libros

Desde hace unos meses no es infrecuente leer que el volumen de autopublicados está creciendo de una manera exponencial en todos los mercados, incluida España. En EEUU se dice que el 30% de los ebooks comercializados en 2014 eran autopublicados y sin ISBN. El hecho de salir al mercado sin ISBN conlleva que todos los informes sobre la industria del libro hayan aumentado el nivel de imprecisión que algunos de estos informes ya presentaban. La conclusión de esto es obvia, no hay manera de saber cuántos libros autopublicados salen al mercado cada año, y cuál es la incidencia que tienen sobre las cifras de mercado. Lo que sí parece confirmarse es el crecimiento de este tipo de edición, así como el descenso continuado de los que se editan con ISBN. Esto, para una industria sería, es un problema muy grave.

Si nos acercamos a la fuente de datos del INE, observaríamos el siguiente cuadro:

cifras_por_años

Fuente INE: http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=/t12/p401/e01/&file=pcaxis

 

Según el cuadro anterior, la cifra estaría en retroceso, pero al tomar el INE los datos del registro del Depósito Legal, es evidente que ningún autor- editor se toma la molestia de registrar su libro en el Depósito Legal. Luego esta fuente sirve de muy poco a los efectos que nos preocupan.

Un vistazo a los datos de Panorámica de la Edición 2013, en su página 93, con datos de la Agencia del ISBN, muestran el siguiente cuadro:

cifras_por_años_2

El descenso es obviamente sustancial, desde 2011 a 2013 la caída sería del 43%. Y la cifra de ISBNs solicitados por los autores-editores se correspondería con un 5,6% del total de ISBNs solicitados.

Son obvias dos cosas, por un lado, los autores-editores se han refugiado en las plataformas y editoriales de autopublicación, y por otro, es imposible conocer qué cantidad de libros salen al mercado sin ISBN y cuanto venden.

Pero hay una cuestión sobre la que se debe reflexionar. No es lo mismo el autor que se conecta a una plataforma de autopublicación y genera un ePub a partir de un Word y lo pone a la venta en la plataforma, que los autores que van a un editor de autopublicación y contratan servicios de corrección, maquetación, diseño y edición de 50 o 100 ejemplares en papel para regalar a amiguetes y familiares, al margen de poner a la venta el fichero en digital en la plataforma, este tipo de usuario de las plataformas es un chollo para estas empresas. El gasto medio que un autor deja en la plataforma a partir de contratar estos servicios y editar ejemplares en papel es ya muy elevado. Piensen en un coste medio de 4 o 5 euros por ejemplar impreso. La cifra resultante es ya muy alta. No olvidemos una cosa, el negocio de la autopublicación también en su gran porción se encuentra en el papel, al menos eso te dicen los comerciales de este tipo de editoriales.

Un tema sobre el que llevo tiempo recabando información es el de la cifra de ventas de autopublicados digitales. No es falso el hecho de conocer que en torno a un 25% de los 100 ebooks más vendidos en Amazon en 2014 son obras autopublicadas a través de KDP, la plataforma de autopublicación, pero también es cierto que muchos de estos libros no alcanzan las 50 descargas. Miles de títulos autopublicados que pueden generar una long tail enorme pero de incidencia de mercado relativa. ¿O no tan relativa?

Muchas fuentes están de acuerdo en que el volumen comercial de autopublicados digitales genera unos 8 millones de euros, lo que significa que sobre el total electrónico vendido, unos 80 millones, significaría el 10%. Pero el dato de 8 millones es una estimación, es imposible de confirmar.

