biblioteca

Cuando a comienzos de mayo se convocó el concurso para el suministro de ebooks y la tecnología de préstamo para instalar en las bibliotecas públicas del estado, una sensación de zozobra me invadió. Había dos cuestiones que me preocuparon enormemente. Por un lado la decisión de la implantación tecnológica, todos los informes que habíamos consultado un conjunto de editoriales durante los últimos meses nos hacían ver la necesidad de que debía instalarse una tecnología neutra, transparente, y que dejase abierta la posibilidad de vender a las bibliotecas desde cualquier plataforma, en definitiva, que la tecnología fuese radicalmente desligada del contenido, y por otro la forma de elegir los lotes de contenido. Otra cuestión que me preocupó enormemente, fue el hecho de que las bibliotecas, que habían estado en situación de «dieta de adquisiciones» (para papel) brutal, con descensos que tan enormes que cuestionaban abiertamente el papel de este servicio público, de manera repentina iban a adquirir ebooks.

Al menos hasta donde yo conozco, en este país no existe un modelo consensuado de adquisiciones y préstamo entre editores y bibliotecarios, por lo que el concurso del ministerio, que tenía algo de experimental, por no decir de «ocurrencia», daba la sensación de cierta improvisación, el Ministerio, que venía de recortar las adquisiciones en papel de manera violenta, de pronto parecía el «paladín de la modernidad». Es cierto que ya desde que el 25 de noviembre de 2009 se aprobó en el Parlamento una proposición no de Ley sobre el apoyo al libro electrónico en las bibliotecas Públicas (161/001344), este lanzamiento podía ocurrir en cualquier momento. También es cierto que existe lo que se denomina «Grupo de Trabajo del Libro Electrónico», órgano colegiado de composición interadministrativa que canaliza la cooperación bibliotecaria entre el Ministerio y las Comunidades Autónomas, aunque tenía entendido que este «grupo» estaba dedicando sus deliberaciones básicamente al tema del libro de texto. En cualquier caso, pese a lo «sorpresivo y experimental» del concurso, la iniciativa se podía considerar acertada siempre y cuando la tecnología a implantar fuese neutra y no obligase a peajes posteriores.

Pero vayamos entrando en el tema del concurso. Reproduzco aquí la conformación de lotes del pliego del Ministerio:

Lotes_01

Lotes_02La primera reflexión que me surgió fue que no alcanzaba a comprender como se podía comprar 100 títulos de ciencias sociales y humanidades (por centrarme en un lote) sin especificar qué títulos, cuantas licencias y por cuanto tiempo, el pliego habla de plazo mínimo (1 año) pero deja caer también la posibilidad de un máximo (que entiendo como perpetuidad). Esto es como si compras a granel el contenido, o dicho de otra manera, se le dice al posible adjudicatario ¿Qué me das por 95.000 euros –lote 3-?, ¿A cuánto me pones el kilo de ensayo? Este razonamiento me llevaba también a pensar en un tema relacionado con los precios, cuando ahora se habla de un sistema multiprecio de licencias, ¿entra dentro de la actual arquitectura del precio fijo? ¿O inventamos el concepto de «licencia de contenido» para tener un contenido con tres o cuatro precios diferentes en función del uso que se vaya a hacer en una biblioteca? ¿Qué papel dejamos a las librerías en este entramado?

Y señalo aquí un par de «perlas» del concurso:

Al menos el 60% de las obras listadas en la oferta inicial deberán ser ediciones posteriores a 2008. La totalidad de las obras listadas en las ofertas de novedades deberá tener una antigüedad de edición no superior a 6 meses.

Reflexión: ¿se refiere a la edición digital o la original en papel? ¿Y por qué desde 2008 y no 2007 por ejemplo?

La forma de adquirir el contenido era algo absolutamente surrealista, al menos para una comprensión limitada como la mía. El procedimiento parecía cuando menos pintoresco, por no calificarlo de otra manera.

La cláusula 2.1.1 decía:

con carácter general, todas las obras a ofertar, salvo las que forman parte del Lote 5 –idiomas-, deberán estar en lengua castellana.

Reflexión: ¿las bibliotecas públicas de comunidades autónomas con lenguas propias no pueden adquirir libros en otras lenguas que no sean el castellano? ¿Qué ocurre con títulos de autores vascos, catalanes o gallegos en su lengua original? Se hurta así tanto al bibliotecario como al propio usuario de la biblioteca la libertad de elegir la lengua en la que quieren leer.

