sin_fondo

La semana pasada tuvo lugar una reunión en Madrid de varios editores para analizar la situación. Los datos de 2013 estaban siendo malos, muy malos, y las liquidaciones desde la feria del libro para acá han sido paupérrimas, hasta el puno de que algún editor comentó que había vendido más «digital» que papel en agosto (en dinero). Surgieron así dos temas que mueven a reflexión.

  • Si los libreros ya no compran y casi todo va en depósito es obvio que las superdevoluciones deben acabarse en breve, el fondo de ciertos editores en las librerías se ha reducido en porcentajes enormes, algún editor habla de hasta un 80%, lo que resulta evidente es que el fondo de libros en las librerías se ha ido volatilizando en estos años.
  • Producto de unas liquidaciones de «indigencia» y de la carencia de compra en firme, se volatiliza la «financiación» de la edición. La edición de un libro depende ya abiertamente del comportamiento en el mercado del que se haya publicado con anterioridad, y la situación actual coloca a muchas editoriales abiertamente al borde la supervivencia. La inexistencia de rentabilidad en la edición es un hecho absolutamente contrastado.

Algún editor considera que la crisis ha tocado fondo y comenzará una leve recuperación en unos meses. En mi caso, maticé, considero que la situación para el libro no ha tocado fondo, que no hay ningún «brote verde» y que la crisis se agudizará en los próximos meses. La contracción del consumo es tan brutal que hace imposible pensar en ninguna recuperación a medio plazo. Un tema interesante que introdujo en la conversación un editor (sociólogo de formación) es el del perfil del comprador habitual de libros hoy en paro. Se tiende a hablar del «desempleo juvenil» y se habla poco del desempleo de la «generación de los 50», que ha sido el motor de la compra de libros en España. La crisis y la «reforma laboral» se han cebado con trabajadores de empleo indefinido, pensemos en que son casi dos millones los desempleados que están en una horquilla de edad entre 45 y 58 años, con una gran porcentaje en una situación de desempleo de larga duración, y la conclusión es que esta generación no va a comprar libros durante mucho tiempo.

A todo esto los costes de la edición siguen subiendo. Los editores que editan digital han recibido en estos últimos día una factura de la Federación de Editores en la que se les reclamaba lo siguiente:

Estimados Sres,

En relación al cobro de los servicios extraordinarios de DILVE, como lo es la pasarela DILVE-Libranda, tal y como les indicamos mediante una carta informativa enviada el 10 de julio, comunicarles que se ha producido una pequeña variación de precios a la baja, que ya ha sido recogida en la factura enviada y que obedece al siguiente detalle por tramos:

  • Los primeros 100 títulos a 2,5€/título/año, con un mínimo de 60€/año.
  • Del 101 al 250, a 2€/título/año
  • Del 251 al 400, a 1,5€/título/año
  • Más de 400 a 1€/título/año

Como saben, la idea es financiar el coste del desarrollo que es necesario hacer respecto a Libranda.

Ahora resulta que un requerimiento de Libranda (así lo entiendo yo tal y como lo dice la carta que me muestran) lo acaban pagando los editores, que por cierto, a menor tamaño mayor coste unitario. Esto es indefendible y muestra que la Federación, cada vez más una oficina de recaudación, se aleja alarmantemente de la problemática del editor independiente. No debe extrañar a nadie que ya muchos editores estén hablando en público de nuevas formas de asociacionismo. En este sentido me aseguran que muchos editores no piensan pagar la factura, consideran que si les hubiesen advertido de este extremo hubiesen subido los precios con una hoja de Excel.

Termino, creo que la crisis va para largo y se va a llevar por delante a muchas empresas del sector, si con unas ventas estabilizadas la rentabilidad era muy baja, ahora ésta se ha volatilizado. Creo que el horizonte 2018 debería servir para trazar un plan de reconversión y relanzamiento del libro. El sector ha perdido en estos últimos cuatro años casi un 40% de su tamaño. Cuando me comenta un amigo que trabaja en un hiper que se ha disparado la venta de «casquería», el pensar en vender libros es una ilusión.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

15 Comentarios

  1. […] ¿Hemos tocado fondo? Antinomiaslibro 16 de septiembre de 2013 […]

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  2. […] ¿Hemos tocado fondo? Antinomiaslibro 16 de septiembre de 2013 […]

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  3. En mi opinión la crisi económica tardó más en llegar al sector del libro y tardará un poco más en irse. Tal y como yo lo veo, el libro, y en general el mundo de los productos culturales, tiene su gran cliente en la clases medias. La clase media aguantó hasta donde pudo. Se suele hablar ahora que toda la culpa es de la subida del IVA (no afecta al libro pero sí a otros productos culturales). A mi entender es más profundo que eso, muchos hemos dejado de ir a teatros, cines y librerias sencillamente porque ya no podemos ajustar más la cesta de la compra.

    No sé si existe una radiografía exacta del comprador de libros, pero me imagino que el funcionariado debe tener dentro de este conjunto un porcentaje importante (maestros, profesores, profesionales de la sanidad, etc.). Almenos aquí en Catalunya llevamos ya tres años sin paga doble (a parte de los recortes de sueldo generales) y eso se nota mucho. No creo que las clases altas sean precisamente las más ilustradas, la llamada clase baja tampoco, por lo que imagino que hasta ahora era la clase media la que tiraba del carro, y dentro de esta clase media los funcionarios deben ocupar un porcentaje importante.

    Por otro lado, y como se ha dicho, el libro no es barato. Un día me dediqué a ver los precios de un mismo título en España, Francia, Italia y Reino Unido. Prácticamente valían lo mismo, però claro, de los cuatro países, nosotros somos los que tenemos el sueldo medio más bajo. Un profesor francés o británico puede comprar muchos más libros sencillamente porque cobra más.

