barreras

Un amigo editor me envía este mensaje que recibió hace unos días, en él, un editor extranjero se dirige a su agente en España para que a su vez éste comunique con el editor español a fin de corregir el tema descubierto:

Querida Celia,

Te escribo porque lamentablemente nos hemos topado con la edición electrónica de editorial XXX del libro XXXXXXXXXXXXXXXXXX en tiendas mexicanas y estadounidenses, territorios que nos fueron cedidos tanto en print como en e-book. Adjunto encontrarás un par de imágenes que atestiguan lo que digo.

Quedo a la espera de tu respuesta.

Saludos,

Andrew

Este amigo editor comparte conmigo algunas reflexiones y en el marco de la conversación y al citar a mi buen amigo Javier Celaya le señalo que le haré saber a éste del post porque me interesa especialmente su opinión sobre lo que considero un auténtico absurdo:

  1. No es hurtar al consumidor un derecho básico de elección, poder comprar la edición que considere mejor para él, sobre todo cuando se trata de dos traducciones diferentes. ¿Es razonable esto en el mundo digital?
  2. En uno de los países citados en la misiva el libro todavía no lo ha editado el editor que tiene los derechos territoriales, es decir, los consumidores no pueden comprar ese libro ya que no está editado en ese país en ebook, y al retirar del mercado la edición española, el consumidor no puede adquirirlo. ¿Es razonable esto en el mundo digital?
  3. ¿No es razonable que sea el consumidor el que elija y decida la edición a comprarse?
  4. ¿Pensamos Internet como algo cerrado y vallado geográficamente frente al poder de decisión del consumidor?
  5. ¿No favorece esto el que si el consumidor es un avezado Internauta recurra a cualquier página de enlaces para bajarse la edición aunque sea pirata?
  6. ¿No conlleva esto el que el avezado Internauta recurra a un emulador de IPs para adquirirlo?
  7. ¿Cómo es posible que el editor no deje que los libros, con traducciones diferentes, compitan entre sí?
  8. ¿Miedo? ¿Desconfianza en su propio producto?

Muchos editores tendrán que cambiar su ADN si no quieren que Internet les pase por encima, en el mundo que prefigura Internet este tipo de barreras son ir a contracorriente y contra los tiempos, los internautas acabarán dictando sentencia sobre estos absurdos. Las barreras geográficas al usuario de Internet son una rémora de los tiempos analógicos. Al menos, para mí, un absurdo absoluto.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

9 Comentarios

  1. […] Absurdos digitales Antinomiaslibro 13 de junio de 2013 […]

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  2. […] Absurdos digitales Antinomiaslibro 13 de junio de 2013 […]

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  3. Lo cierto es que Chema tiene razón, constituye la excusa perfecta para consumir literatura pirateada, el nuevo comercio que plantea Internet debe centrarse en satisfacer los deseos del lector/consumidor. En lugar de poner diques al bien habría que adaptarlo a un target más grande

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  4. […] Un amigo editor me envía este mensaje que recibió hace unos días, en él, un editor extranjero se dirige a su agente en España para que a su vez éste comunique con el editor español a fin de corregi…  […]

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  5. No hay un título mejor para el post. Verdaderamente absurdo. Es dar como única opción al comprador la piratería.

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  6. Buen post amigo, Saludos

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  7. ¿Existe de modo universal unos derechos básicos del consumidor, y entre ellos el de elección? La verdad, no tenía ni idea de ello.
    Parte del problema quizá resida en cómo se venden (y se han vendido a lo largo de los años) los derechos de edición y traducción de las obras. Otra cosa que no sea derechos mundiales no tiene quizá sentido, pero, ¿qué hacer con los contratos ya existentes mientras no caduquen? Unas preguntas un poco tendenciosillas, por cierto. Los costes de edición, por ejemplo, no son los mismos en Puerto Rico que en España, por ejemplo, y me parece muy evidente que la traducción no es lo único que distingue a las ediciones.

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  8. Estoy totalmente de acuerdo contigo, hay demasiados editores que no han entendido que el comercio electrónico no funciona como el de mercancías físicas. Su obsesión por controlar el producto –DRM, tiendas en las que se vende, etc.– le restan libertad al consumidor y atacar al consumidor no es bueno para ningún negocio. Un saludo.

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  9. Información Bitacoras.com

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