Pero vayamos a la conformación de Lote 9, que era el de adquisición de la tecnología.

El lote 9 consistirá en la implantación de un sistema de gestión informática que facilite y permita los préstamos de las licencias de libros electrónicos. Este sistema será capaz de gestionar el alojamiento y/o acceso a contenidos electrónicos, contratados o aportados por las entidades encargadas de la gestión del sistema, así como al préstamo temporal de los mismos a usuarios de las bibliotecas públicas. El contrato permitirá al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y a las entidades y personas que éste autorice, el acceso y uso de esa plataforma durante 12 meses de funcionamiento operativo real, que comenzarán como máximo dos meses después de la firma del contrato.

La plataforma deberá ser un servicio accesible 24 horas al día, 7 días a la semana y 365 días al año, a través de Internet. […]

Permitirá la gestión de los contenidos alojados en la propia plataforma, mediante un repositorio que almacene los documentos electrónicos y sus metadatos descriptivos y de gestión de derechos, y la integración con gestores de contenidos y repositorios de distribuidores externos, posibilitando el acceso a sus contenidos mediante sistemas DRM o streaming, según las posibilidades de cada formato y vía de integración de las obras en la plataforma. La plataforma permitirá el almacenamiento y gestión de las licencias de libros electrónicos adquiridas en virtud del presente procedimiento, pero también la incorporación de otros contenidos digitales aportados por el órgano de contratación y por las entidades participantes en la gestión del servicio.

La plataforma gestionará los derechos de los contenidos y permitirá incorporar, para ediciones que carezcan de ellos y así lo requieran por las condiciones de adquisición, sistemas de protección de derechos digitales a través de algún sistema tipo DRM y/o tecnología en streaming.

La plataforma permitirá configurar hasta un máximo de 19 ámbitos o sectores independientes, para dar servicio a las bibliotecas públicas de las distintas comunidades y ciudades autónomas, en cuya gestión intervendrán los servicios técnicos responsables de bibliotecas de estas administraciones. Esta sectorialización permitirá, al menos, la capacidad de gestión independiente de los contenidos y de los usuarios con acceso a ellos y la determinación de políticas de préstamo diversas según usuarios y contenidos, siempre que las condiciones de uso de los contenidos así lo permitan. Cada uno de los sectores configurados deberá poder ser personalizado en determinados elementos gráficos del interfaz para identificar al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y a cada una de las administraciones autonómicas que intervengan en su gestión.

La plataforma permitirá a través de un interfaz público en Internet la consulta, por diversos campos y criterios, de los contenidos puestos a disposición de los usuarios y el acceso temporal de esos usuarios a los contenidos. Los contenidos se mostrarán de forma independiente para cada sector configurado o red de bibliotecas, ofreciendo la información bibliográfica normalizada e información acerca del formato y disponibilidad del contenido. Los usuarios de cada red de bibliotecas sólo podrán tener acceso a los contenidos gestionados por la plataforma para ese sector o red.

Adjudicacion_9

Reflexión sobre el lote 9 de tecnología:

El presupuesto elaborado por el Ministerio daba la cifra de licitación de 350.413,22 euros. Quiero pensar que en el Ministerio se informaron, consultaron y analizaron debidamente con expertos sobre el coste que esta tecnología tendría. No quiero pensar en que la cifra la consultaron con alguna vidente de la TDT nocturna. Pues bien, la empresa adjudicataria gana la licitación del lote tecnológico con un importe de 70.000 euros. O algo se me escapa o esto tiene más trucos de que una peli de Bruce Lee… Una desviación a la baja del 80% da que pensar y mucho. ¿No estamos ante una oferta que en condiciones normales debería ser anulada y que en otros concursos he visto calificar como «oferta temeraria»? Evidentemente, y sin recurrir a una vidente, esto tiene que tener truco. Veamos, y cito aquí dos texto de distintos bibliotecarios en os que muestran sus reservas sobre la aplicación tecnológica:

Tras este inicio de la plataforma de préstamo de libro electrónico de Libranda, la reflexión final es que aún le queda mucho terreno por delante para mejorar en su oferta a las bibliotecas. Su proyecto tecnológico con iBiblio recibió un total de 1,3 millones de euros en concepto de subvenciones y créditos blandos (en concreto, iBiblio logró una ayuda de 111.885 euros y accedió a un préstamo de 1.212.978 euros dentro del Plan Avanza del antiguo Ministerio de Industria), una cantidad considerable que hacía esperar que el proyecto final que presentaron se adaptaría mejor a las necesidades de una biblioteca y que hace inexplicable la cantidad de fallos y carencias detectadas.