¿Cómo salir de este bucle? No es fácil. Lo primero sería que todos los libros se publicasen con ISBN, para ello se hace imprescindible que el ISBN vuelva a ser gratuito. Es evidente que si los ISBN fuesen gratuitos al menos se podría controlar la producción, es cierto que la cifra de venta sería mucho más difícil ya que las plataformas de comercialización son opacas por naturaleza. Las ventajas de operar con un ISBN son obvias, puedes colocar el libro en una multidistribución de gran capilaridad, por lo que las ventas serían más altas para los propios autores, al menos sobre el papel, al margen de una mejor protección de los derechos de autor, y la indexación del libro en repertorios. Y pensando en una futura base de datos nacional de títulos disponibles para IBD (Impresión bajo demanda) de conexión con librerías y puntos de venta, el tema se me antoja imprescindible. A partir de controlar la producción se podría construir una base de datos de autores-editores (con independencia de que publiquen bajo una plataforma opaca) a los que enviar un cuestionario muy básico, y de carácter anónimo, para conocer las ventas generadas, al menos en horquillas de facturación. Ojo que esto no tiene nada que ver con Hacienda. ¿Lo debería hacer la industria privada o un Observatorio público? A mi juicio una entidad pública. Esta idea, que admito requiere meditarla y compartirla con más gente, podría paliar la situación de confusión y marasmo que el tema tiene. Hay que darle vueltas al tema, unos informes estadísticos que no contemplan la autopublicación son hoy de muy poca utilidad y tienen una horquilla de error demasiado elevada.

Como llevo pensando un tiempo que se necesita de manera incuestionable un informe de comercialización digital de gran precisión, y no lo que tenemos ahora, considero que una solución sería la de hacer que el número de ISBN volviese a ser gratuito, como así era en España antes de que se privatizase la agencia en 2010 y se lo adjudicaran a la Federación. Cuando hace unos días leí en el blog que enlazo los precios de solicitud de ISBN observé que por ejemplo en Francia son gratuitos, y que en España son ciertamente muy caros. Obviamente esos precios disuaden a los autores a solicitar el registro.

 

Alguien podría objetar que si el ISBN lo solicita la plataforma (se supone que cuando compra números de ISBN tiene una enorme economía de escala en el precio unitario) el precio es ya muy bajo, es cierto, esto me lleva a compartir un hecho que se ha producido hace algunos días en el mercado italiano. Han bajado el IVA a los libros digitales para acercarlo al papel, pero sólo para los títulos digitales que tengan ISBN. Los autopublicados sin ISBN tendrán el tipo impositivo no reducido. Algunas de estas reflexiones las he compartido recientemente, con ocasión de la redacción de programas electorales para este año de elecciones, con algún amigo editor que forma parte de la comisión de cultura de algún partido político, lo que es evidente para mí es que hace falta una reordenación del sector en muchas de sus áreas.

También tengo claro que la privatización del ISBN no ha tenido ningún beneficio social, y que el poco o mucho beneficio económico que genera se ha llevado a manos privadas. En cualquiera de los casos, es imposible saber cuánto se edita y que cifra real de venta genera la autopublicación. Así no hay forma de tener informes medianamente serios y rigurosos sobre la industria del libro. Y ante las especulaciones, y cuando la industria es incapaz de reordenar el ecosistema, deben ser los poderes públicos los que intervengan. En una reordenación de la cultura en España recuperar la figura del Director General del Libro y las Bibliotecas, siempre y cuando venga con programa, ideas y proyectos, me parece imprescindible. En temas de cultura, la idea de unos poderes públicos con una visión globalizadora de interés general es más que sensata.

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

5 Comentarios

  1. […] En Reordenar la autopublicación Manuel Gil manifiesta que “no hay manera de saber cuántos libros autopublicados salen al mercado cada año, y cuál es la incidencia que tienen sobre las cifras de mercado”. Y así es: todo son generalidades y porcentajes para coger con pinzas, estimados y aproximados pero no reales. […]

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  2. […] Reordenar la autopublicación Manuel Gil manifiesta que “no hay manera de saber cuántos libros autopublicados salen al […]

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  3. Estoy absolutamente deacuerdo contigo. Me parece vergonzosa la situación a la que estamos llegando. Fue un gran error poner precio al ISBN, ojalá la entidad competente se moleste en revisar estas cifras y tome cartas en el asunto.

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  4. […] la cuestión de la medición y los instrumentos de medida. Dos artículos, uno de Manuel Gil sobre autopublicación y otro de Barandiarán sobre librerías, me inducen a preguntarme (¿retóricamente?) cómo es […]

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  5. […] Desde hace unos meses no es infrecuente leer que el volumen de autopublicados está creciendo de una manera exponencial en todos los mercados, incluida España. En EEUU se dice que el 30% de los eboo…  […]

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