Ministerio, y una remodelación de su estructura, todo ello para que ayude a conformar una nueva industria del libro, pero también de todas las industrias culturales de este país. Un cambio de modelo parece más que necesario.

Un vistazo al organigrama actual del Ministerio de Cultura (http://transparencia.gob.es/) muestra que desde la Secretaria de Estado de Cultura cuelgan dos direcciones generales con 5 y 6 subdirecciones, parece pues razonable que se aborde una reconfiguración completa de este ministerio, bajo dos líneas de trabajo, achatar organigrama, agrupando subdirecciones buscando eficacia, y volver a una dirección general del libro (y bibliotecas), no olvidemos que el libro es hoy por hoy el paradigma de las industrias culturales y el que presenta una balanza comercial muy saneada.

organigrama

La idea de volver a colocar la industria del libro dentro de un espacio organizativo nuevo dentro de la estructura del Ministerio parece imprescindible. En paralelo reseño aquí algunas de las ideas, entre otras muchas, que he transmitido a estos colegas:

  • Remodelar el Ministerio de Cultura.
  • Volver a una Dirección General del Libro y Bibliotecas.
  • Plan de presencia intensiva de España en todas las ferias del libro de LATAM, y de otras manifestaciones culturales, en especial las relacionadas con la lectura digital y las bibliotecas.
  • Bajar el IVA cultural al 4% de manera inmediata.
  • Poner en marcha un congreso nacional sobre lectura digital.
  • Desarrollar un plan de apoyo a librerías. Con estudios previos sobre el tema y dotación posterior adecuada. Por cierto, el plan que se aprobó hace algunos meses con una dotación de 150.000 euros está paralizada, parece ser que por defectos de forma.
  • Plan de dotación de bibliotecas, tanto públicas como Universitarias. Estas dotaciones solo podrán ser suministradas por librerías de planta en calle.
  • Todas las entidades gremiales que reciban dinero público deberán colocar en sus páginas web un documento detallado del uso de esos fondos públicos, en aras de una transparencia absoluta, tal y como se plantea en la Ley de Transparencia.
  • Reinsertar el libro en todos los ámbitos educativos mediante un Pacto Nacional sobre el Libro.
  • Acuerdo nacional entre bibliotecas y editores en torno al préstamo de contenidos digitales.
  • Desarrollar un estatuto de trabajadores de la cultura, válido para todas las industrias culturales.
  • Desarrollar mecanismos de subvención de la demanda y no de la producción. La idea de desgravar por la adquisición de libros de texto, incluso universitarios parece razonable, pero también reflexionar sobre la conveniencia de establecer un porcentaje de desgravación sobre cualquier otro tipo de libros a adquirir.
  • Introducir algunos criterios sociales a la hora de otorgar subvenciones, en especial las relacionadas con contratos fijos y creación de empleo.
  • Plan nacional de digitalización de contenidos editoriales.
  • Revertir a control público las herramientas tecnológicas de la industria del libro.
  • Constitución de una entidad pública de gestión de derechos para los autores de libros. Mi descreimiento sobre el concepto actual de entidad de gestión, en la que se defiende por igual a editoriales (patronal) y autores (trabajadores) es absoluta. Los intereses son más divergentes de lo que se piensa. Y los sindicatos verticales desaparecieron hace décadas.

Termino, para un defensor intransigente de lo público como soy yo, pues entiendo que lo público es lo único que garantiza igualdad, y en un momento en que se abre, en estos meses venideros, un período de consensos y contrastes, se hace imprescindible una reflexión compartida, privada-pública sobre el futuro del libro. Acabar con las políticas restrictivas y privatizadoras sobre las industrias culturales y el libro, parece una necesidad incuestionable, sin políticas públicas y subvenciones multitud de proyectos culturales son inviables, cambiar el modelo cultural de este país parece una necesidad imperiosa, lo que me temo es que el daño causado no se resuelve en dos telediarios. España es una potencia cultural, pero hay que trabajar en su desarrollo, a la vez que redefinir nuestra presencia en América Latina, el avance hacia un mercado único del libro digital de habla hispana parece uno de los retos en los que ponerse a trabajar. Y para esto hacen falta poderes públicos comprometidos con la industrias culturales y el libro, y mucha, mucha voluntad política.

Y concluyo: Sr. Lassalle, sea autocrítico y como ya no nos puede vender la moto, no lo intente con la rueda.

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

2 Comentarios

  1. […] Y qué me cuentan del último enredo de cifras del señor Wert. Al aliento que parece querer buscar en las mismas le hace falta una espirometría. Mézclese producción, ventas, compañías, espectadores… y a saber lo que sale. Por ejemplo… los mantras del señor Lassalle como señala Manuel Gil. […]

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  2. […] Fuente original: Los mantras del Sr. Lassalle | Antinomias Libro. […]

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