Imprenta

Cuando hace varios años comenzó a hablarse de la autopublicación mucha gente del sector, entre la que me incluyo, lo observamos como un fenómeno periférico y marginal, una moda que pasaría en breve, de manera que observamos el fenómeno con displicencia, superioridad y muchos prejuicios.

Eso de autoeditarse un libro parecía un fenómeno friki o de geeks convertidos en paladines de la modernidad, al margen de autores que necesitaban incrementar su ego. Editar las poesías que compones en la ducha o las recetas de pastelería de tu tía madrina era algo ajeno al mundo editorial. La edición veía el fenómeno como algo absolutamente ajeno a sus problemáticas, pero el tiempo ha pasado y algunos (al menos yo) hemos cambiado abiertamente de opinión. Mirando cómo se veía el fenómeno hace unos años tan sólo encuentro algunos analistas que ya intuían que esto era algo más que moda friki, que era un fenómeno que se quedaría y repercutiría en el entramado de la industria editorial, se puede ver en Internet las apreciaciones de Celaya, Rodriguez y Gozzer sobre el tema en aquellos años. Las tecnologías digitales han puesto la autoedición de libros al alcance de cualquiera, y los datos comienzan a ser concluyentes y tercos en cuanto a la magnitud del asunto y su repercusión comercial. Un error de bulto importante.

Antes de abordar el tema en España veamos algunos datos referidos a EE.UU., único país que ha ido mostrando los datos referidos a esta forma de publicación, y que son verdaderamente espectaculares. Veamos algunas magnitudes:

selfpublishers

Entre 2012 y 2011 el crecimiento de la autopublicación fue del 123%, y si comparamos ese dato de 2012 respecto a 2010 el crecimiento es del 274%. El fenómeno es curioso cuando observamos que entre los más vendidos de determinadas librerías online aparecen muchos libros que provienen de la autoedición. No es de extrañar que las principales editoriales anglosajonas estén montando plataformas de autopublicación a la velocidad de la luz.

sp bowker 2012 chart

Obsérvese que las cinco primeras empresas han editado casi el 80% de todos los libros autopublicados en EE.UU. O el crecimiento de Smashword en estos años.

sw growth through 2013 save

Antes de mirar un poco el caso español, hablo con mi amigo Miguel Jimenez, director de la Agencia Española del ISBN, que amablemente me confirma los datos que ellos tienen sobre la autopublicación:

  • En 2012, se dieron de alta en nuestra base de datos 6.590 ISBN de autoedición. Esa cifra ha bajado en 2013 a 5.584.
  • Hay además otros ISBN de «méritos» que yo no consideraría «autoedición»: han sido 5.208 en 2012 y 2.543 en 2013.

Por otro lado, si echamos un vistazo a algunos datos que aparecen en el informe español de Panorámica de la Edición, observaremos algunos datos muy interesantes. Nos encontramos con que Bubok es el primer editor digital de este país en formato autopublicación, si a esta cifra pudiésemos sumar los ISBNs solicitados por esta empresa para autoedición en papel, la cifra tendría resultados astronómicos. Si observamos los ISBNs digitales observamos lo siguiente:

edicion_electronica

En cuanto a estos datos surge una primera reflexión interesante. Bubok es el primer editor digital, alguien podría decir que mayormente editan PDF y no ePub, es cierto, pero el fenómeno da que pensar.

ISBN_2013

Si comprobamos que en 2012 se editaron 20.079 títulos digitales, la cuota de mercado de mercado en cuanto a publicación que tiene Bubok sería del 7,28%, lo que supone que al estar en un mercado muy atomizado en cuanto a editores que editan digital, la cuota parece enorme, y en realidad lo es.

Como necesitaba contrastar estos datos digitales y añadir los datos de autopublicación en papel me dirijo directamente a Bubok y les pregunto si me podrían enseñar sus cifras. Contra lo que sería normal en el sector (no darte ni un solo dato), recibo un correo electrónico de esta compañía en la que me envía todos sus datos referidos a 2013, hecho que es de aplaudir y felicitar por la transparencia que supone. Rara avis en el sector. Los muestro aquí.