    No soy optimista, cuando la prioridad es poder pagar la hipoteca y llenar la cesta de la compra, los productos culturales quedarán, muy a nuestro pesar, en una segunda linea.

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  4. Como consumidora de libros, ya me gustaría poder comprar al mes todos los que me apetecen pero mi situación económica no me lo permite. Quizás parezca un tópico pero su precio me parece excesivo cuando por el mismo precio puede comer una familia durante dos o tres días. En caso de escasez es un producto prescindible ya que hay otras maneras de leer con un menor coste.

    Por otro lado me gustaría señalar que si comparamos la relación calidad-precio no me parece muy positiva. Últimamente abundan los libros con erratas, papel de mala calidad, mal cortado, ediciones poco cómodas para la lectura, portadas que se repiten hasta la saciedad. No somos tontos, los libros no bajan de precio pero si su calidad. Los ejemplares rebajados se venden muy bien. En mi ciudad la feria del libro de segunda mano funciona genial.

    Además esta la expansión del libro eléctronico, que permite disminuir el coste de forma considerable, a la par que resulta práctico y cómodo.

    Quizás los editores que se quejan del bajón de ventas deberían engancharse a las nuevas teconologías, adoptar un método de venta más viable y adaptarse a las exigencias del mercado. Si alimentos bajan su precio ¿porque no los libros?

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  5. Buen libro. Yo creo que aún podemos caer más.

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  6. Clodoveo11 16/09/2013 en 19:11

    Como lector-comprador habitual y viendo los toros desde la barrera me parece que habría que hacer más autocrítica en el sector. Una novela cualquiera (no hablo de ensayos, mi gusto) cuesta casi un carro de compra de Mercadona. No se avanza nada en el sector del libro de bolsillo que tan bien funciona en los paises anglosajones. Hay precios de libros de escándalo (40, 45 € en ensayo) que a los 4 días te los encuentras de saldo en Casa del Libro con la consiguiente sensación de estafa, o rebajados en ferias de libro de ocasión. No sé, pero creo que el lector-comprador va a tomar la senda del consumidor de música, cine, fotografía y demás que se ha agarrado (injustamente, adelanto) al “todo gratis” internáutico y que ha arrumbado el negocio.

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    1. Como lector habitual (comprador apenas nada), estoy de acuerdo con tu comentario, no puedo pagar los libros que quiero leer. Por suerte con el libro puedo tirar de biblioteca o lectura on-line por suscripción (que es muy barato) y no hace falta caer en el “todo gratis”.

      Muy interesante la reflexión sobre los compradores habituales, la generación 45-58, que ya no compra; la gente que conozco de mi generación (30-40), a menudo con bajos salarios, percibo que tampoco compra demasiado.

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  7. Manuel: En el fondo queda la afirmación-pregunta sin responder. Y lo digo por enredar porque creo que no hay nada peor que sumirse en el pesimismo.
    Es claro que el consumo se retrae, que el libro, además en su sentido amplio, no es considerado socialmente, una necesidad básica y, además, en este caso, la compra no impide el acceso a la lectura. Los datos de uso de biblioteca y las descargas aumentarán con seguridad.
    Es claro también que se trabaja en general sobre modelos caducos, pero….también es cierto que más de uno se estará frotando las manos si se mantienen discursos realistas, pero plañideros.
    Así que animaría a buscar algún brote verde que seguro que lo hay.
    Abrazos

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    1. Bueno, no creo que sean discursos plañideros… me parece utópico hablar de brotes verdes. No los hay Txetxu, ni en los modelos caducos ni en esos modelos que ahora dicen que son innovadores y supercool, y no dejan de ser mismo cordero con otros ropajes…. ¿brotes verdes? ¿en edición? Pues debo ser daltónico porque no distingo ninguno. Si quiero ver un brote verde me temo que tendré que ir a Cantabria a la huerta que ha montado mi hermano para sobrevivir…

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      1. Bueno Jorge. Yo sí creo que los hay. Vengo de estar precisamente con uno de los que considero ‘brote verde’. Quizás el moverse excesivamente en los canales habituales y demasiado trillados nos va ‘nublando’ la vista.

        Añado: los brotes, a veces son pequeños y parecen no tener incidencia en el mercado y en las grandes cifras, pero existir existen.

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        1. Los brotes verdes, ¿haberlos haylos, como las meigas? Porque se dicen que hay, pero nadie los señala en concreto, donde están, qué nombres tienen, qué hacen, qué rentabilidad dan, son tangibles, tienen estabilidad, o son simples soufles o proclamas vacuas de expertos varios… Supongo que tendremos que esperar a que alguien nos desnuble la vista a estos pobrecitos que vamos por canales trillados y que no tenemos ni idea de lo que se cuece más allá… será que todos tenemos cataratas o que nos falta la luz…
          Mientras, el proletario editorial seguiremos dando el callo día a día en las cloacas del sector.

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          1. Al igual que hacen los proletarios que se mueven en los brotes verdes. Todos igual de proletarios. 😉

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  8. […] La semana pasada tuvo lugar una reunión en Madrid de varios editores para analizar la situación. Los datos de 2013 estaban siendo malos, muy malos, y las liquidaciones desde la feria del libro para…  […]

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  9. Habrá que cruzar los dedos, aunque lo que cuentas tiene todo el sentido del mundo y no invita a ser muy optimistas.

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  10. Información Bitacoras.com

    Valora en Bitacoras.com: La semana pasada tuvo lugar una reunión en Madrid de varios editores para analizar la situación. Los datos de 2013 estaban siendo malos, muy malos, y las liquidaciones desde la feria del libro para acá han sido paupérrimas, h..…

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