ECOEDI

El pasado mes de mayo fui invitado a asistir al I Congreso de Ecoedición, tema del que no soy precisamente un experto. Iba a una mesa debate sobre la convivencia papel-digital. El tema que traigo a colación es que me resultó especialmente interesante el evento, del que insisto desconocía casi todo, y mis opiniones sobre el tema eran más de tener dudas que certezas, por ejemplo, siempre he tenido dudas de que sea más sostenible el digital que el papel (si este se hace bien).

El congreso estaba organizado por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía, y se celebraba en la sede de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, en la Isla de la Cartuja.

Planteado de forma muy participativa, el Congreso recogió las propuestas, opiniones y reflexiones de diferentes agentes involucrados en la cadena de valor del libro: diseñadores gráficos, impresores, editores, escritores, libreros, etc., así como la administración, como parte importante del tejido editorial público, y los propios lectores. La idea central era saber más acerca de la edición en papel de forma sostenible desde el punto de vista ambiental y social, el valor añadido que ello supone para las empresas relacionadas con el sector y su consideración en el marco de la Compra y Contratación Pública Verde.

El desarrollo de ponencias estaba articulado en torno a tres ejes: criterios de ecoedición, sostenibilidad empresarial y compra pública verde. En este sentido se analizó el papel a desempeñar por las administraciones públicas como impulsores de modelos más sostenibles y la función de los contratos públicos como herramienta para la mejora de la vida económica y la necesidad de educar al consumidor para que pueda y sepa elegir publicaciones y productos gráficos impresos más responsables ambiental y socialmente.

Cifras e indicadores destacados del congreso:

  • Número de asistentes: 180
  • Número de ponentes: 23

Influencia y notoriedad en rr.ss:

  • Datos obtenidos durante la campaña publicitaria y de dinamización en Google Adwords, incluida la Red Display. Visualizaciones de los anuncios: 1.683.255 personas hicieron click en los anuncios.
  • El anuncio en Facebook Ads fue visto por 130.048 PERSONAS.

Una de las ponencias me resultó especialmente interesante, la titulada «De la huella de carbono a la etiqueta ecológica en los libros: una experiencia real en Hachette Livre», que presentó Ronald Blunden, Vicepresidente Senior de Hachette Livre. La ponencia mostraba el etiquetado que estaba poniendo el grupo siguiendo recomendaciones de directivas europeas y la acogida que estas etiquetas, insertadas en las páginas de créditos, estaban teniendo entre los lectores.

FSC_Logo

Aunque estos programas de etiquetado son todavía voluntarios, la idea de la etiqueta ecológica europea trata de estimular a las empresas a comercializar los productos con el mejor comportamiento medioambiental. Posible. Se señaló que en un plazo muy corto de tiempo las directivas europeas fijarán ya los plazos de inclusión de estos datos en los libros y publicaciones. Desde las certificaciones FSC de consumo de papel a partir de madera de bosques certificados y cadena de custodia a la Huella de Crabono. La certificación FSC se puede observar ya en España en algunas, muy pocas todavía, editoriales: Forest Stewardship Council (FSC) Chain of Custody Certification. http://www.fsc.org

Otro de los datos que comienza a aparecer en los etiquetados interiores de los libro es la huella de carbono. Mide la cantidad GEI –Gases de efecto invernadero– emitidos a la atmósfera a lo largo del ciclo de vida de un producto (kg CO2e), la idea de su cálculo es la siguiente:

  1. Conocer la carga ambiental de un producto en términos de su contribución al CG –calentamiento global–.
  2. Establecer valores objetivo y evaluar las reducciones de emisiones de GEI.
  3. Comunicar la huella de carbono a todos elementos de la cadena de valor y por supuesto a los lectores.