  • Usuarios autores: 2.410
  • Libros publicados: 9.284
  • Libros vendidos: 90.365
  • Ebooks vendidos: 17.157

Los datos me parecen estratosféricos, y son únicamente los referidos a 2013. Bubok, y el resto de las empresas de autopublicación son compañías tecnológicas y su estrategia reside en un sistema de edición, distribución, promoción y edición bajo demanda. Entre que aplican un sistema de publicación muy veloz y unos derechos de autor elevados (respecto al reparto de márgenes de una editorial convencional), es obvio que hay que comenzar a valorarlas de otra manera menos simplista. Estamos ante auténticas empresas long tail en cuanto a que lo importante es vender pocos ejemplares de muchos títulos. Ante el problema de llegar a una editorial convencional, este tipo de empresas está creciendo de manera continua, decir que son las «editoriales de la vanidad» es una etiqueta hoy por hoy indefendible.

Algunas reflexiones al hilo de estos datos:

  • ¿Es posible saber los libros que se editan en España de autopublicación? Con precisión es altamente improbable saberlo. No olvidemos que son numerosas las plataformas online que no solicitan ISBN sino que asignan un número propio a la hora de comercializar.
  • Cuando la Agencia del ISBN dice que la cifra de los ISBNs solicitados por los autores está disminuyendo se equivoca, el problema es que ese tipo de autores están buscando el apoyarse en marcas potentes de autopublicación. Los autores ya no se tiran a la piscina sin flotador.

