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A comienzos de marzo se publicó la orden ministerial de convocatoria de estas ayudas: «Ayudas a la inversión en capital para incrementar la oferta legal de contenidos digitales culturales en Internet y para promover la modernización e innovación de las industrias culturales y creativas correspondientes a 2013»

Resolución de 25 de marzo de 2013, de la Secretaría de Estado de Cultura, por la que se convocan las ayudas a la inversión en capital para incrementar la oferta legal de contenidos digitales culturales en Internet y para promover la modernización e innovación de las industrias culturales y creativas, correspondientes al año 2013.

Artículo 1. Objeto y finalidades.

1. Objeto: mediante la presente resolución, se convocan para el año 2013 ayudas, en régimen de concurrencia competitiva, destinadas a subvencionar hasta el 70 por cien del coste de realización de proyectos culturales que incrementen la oferta legal de contenidos digitales culturales en Internet y para promover la modernización e innovación de las industrias culturales y creativas que actúen, entre otros, en alguno de los siguientes sectores: Artes escénicas, artes visuales, patrimonio cultural, cine, televisión, radio, publicidad, videojuegos y artes interactivas, diseño de moda, nuevos medios de comunicación, música, libros, prensa, arquitectura, turismo cultural y diseño gráfico.

El ministerio admitió 822 propuestas, entre las que había unas 60 o 65 editoriales de libros. En el proceso de admisión se habían quedado fuera algunas editoriales de libros, por ejemplo Anagrama, por «entregar fuera de plazo» y algunas otras «por problemas en la documentación». Pues bien hace unos días se publican los proyectos que van a ser subvencionados, en concreto 71 proyectos, pero de éstos solamente se subvencionarán los proyectos de 2 editoriales de libros.

Sobre el papel, en una convocatoria de subvenciones de este tipo sería lógico pensar que se aceptarían proyectos de un número ciertamente importante de editores de libros, pues no. ¿Cuál ha podido ser el problema?

Yo manejo dos hipótesis: o todos los editores son unos inútiles y no saben presentar los proyectos, o hay un veto implícito dentro del ministerio hacia el sector editorial para este tipo de ayudas.

La primera hipótesis la sospecho basándome en el tipo de documentos a presentar. Veamos:

  • Estudio de viabilidad comercial y sostenibilidad del proyecto con el plan de negocio de la empresa así como la capacidad de vinculación de otras entidades en su desarrollo.
  • Sinergias futuras del proyecto para abordar nuevos desarrollos y/o mercados.
  • Plan de marketing del proyecto.
  • Plan financiero de generación de ingresos propios y sostenibilidad del proyecto.
  • Estudio de desarrollo sectorial: La incidencia del proyecto en el desarrollo del sector.
  • Plan de explotación del proyecto a varios años.

Para los que hemos estudiado en escuelas de negocios es obvio que esta documentación requiere ser MBA por Harvard, que un sencillo y humilde editor que solicita una subvención para «digitalizar fondo» o «lanzar una App», carece de formación en estos temas, además de no estar acostumbrado a hacer este tipo de análisis. Admito, porque he colaborado a redactar y presentar algunos proyectos de editores a esta subvención, que no es fácil. Es de una gran complejidad. Tienes que basarte en proyecciones absolutamente ficticias. Por ejemplo, escribir sobre la «incidencia en el sector» de que un pequeño editor digitalice 40 títulos de su catálogo es pedirle un imposible, desde mi punto de vista una estupidez absoluta. El editor escribirá un textito basándose en su profundo conocimiento de las «artes adivinatorias y nigrománticas» que en el fondo no vale ni el papel en el que está escrito. Si este pequeño editor no ha comercializado nunca sus fondos en digital, ¿cómo va a saber cómo está el mercado y que puede esperar del rendimiento a cuatro años de 40 títulos? ¿O este tipo de documentación tiene por objeto echar fuera al personal? ¿O para presentarse a las ayudas hay que estar en posesión de dos Masters y ser profesor emérito de la London Business School?

Si alguien se toma la molestia de mirar lo que pedían los pequeños editores de libros verán que eran cantidades muy modestitas, en torno a 10.000 euros, muy alejadas de los 100.000 euros que solicitaba Random House para un proyecto de audiolibros o los 144.000 de Anaya para un sistema editorial. Que no se aprueben proyectitos de pequeños editores que solicitan cantidades ridículas (en importe) debería explicarlo el ministerio. ¿No está la administración al servicio del ciudadano?

La segunda hipótesis, que en el ministerio no se vea con buenos ojos la presencia masiva de editores de libros en este tipo de subvenciones, es eso, una hipótesis. No la comento.

Y vista la resolución final de estas ayudas, me surge una reflexión que considero importante: ¿no deberían los gremios de editores, una vez publicada una ayuda como esta, y observando la complejidad técnica de la misma, montar inmediatamente una jornada de formación para editores sobre cómo abordar técnicamente este tipo de documentación? ¿No sería un servicio a pedirle por parte de los editores a sus gremios para abordar con ciertas garantías la redacción del proyecto? Desde mi punto de vista la idea me parece imprescindible, los editores deben comenzar a meditar sobre los servicios que los gremios ofrecen a sus asociados y a qué dedican sus cuotas.

Espero y confío que algún editor de los que se han presentado a esta subvención, tenga la valentía de poner un comentario en este post acerca del esfuerzo que le ha supuesto redactar la documentación que se le solicitaba. Me consta el esfuerzo hercúleo de algunos pequeños editores, para presentar lo que a todas luces no era una documentación, sino un texto subgénero de la ciencia ficción.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

4 Comentarios

  1. Más allá de lo que se indica, creo que analizando la lista de proyectos aprobados surgen diversas dudas más importantes:

    – ¿qué criterios objetivos se han seguido para conceder las subvenciones?
    – ¿realmente todos los proyectos aprovados servirán para dotar de contenidos legales y culturales en internet?
    – ¿estos proyectos ayudan al fortalecimiento real de la industria cultural? ¿o más bien son inventos para justificar subvenciones?

    Responder

  2. Manuel, se me ocurre una tercera explicación un poco más retorcida. Pongamos que alguien, en alguna gran editorial (o varias) se le ocurre que le iría bien disponer de ciertas ayudas para llevar a cabo ciertos proyectos. Llama a cierto alto funcionario del ministerio de turno, se van a comer, recuerda uno o dos favores, suelta aquello tan hispánico de “qué hay de lo mío”, el alto funcionario de turno le dice que, ya si eso, le llamará la semana siguiente, y todo echa a andar.

    A la semana siguiente llama el alto funcionario diciendo que ya tiene la solución: convocarán unas ayudas públicas cuyas bases serán tan leoninas e incomprensibles que sólo podrán participar el puñado de empresas españolas capaces de entenderlas o aquellas capaces de pagar honorarios a alguien que las entienda; por si acaso, se deja un amplio margen de discrecionalidad para, al final, ver quien entra, y quien no. Obviamente entrarán en la convocatoria unas cuantas más de las que inicialmente pidieron el favor (debe parecer un accidente).

    Y nadie podrá decir, nunca, que esto es corrupción, porque entra dentro de la más estricta legalidad.

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    1. Solo que en este caso ninguna editorial de las grandes se ha llevado subvención tampoco. Así que la conspiración en este caso no funcionó.

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  3. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: A comienzos de marzo se publicó la orden ministerial de convocatoria de estas ayudas: «Ayudas a la inversión en capital para incrementar la oferta legal de contenidos digitales culturales en Internet y para promover la modern..…

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