Biblio 3000 con Odilo TK, implantado ya en la Red de Bibliotecas de Cartagena (http://ebook.cartagena.es/), además de la Red de Bibliotecas del Instituto Cervantes (http://cervantes.odilotk.es/). Adopta el modelo de selección “título a título” para la creación de su colección digital, frente a fórmulas más frecuentes como la suscripción o la compra de paquetes de contenidos cerrados que ofrecen los grandes distribuidores. Los lectores pueden acceder a los e-books almacenados en la plataforma mediante tres modalidades, la de descarga gratuita, la de préstamo quincenal con DRM (sistema anti-copia) y el acceso a través de la lectura en la nube o streaming. Esta plataforma también se encuentra en proceso de implantación en las Comunidades de Madrid y Cataluña. En este último caso lo realmente positivo es que dos Comunidades Autónomas se han puesto de acuerdo para negociar juntas y conseguir mejores soluciones. Pero a pesar de tener su propia plataforma con Odilo TK, se han visto obligadas a negociar con Libranda como suministrador de contenidos, ya que se encuentran con la situación de que Libranda impone sus condiciones de negocio (compra por licencia) y que, además, cobra su propia plataforma, tengas o no tengas la tuya. El catálogo de Libranda es el que ofrece los mejores contenidos digitales, ya que agrupa a los principales grupos editoriales del sector. Las otras dos opciones te ofrecen la herramienta tecnológica y el bibliotecario tiene libertad absoluta para subir cualquier contenido y tiene que negociar los términos de compra de los ebooks con las editoriales. Libranda también permite subir contenidos de otras plataformas de distribución o editoriales que no trabajan con ella, pero dichas distribuidoras y editoriales deberán llegar previamente a un acuerdo comercial y económico con Libranda, con el objetivo de que la biblioteca no asuma ningún coste adicional por la incorporación de dichos contenidos a la plataforma. Éste, reconozcámoslo, puede ser un punto complicado en el que Libranda actúa como un monopolio obligando a unos o a otros a pasar por caja.

Puestos a informarse bien consulto este tema con varios amigos/as bibliotecarios que me insisten en la imposibilidad de ofertar con ese precio, me comentan que: la propia arquitectura, los desarrollos de integración con el software de las bibliotecas, el pago de transferencia de datos, los royalties del drm, etc…. Hacen que ese precio sea imposible. También me comentan una cosa sobre la que no había reflexionado. Mientras una de las empresas licitadoras tiene ya una enorme experiencia en estos menesteres (Odilo TID cuenta al día de hoy con 700 bibliotecas con su tecnología, incluso con alguna biblioteca en los Estados Unidos), la empresa adjudicataria tiene una sola instalacion en España. La impresión que me trasmiten es de no entender el asunto.

Bien, bien, bien… Entonces se monta el chiringuito por menos de que vale un matasuegras. Vale. Y aquí surge otra reflexión. ¿No irán a subvencionar la tecnología con la generosa comisión con la que trabaja la empresa adjudicataria respecto de los contenidos ofertados, es decir, que al final el dumping de precio de la tecnología lo acabarán pagando los editores?

En cualquiera de los casos, y si alguien no me explica en detalle de que va esta jugada, observo alucinante el concurso en esos términos. Considero que así el Ministerio se equivoca. Confío en que opinen también los editores y los biblotecarios, pues no dejan de ser la parte contratante de la primera parte. No quiero recurrir a Hamlet y pensar que «algo huele a podrido en Dinamarca». Pero mis «improbables lectores» deben comprender que el tema no parece demasiado transparente. No hay duros a peseta, que decía mi madre, las juergas siempre las acaba pagando alguien.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

9 Comentarios

  1. Para mí las cosas están bastante claras y lo explica el propio artículo: para la plataforma, Libranda debe estar cobrando el mínimo de implantación y alojamiento. El desarrollo y mantenimiento del software lo han financiado por otras vías (plan Avanza, comisiones de la venta de contenido, …).