    autor_editor

    Fuente: Agencia Española del ISBN

  • ¿Cuál es el volumen del mercado de la autopublicación en España? Es difícil de calcular debido a que hay también numerosas editoriales convencionales que se han sumado en estos últimos años a esta modalidad de edición. Hablando con algunos especialistas convenimos en que la cuota comercial que pueden estar captando, sumando papel y digital, estaría en torno a un 2% o 3%.
  • Aunque la cifra anterior se pueda entender como poco significativa, hay que pensar que este fenómeno está creciendo e irá a más, y lo que es más importante, que capta un volumen enorme en cuanto a «economía de la atención», comenzando a ser un fenómeno competencial para la edición tradicional muy importante.
  • Tampoco es de olvidar que son ya numerosas las editoriales tradicionales que están mirando compulsivamente lo que estas empresas de autopublicación editan, buscando talento incipiente en los portfolios editoriales de estas empresas.
  • Un factor interesante a considerar es que aquí sólo están autopublicándose autores en cierto modo aficionados, lo que me lleva a no descartar que en breve veremos a autores famosos y consagrados haciendo sus pinitos bajo esta forma de edición.
  • Cuando los derechos de autor pasan del 10% al 70% son muchos los autores que reflexionan sobre la conveniencia de tomar iniciativas de autopublicación.
  • La tendencia de muchos editores a despreciar por baja calidad los productos autoeditados cada vez es más difícil de sostener, y los ejemplos en países anglosajones así lo muestran. Cabría también preguntarse con que canon literario juzgamos. Es obvio que una editorial tradicional somete el libro a procesos de editing, corrección ortotipográfica, maquetación, etc…, realizada por empleados profesionales, pero también es cierto que ya cualquier autor puede subcontratar estos servicios igual que lo haría una editorial, los precios que han acabado por imponer las editoriales sobre estos profesionales hacen que trabajen en forma freelance para quien solicite sus servicios.
  • La independencia creativa del autor y la posibilidad de obtener unos ingresos más altos son una ventaja no desdeñable, es obvio que a todo el mundo le gustaría publicar con Anagrama o Acantilado, pero los planes de edición de las editoriales tradicionales son finitos. No olvidemos que muchos de los autores que recurren a las editoriales de autopublicación son ya grandes expertos en el marketing digital y en el manejo de las redes sociales, en muchos casos ese conocimiento es muy superior al que las empresas de comunicación ligadas a las editoriales tradicionales poseen. Y cada vez serán más los autores que, ligados a Internet y siendo nativos digitales, posean habilidades 2.0 muy elevadas. Dominar el marketing y la promoción ya no es patrimonio de los departamentos de comunicación, todavía hoy anclados en la promoción a partir de los suplementos en papel de periódicos y revistas, no hay que olvidar que la prescripción independiente y el marketing viral se dan en sitios bastante alejados de los suplementos literarios de la prensa.
  • Es también evidente que cuando crece esta forma de edición y sus ventas es porque existe una gran comunidad de lectores que encuentra en estos autores algo que no le ofrecen las editoriales convencionales.
  • También se observa como determinados autores al recuperar los derechos sobre una obra previamente publicada en una editorial deciden autoeditarse de forma directa. Y este fenómeno no es anecdótico.
  • Otra cuestión a reflexionar es como inciden los precios de los libros autopublicados sobre el conjunto de la edición. Fuerza los precios a la baja, lo creamos o no. Son competidores más dinámicos y en gran medida baratos, y cuando un lector observa la lista de los más vendidos en una librería online contrasta que hay libros a 20 o 25 euros frente a otros muchos a 6 o 7. Y la elasticidad al precio hoy es descomunal, aunque algunos editores no comprendan esto.
  • Uno de los hándicaps que las empresas de autopublicación tenían frente a la edición tradicional era el de la definición de un modelo de negocio. Una editorial tradicional al margen de editar el libro lo implantaba en los canales de distribución y en las librerías, pues bien, esto mismo lo hacen ya todas las empresas de autopublicación, y mucho más en digital. Empresas como Bubok, Vivelibros, Entrelineas, Publicatuslibros, Entreescritores, Amazon, BiblioEteca, Lulu, Google Play, etc., presentan ya modelos de negocio ciertamente sofisticados. Ahora que los anticipos están semidesapareciendo, o son solo ofrecidos por las grandes editoriales, son otro acicate para avanzar en la autopublicación.
  • Otro fenómeno para reflexionar, ¿evolucionarán las agencias de autores, en la medida en que algunas de ellas disponen de sus propios equipos de edición, hacia modelos de autopublicación? Pues creo que muchas de ellas así lo harán.
  • Una conclusión fundamental es que considero que todo lo anterior fuerza al sector editorial a una cierta revisión de la cadena de valor. Si las demandas de los lectores evolucionan y son satisfechas de otra manera, parecería que el autor y el lector son los únicos elementos imprescindibles de la cadena, sin embargo no olvidemos que también las empresas de autopublicación operan como un intermediario más.
  • Siempre se ha dicho que un libro autopublicado tendría una menor visibilidad que otro producido por una editorial convencional, esta idea es hoy una leyenda urbana, los libros autopublicados se cuelan en librerías y en las listas de las librerías online de manera absolutamente natural.

Pensando en todo esto observo que una de las cosas que no podrán atesorar nunca las empresas de autopublicación es la formación de catálogo, riguroso, coherente, definido, etc… y la duda que me surge la comparto: ¿es y será esto importante para los futuros lectores? Es obvio que los editores garantizan cuáles son los libros que son importantes conocer y leer, y que hay editoriales que son marcas de calidad definidas y contrastadas, pero en un mundo de millones de contenidos al alcance de un click, habrá que observar si esta garantía se convierte en un parámetro de servicio por el que los lectores están dispuestos a pagar. Me imagino que muchos lectores seguirán observando lo que publica determinada editorial, pero para otros puede ser algo secundario. En este punto tengo más dudas que certezas. Y aquí el factor generacional puede ser importante. Para mi generación la «marca editorial» era vital, pero no sé cómo se comportarán los jóvenes lectores del futuro.

