incierto entorno

Un viejo y sabio profesor mío de la época de postgrado cada vez que llegaba a clase por la tarde, al margen de darnos las buenas tardes, al vernos conversando animadamente a los alumnos nos saludaba con estas palabras: señores, de que se discute que me opongo.

Me acordaba de esta sentencia hace unos días al ver el pliego de adquisición de nuevos libros electrónicos para la red de bibliotecas públicas. El pliego de condiciones para licitar, a mi juicio, plantea diversos problemas. Pensaba que después de la forma de adquisición de contenidos que hicieron en el momento del arranque, habrían aprendido en el MECD dos cuestiones, que la mecánica y procedimiento de licitación así carece de sentido, y que así el catálogo digital siempre estará desactualizado, será poco atractivo para usuarios del digital y mantendrá un sesgo en contenidos hacia los grandes grupos editoriales. Con independencia de consideraciones generales sobre los pliegos con las que abiertamente discrepo, quiero centrar el análisis en unos cuantos temas:

  1. Se discrimina y se impide concursar a un editor de manera aislada. El beneficio de las plataformas tecnológicas que tienen contenido almacenado es evidente. Además, la obligatoriedad de presentar un 150% más de títulos de los que la licitación plantea echa fuera al pequeño editor que, por cualquier tipo de razones, no tiene sus contenidos alojados en ese tipo de plataformas.
  2. Al igual que para vender papel al editor le importa tres pitos el software de gestión de la biblioteca, así debe ser también en digital.
  3. Pensemos en una situación cómica, si mañana hubiese seis plataformas de este tipo, ¿el editor debe tener sus contenidos en todas? ¿O hay una solución posible al margen de este supuesto?
  4. La oferta de títulos a adquirir es una de una pobreza alarmante. Vemos:
    Tutelaje_01
    Miren la estimación de títulos a adquirir en cada una de las áreas. Por ejemplo, 43 libros en ciencias sociales y humanidades. Piensen ustedes que solamente en 2014 se editaron casi 20.000 títulos digitales. Todos ellos disponibles en los canales retail y en muchas páginas de la propia editorial para su adquisición. El porcentaje de títulos a adquirir no alcanza ni el 3% de lo publicado, exactamente el 2,43%. ¿Es atractivo un catálogo así para el lector digital? Parece que lo que interesa a algunos es que el digital no se constituya en un servicio público esencial.
  5. Para concursar a los lotes es obligado presentar una oferta de títulos con al menos un 150% superior en el número de títulos, y una vez presentada esa oferta de títulos será una comisión del Ministerio (el órgano gestor????)el que decida lo que se compra. ¿Con que criterios se decide comprar un título y no otro?
    Tutelaje_02
  6. Pensemos en un pequeño editor que al día de hoy tenga un catálogo en ciencias sociales de 30 títulos, como es el caso, incluso libros que se venden mucho en los canales de retail, ¿puede concursar libremente con sus libros para que puedan ser leídos en las bibliotecas públicas o debe obligatoriamente entrar en una plataforma de agregación?
  7. Otra cuestión importante ¿Por qué no hay revistas digitales? Algunos ratios que me pasan amigos bibliotecarios me demuestran que la consulta de muchas revistas es infinitamente más elevada que el 95% de los libros. Imagínense que como lector quiero leer La marea, Scherzo o Revista de Occidente, pues no será posible. ¿Por qué?
  8. ¿Por qué las licencias tienen caducidad? Hay muchos editores vendiendo a perpetuidad con escandallos de precios para esta variante comercial. El problema es que al insistir el pliego en la “condición económica más ventajosa”, lo más probable es que el editor ponga un precio bajo para un contenido limitado en el tiempo.
  9. ¿Por qué no se usan ya las licencias concurrentes? En el mundo digital no hay nada tan absurdo como tener que esperar 21 días a que un usuario devuelva el libro para poder leerlo otro.
  10. ¿Qué pasa con las librerías que han hecho un serio esfuerzo de adaptación digital? Con el pliego actual no pueden concursar. El pliego solo puede ser aceptado por las plataformas tecnológicas, que son las que presentarán los libros. ¿Tienen más criterio para presentar los libros que un librero acostumbrado a vender diariamente? Yo creo que no, pero admito interpretaciones. ¿O hemos convertido ya las plataformas tecnológicas en libreros?
  11. ¿Qué ocurre con las librerías de suscripción con modelo para bibliotecas? Con el modelo actual se hace de todo punto imposible el abrir el modelo a variantes diversas de acceso al contenido.
  12. ¿Y cuándo se podrán ver películas, videos y documentales?

Hace unos días, hablando con un pequeño editor, me señalaba que Librurutegia le había comprado casi todos sus libros digitales, al menos en este caso el pequeño editor puede vender directamente a la red de bibliotecas. Según me comentaba, allí es la plataforma vasca, a través de una comisión bibliotecaria, la que compra directamente el fondo que les interesa. Es cierto que tampoco hay librerías por medio, pero el descuento que piden al editor queda ampliamente compensado con la desintermediación de plataformas. Es por ello que es frecuente escuchar a distintos editores que, la forma y modelo de adquirir contenido por parte de la plataforma vasca, la ven como mucho más racional y competitiva. Cualquier editor puede enviar su catálogo de libros digitales a la comisión de bibliotecarios para su evaluación y compra. Sin tutelas ni peajes.

El problema de la forma de adquisición del Ministerio, a mi juicio, es el modelo, que es imprescindible cambiar. El “café para todos no vale”. Una sana y seria política de bibliodiversidad exigen un modelo radicalmente diferente. Comprar por comprar así no tiene sentido, esencialmente porque se deja mucho fuera. A mi modo de ver parece conveniente un modelo de “todo disponible y pago por lectura”. A mayor número de lecturas de un título mayor pago al editor, estableciendo unos límites para el caso de grandes betsellers. Si queremos un servicio público de préstamo digital lo primero es poner a disposición del público todo el catálogo disponible, y que sea el usuario el que decida lo que quiere leer.

Hay otro tema sobre el que sería conveniente abrir una reflexión. Es el tema ISBN-Dilve Plus, que considero debe volver a titularidad pública, si se convierte en una herramienta gratuita para todos los editores y se rediseña su papel podría operar como el agregador global del sector y financiarse con un porcentaje sobre las ventas producidas de los libros digitales. No me refiero a que Dilve se convierta en una plataforma de venta, sino que opere como agregador y vendan las librerías, al retail y a las bibliotecas, de forma que una comisión sobre las ventas digitales de los puntos de venta financiase el mantenimiento tecnológico de Dilve.

Para ver los pliegos de condiciones de la licitación de contenidos, aquí: https://contrataciondelestado.es/wps/wcm/connect/464bb485-8a49-4ac4-8597-0edeffd0dcef/DOC_CN2015-075541.pdf?MOD=AJPERES

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

5 Comentarios

  1. Holy shtnzii, this is so cool thank you.

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  2. La prolissità de ISBN-dilve tiene su interés, pero que se financia exclusivamente con lo digital resulta penalizados, en este momento, para editoriales pequeñas o exclusivamente digitales, por el resto total acuerdo

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  3. […] una colaboración de Antinomias Libros […]

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  4. […] Fuente Original: Tutelaje digital | Antinomias Libro. […]

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  5. Nuestras administraciones piensan todavía que digital es lo que se da a dedo. Por eso hasta que se den cuenta del error lo digital habrá pasado a lo cuántico. Y así sucesivamente .. Lema actualizado para el funcionariado: Nosotros si que podemos

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