    Me parece lícito: es como cuando en algunas tiendas te regalan la bolsa, no te cobran entrada e incluso, algunas veces, te invitan a probar sus muestras. No hay dumping, simplemente los costes de esos servicios añadidos se cobran en los contenidos/porductos que te venden. Claramente, la diferencia entre Libranda y OdiloTK está en el modelo de negocio: el negocio de Libranda no es la herramienta, son los contenidos y el software es un simple accesorio. Al fin y al cabo, ya lo dice su denominación de empresa, es una “Distribuidora Digital de Libros”

    El resultado final y lo que supongo que se valora en esta adjudicación, es que la oferta de plataforma+contenidos es mucho más eficiente y rentable para el cliente en el caso de Libranda que en el de OdiloTK.

    Está claro, en mi opinión, que uno de los dos ha dado con un modelo de negocio más eficiente.

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    1. Cayetano Tornel 05/11/2013 en 7:34

      Bueno, si fuera así no habría problema, uno valora los contenidos, el precio y decide. El problema se presentará si, además de cobrarte los contenidos, no te regalan la bolsa y te cobran la entrada para poder acceder al catálogo de publicaciones.

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  2. […] Cuando a comienzos de mayo se convocó el concurso para el suministro de ebooks y la tecnología de préstamo para instalar en las bibliotecas públicas del estado, una sensación de zozobra me invadió. Había dos cuestiones que me preocuparon enormemente. Por un lado la decisión de la implantación tecnológica, todos los informes que habíamos consultado un conjunto de editoriales durante los últimos meses nos hacían ver la necesidad de que debía instalarse una tecnología neutra, transparente, y que dejase abierta la posibilidad de vender a las bibliotecas desde cualquier plataforma, en definitiva, que la tecnología fuese radicalmente desligada del contenido, y por otro la forma de elegir los lotes de contenido. Otra cuestión que me preocupó enormemente, fue el hecho de que las bibliotecas, que habían estado en situación de «dieta de adquisiciones» (para papel) brutal, con descensos que tan enormes que cuestionaban abiertamente el papel de este servicio público, de manera repentina iban a adquirir ebooks.  […]

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  3. Cayetano Tornel 30/10/2013 en 13:05

    Por supuesto que nada huele a podrido -no es lo habitual en este país y en este negocio de las bibliotecas- más bien me inclino a pensar que es una cuestión de eficiencia bibliotecaria. Lo cierto es que las bibliotecas lo que necesitan es un catálogo de libros electrónicos donde elegir, y cuanto más extenso mejor. La plataforma no es más que un medio que, en ningún caso, debe condicionar los contenidos. Nuestra experiencia desde la red de bibliotecas de Cartagena con los contenidos de algunas editoriales no es aceptable, no vamos a claudicar hasta que consigamos acceder a todos los catálogos y, desde, luego no vamos a renunciar a nuestro aplicación de gestión de bibliotecas. Así que las editoriales sabrán si quieren o no vender libros electrónicos. Es bien sencillo: queremos libros, la plataforma ya la tenemos y además funciona.

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  4. Una plataforma que ejerce como punto central de todas las transacciones estatales en las que se gestiona un préstamo bibliotecario por 70000 € es una bicoca… yo quiero una igual.

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  5. […] Cuando a comienzos de mayo se convocó el concurso para el suministro de ebooks y la tecnología de préstamo para instalar en las bibliotecas públicas del estado, una sensación de zozobra me invadió….  […]

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  6. Antonio Mnauel 28/10/2013 en 12:40

    La verdad que es incomprensible y parece una baja temeraria de manual, como puede adjudicarse algo por 70.000 euros cuando la licitación inicial es de más de 350.000, increible tiene que haber algo muy raro detras

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  7. Ya sabes Manuel: en las juergas siempre suele haber algún gorrón también que le encanta que le paguen. En cualquier caso será un buen momento para ver si los editores, algunos, se mojan volviendo a tiempos antiguos de ‘objeción de conciencia’

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  8. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: Cuando a comienzos de mayo se convocó el concurso para el suministro de ebooks y la tecnología de préstamo para instalar en las bibliotecas públicas del estado, una sensación de zozobra me invadió. Había dos cuestiones que me..…

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