Un última cuestión que dejo en el aire, y sobre la que escribiré en breve, pues este post se ha hecho tan largo que parece un tratado: ¿es razonable reducir la labor del editor tradicional a formar catálogo y sacar buenos libros? ¿No hay que abordar también la responsabilidad política, social, cultural y de compromiso con su tiempo del editor?

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

19 Comentarios

  1. I was hoping for Tony in the last few too. Imagine if he backed up Jack’s firepower instead of Cole. (Still, he needed Cole to get the evidence). Certainly Tony would want to help avenge Renee since she did the job Tony co2nld&#8u17;t after his arrest, and made Wilson suffer immensely for all his wrongs. Here’s hoping Jack breaks him out of prison for a movie.

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  2. […] la autopublicación es una tendencia creciente camino de afianzarse dentro del mercado editorial de habla hispana, como una alternativa eficaz […]

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  3. […] -Autopublicación: del escepticismo al temor. (O cómo los editores españoles empiezan a dejar de pensar en este fenómeno “con displicencia, superioridad y muchos prejuicios”). […]

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  4. […] En España, donde Simplicissimus acaba de aterrizar hace apenas un mes, la autopublicación está en completo auge, aunque se percibe algo de caos. Las plataformas con mayor trayectoria, como Bubok, parecen estar más enfocadas a la venta de servicios editoriales y edición mediante impresión bajo demanda (POD según sus siglas en inglés), que a la edición digital, y persiste el asunto de la comercialización posterior.  Me ha gustado mucho el análisis que hace Manuel Gil acerca de este fenómeno en su blog Antinomias Libro. […]

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  5. […] Autopublicación: del escepticismo al temor […]

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  6. […] por ello que las preguntas con la cuales Manuel Gil cerraba recientemente un artículo en su blog representan la diferencia radical entre una plataforma de autopublicación y una editorial: ¿es […]

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  7. En mi opinión, la única ventaja de publicar con una editorial es que te abre las puertas de las librerías. Yo me he autoeditado y autopublicado mi primera novela, tanto en formato digital como en papel. He conseguido que una veintena de librerías la pongan a la venta, y se va vendiendo; pero otras muchas con las que me he puesto en contacto o directamente no contestan o bien responden que no aceptan este tipo de libros. En Barcelona abrió a finales del año pasado una librería, ‘Espai Literari’, especializada exclusivamente en autores independientes y editoriales pequeñas. Evidentemente, no venden cualquier cosa, porque el hecho de ser autopublicado no significa que no se tenga en cuenta la calidad. Mi libro tiene ISBN y un aspecto tan cuidado y profesional como el que pueda publicar cualquier editorial. Ése es el tipo de producto por el que apuesta ‘Espai Literari’, y de momento no le va mal. Ojalá que el ejemplo cunda en muchos otros lugares. Buen artículo.
    Saludos!

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  8. Bueno, la autoedicion era una carencia ahora ya bastante cubierta en este pais con Bubok y Lulu, principalmente.

    Me parece sumamente interesante, ya no solo para las novelas de ficción, muchos trabajos técnicos, tesis, etc.. pueden ver la luz sin grandes sobrecostes; ademas, hoy en día con proliferación de tablets, ebook readers… la descarga y lectura en formato ebook (tan defenestrado por las editoriales de toda la vida) se convierte en algo simple y de amplia difución.

    No obstante, hay algo más que necesitan los autores, sobre todo los noveles, y es un buen canal de promoción orientado a ellos, estas editoriales ofrecen un servicio de promoción (un blog, resumenes de prensa…) bastante mediocre y de muy poca repercusión.

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  9. Manuel, como la vida misma! Enhorabuena por poner tan claras las cosas y tal como son. Un abrazo

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  10. […] Cuando hace varios años comenzó a hablarse de la autopublicación mucha gente del sector, entre la que me incluyo, lo observamos como un fenómeno periférico y marginal, una moda que pasaría en breve…  […]

    Responder

  11. Muy interesante el artículo.Contiene una cantidad razonable de datos a tener en cuenta. Saludos.

    Responder

  12. Manuel, estaría bien poder complementar los datos de esta entrada con los datos económicos de las empresas de autoedición. ¿Son rentables? ¿Las ventas permiten sostener el modelo de negocio? ¿ O más bien el modelo de negocio se sostiene con los servicios asociados facturdos al autor?