En los mercados de consumo en España comienza ya a aparecer este tipo de etiquetado, pero en materia de edición resulta algo totalmente desconocido e inusual, pero parece evidente que la edición deberá prepararse para ello en un plazo muy corto de tiempo, entre otras cosas por una cierta exigencia de los propios consumidores y lectores de libros y revistas, de manera que el lector puede acabar adquiriendo libros de una determinada editorial que hace de la ecoedición un parámetro más en cuanto a consumo responsable y sostenible. No debe verse esto como una simple etiqueta de marketing sino como un serio compromiso de la edición con el medio ambiente. Conocer, como consumidores y lectores, la cantidad de dióxido de carbono (CO2) emitida durante la fabricación, transporte e incluso destrucción de libros puede ser importante en muy corto espacio de tiempo. Mitigar las consecuencias del cambio climático es responsabilidad de todos, también de la edición.

Reproduzco aquí los etiquetados de ecoedición que aparecerán en breve en multitud de productos editoriales:

ECOETIQUETA

ECOETIQUETA2

eco etiquet

En definitiva, otro reto para la edición. Y mi gran duda: ¿no es mucho menos sostenible en materia ecológica lo digital que el papel?

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

4 Comentarios

  1. […] Aunque estos programas de etiquetado son todavía voluntarios, la idea de la etiqueta ecológica europea trata de estimular a las empresas a comercializar los productos con el mejor comportamiento medioambiental. Posible. Se señaló que en un plazo muy corto de tiempo las directivas europeas fijarán ya los plazos de inclusión de estos datos en los libros y publicaciones. Desde las certificaciones FSC de consumo de papel a partir de madera de bosques certificados y cadena de custodia a la Huella de Crabono. La certificación FSC se puede observar ya en España en algunas, muy pocas todavía, editoriales: Forest Stewardship Council (FSC) Chain of Custody Certification. http://www.fsc.orgOtro de los datos que comienza a aparecer en los etiquetados interiores de los libro es la huella de carbono. Mide la cantidad GEI –Gases de efecto invernadero– emitidos a la atmósfera a lo largo del ciclo de vida de un producto (kg CO2e), la idea de su cálculo es la siguiente:Conocer la carga ambiental de un producto en términos de su contribución al CG –calentamiento global–.Establecer valores objetivo y evaluar las reducciones de emisiones de GEI.Comunicar la huella de carbono a todos elementos de la cadena de valor y por supuesto a los lectores.  […]

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  2. Querido Manuel, has abordado EL TEMA. Es normal que todos nos preocupemos por cifras de venta y por el día a día de nuestras empresas y sector. Pero lo verdaderamente importante y trascendente es si nuestra actividad es sostenible o no, es decir, si tiene futuro o no.
    Dos cuestiones: digital versus papel, y eficiencia versus cambio de modelo.
    Empezando por la segunda. Es frecuente abordar la cuestión del impacto ambiental buscando solo mejoras de eficiencia, es decir, hacer lo mismo con menos uso de recursos. Está bien, pero es insuficiente. Puede producirse la llamada Paradoja de Jevons: al ganar eficiencia se tiende a un uso más intensivo del recurso, con un consumo final mayor.
    Lo realmente necesario es un cambio del modelo. Hace unos años, en un LIBER, el propio Ronald Blunden, cuando le señalé que unas devoluciones por encima del 30% suponían un despilfarro energético y material inaceptable, admitió que el negocio del libro se basa en el despilfarro: invadir los puntos de venta con exceso de libros, sabiendo que ello genera devoluciones.
    Por tanto, queda pendiente cambiar el modelo. ¿Es lo digital la solución? Sí y no. Desde luego, aunque cueste visibilizarlo, lo digital consume energía y materiales no reciclables en cantidades ingentes, y es dudosamente viable en un futuro marcado por el descenso energético (ver información sobre el peak oil o cénit del petróleo). Pero utilizar la tecnología digital para una industria editorial en papel mucho más sobria y racional sí tiene sentido.

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  3. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: El pasado mes de mayo fui invitado a asistir al I Congreso de Ecoedición, tema del que no soy precisamente un experto. Iba a una mesa debate sobre la convivencia papel-digital. El tema que traigo a colación es que me resultó ..…

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