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  13. Para mi el rol del editor tradicional para la autoedición o autopublicación es igual de importante que antes.

    Los autores que piensan que publicar un libro desde un documento de word sin pasar por un editor unas cuantas veces lo único que logrará es sacar a la venta un libro mediocre y seguramente completo de errores, algo que un editor tranquilamente podría resolver.

    El problema es que los autores que solo piensan en la autoedición en formatos electrónicos piensan en hacer todo por ellos mismos y no piensan en invertir en el diseño de una portada profesional ni en unas buena cantidad de horas de un editor.

    Les dejo un saludo!

    Nicolás

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    1. Alberto G. G. 19/02/2014 en 17:04

      Serán los casos conocidos por ti. Esta generalización, evidentemente leída como un dogma, es un ERROR.

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      1. Hola Alberto,

        claramente es mi experiencia personal. Las veces que crucé mi trabajo por medio de editores para corregir mi trabajo el resultado fue mucho mejor!.

        Te dejo un saludo.
        Nicolás

        Responder

  14. Interesante el artículo, ¡muchas gracias! Como autor que soy, con libros en formato papel, he probado tambiuén la autopublicación. En concreto he probado con tres libros: una traducción de Nietzsche y otros dos libros dedicados a Heidegger y Schopenhauer. El de Heidegger está agotado en papel y mediante la autopublicación le he dado nueva vida. De estos tres sólo solicité un ISBN. Para los otros lo solicitaré en breve. Creo que la autopublicación tiene sus ventajas, pero también que te asista la experiencia de un buen editor tradicional de papel a la hora de publicar un libro es muy necesario; y esto se echa de menos si elijes autoeditarte. Mi experiencia no es mala, vendo sólo en Amazon, pero seguiré con esto y trataré de vender mis libros en otras plataformas para que lleguen a más gente. Dejo aquí una dirección por si alguien quiere vder mis libros autopublicados:

    http://www.amazon.es/s/278-2519703-1146141?_encoding=UTF8&field-author=Luis%20Fernando%20Moreno%20Claros&search-alias=digital-text

    ¡Gracias de nuevo y saludos cordiales!

    Responder

  15. La principal función del editor, además de ayudar a mejorar la calidad literaria y bibliográfica del producto final, es la de servir al lector como filtro: un indicador de “mirad, esto es bueno”, que es la función del catálogo, como bien dices en la entrada. Pero esa función puede ser desempeñada perfectamente por otros sistemas o agentes en el futuro; es, me parece, uno de los eslabones más prescindibles de la cadena de publicación. Seguro que en los próximos años vemos aparecer muchas cosas que compiten por ese mismo puesto en la cadena, y entonces los editores empezarán a pasarlo REALMENTE mal (si no saben convertirse en uno de esos nuevos competidores).

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  16. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Cuando hace varios años comenzó a hablarse de la autopublicación mucha gente del sector, entre la que me incluyo, lo observamos como un fenómeno periférico y marginal, una moda que pasaría en breve, de manera que observamos e..…

    Responder

  17. Un examen atento ciertamente. La autopublicación no puede ignorarse aunque en esa explosión (que algunas editoriales desean aprovechar realizando plataformas de autopublicación) también veo en parte renuncia por las editoriales u necesidad de hacer cuadrar las cuentas y el balance.
    existe en la autopublicación una parte noble de compartición y otra de esperanza de convertirse en un best seller. Concluyo declarando que coincido con Manuel MInchón que en tuitee se preguntaba ¿No hay que abordar también la responsabilidad política, social, cultural y de compromiso del editor?

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