reflexion

Hace unos días la Asociación de Editores de Madrid colgó en su página web una curiosa circular, que reproduzco casi en su totalidad:

Prácticas en empresas para jóvenes desempleados

La Federación de Gremios de Editores de España y la Asociación de Editores de Madrid van a iniciar en el próximo mes de febrero, con el apoyo del Servicio Público de Empleo Estatal un Plan de formación dirigido a jóvenes menores de 30 años en situación de desempleo. Dentro de dicho plan de formación se contempla la realización de prácticas -aproximadamente 15 días- en empresas editoriales.

Agradeceríamos que valoraran la posibilidad de que los alumnos de este plan pudieran realizar prácticas en su editorial, sin que perciban ningún tipo de remuneración ni beca. En el programa aprobado está previsto que por cada alumno se abone a la empresa que lo acoja en prácticas la cantidad de 200€, que pagará directamente la Federación.

El programa se desarrollará entre febrero y septiembre de este año y cada empresa puede acoger a tantos alumnos como quiera. En los próximos días la persona responsable del programa, Paul Sánchez de Editrain, se pondrá en contacto con su editorial. También pueden contactar con él en o.sanchez@editrainb2b.com o en el teléfono 917995844.

Vamos por partes. El asunto tiene su miga. Una empresa gestiona formación (por la que cobra), hasta aquí todo es normal, salvo una cosa: ¿alguien se ha puesto a pensar que no existe ningún caladero de empleo en el sector editorial, que llevamos perdiendo empleo en el sector varios años y sustituyéndolo por freelances de salario de indigencia? Y me surge una reflexión: ¿son razonables cursos a desempleados sobre edición cuando el sector está perdiendo empleo a mansalva? La Federación recibe un dinerito del que a su vez abona a las editoriales que pidan currantes (se supone que la FGEE también se quedará con algo). Y el currante, ¿qué? ¿Volvemos a los aprendices del siglo XIX? Al menos a los antiguos becarios se les pagaba un «sueldo de indigencia» por hacer un trabajo de 5 o 6 horas diarias, ahora ni eso. El chollo para la editorial es total. Y me hago otra reflexión: ¿dónde queda la responsabilidad social de la edición? Me cuenta un conocido editor de ensayo político (con una editorial muy de moda desde hace tres años) que estos cursos se han realizado siempre, de hecho él hizo uno, y que el problema que tenían los cursos, al margen de un muy justito nivel, era que ninguna editorial aceptaba a los chavales para hacer prácticas, y que cuando los acogían lo único que hacían eran fotocopias, paquetes, y acercarse al bar a por cafés. Me hago dos preguntas para acabar: ¿se llenarán las editoriales de currantes de saldo?, ¿son estos los nuevos servicios de la federación a sus agremiados?

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

14 Comentarios

  1. No es normal que el comentario a un post sea más largo que el mismo post…

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  2. Juan Torres 06/02/2013 en 17:20

    Interesante, interesante. Me interesa mucho ese encuentro y más aún esa filosofía que es la los “empresarios oprimidos” de Zaid… Sí, sí, yo me apunto…

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  3. Es sorprendente la desconexión de la realidad que sufre la FGEE. Aunque normalmente parece que vivan en otro planeta, lo de estos becarios llega a un extremo grotesco. Si lo he entendido bien, se trata de prácticas de 15 días? Qué se aprende en dos semanas (o tres si contamos sólo laborables de lunes a viernes)? Por cada “esclavo quincenal” la Federación abona 200€ a la editorial? Ahora pagan para comerciar con seres humanos?

    Lo de la responsabilidad social ya es de traca, efectivamente. Cuando vengan con todo el morro diciendo que ellos son el baluarte de la cultura estaría bien preguntarles si se trata sólo de la cultura del pelotazo y el chanchullo.

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  4. Empresarializarse en la holonomía de la infoxicación

    Ok, maestro, vamos por partes que como dice, el asunto tiene su miga.

    Dice… «Una empresa gestiona formación (por la que cobra)». Disculpe que sea quisquilloso pero los matices, importan. «La empresa» no cobra por «gestionar formación»; cobra por «gestionar conocimiento»: un conocimiento contratado del que son empresa intermediaria: como todos sabemos bien.

    La responsabilidad de convertir en conocimiento de valor esa «in-formación» recaerá sobre el experto externo contratado. Todo esto es un frente en sí mismo: que ver con las instituciones del sector y con cómo gastan sus recursos; con las empresas intermediarias que aportan, digamos, un valor de gestión; y que ver, por encima de todo, con qué actitud muestran los «empleados por el sector»… hacia la recapacitación.

    Hasta aquí todo es normal, «salvo una cosa» añade: «¿alguien se ha puesto a pensar que no existe ningún caladero de empleo en el sector editorial, que llevamos perdiendo empleo en el sector varios años y sustituyéndolo por freelances de salario de indigencia?»

    La respuesta a esta pregunta es que sí: y no somos pocos. Lo que pasa, es que ya no hablamos de «caladeros de empleo en el sector editorial» porque la idea de «cardúmenes de currantes para la edición», no nos aporta valor. La edición 21, «el nuevo paradigma de la edición», no trabaja a crédito con «bancos de profesionales» sino con profesionales directamente que son: su propio banco pero además, su dirección general, su secretariado, etc. Es decir, profesiones «empresarializados». No freelancers, nadie es free, sino profesionales que funcionan como empresas; que saben funcionar profesionalmente en red. Unos pagarán autónomos, o sus impuestos como sociedad unipersonal o habrán montado una S.L. con algún colega: nada de eso es nuestro problema. Hablo de una red de distribución de trabajo (y de dinero).

    Maestro, usted sabe mejor que nadie que llevamos «perdiendo empleo en el sector varios años», porque desde hace varios años el paradigma está evolucionando (para bien, para mal, según… pero evolucionando). Si fuera cosa sólo del sector editorial, o sólo de esa memez que llamamos Industria Cultural, la pérdida de empleo podría ser un tema; que no es tal, porque como digo, la pérdida de empleos es general en toda la sociedad. Es más que überevidente que el sistema productivo de Occidente evoluciona, completamente transformado por Internet, hacia una nueva economía, un nuevo paradigma… Llámelo como quiera pero las cosas cambiaron; y los cambios, dejan a mucha gente, a muchos profesionales por el camino. No lo estoy alabando, lo constato.

    Fíjese que cabría en esta reflexión que hoy nos comparte, el hecho de que algunas de las nuevas empresas del sector que hoy son conocidas y respetadas (editores, consultores, proveedores de servicios editoriales, etc), son de ex-currantes del sector: gente que, cuando vio que las cosas cambiaban, abandonaron la empresa por cuenta propia (y no por fracasar en ella). Currantes con ambición.

    Habrá casos en que se aprovecha la coyuntura del momento para echar a unos y contratar mal a otros nuevos… lógicamente con las consecuencias que implica (calidad, experiencia, responsabilidad social, etc.) y me parece horrible. Pero, lo que se ha de plantear cada empleado es si quiere seguir en una empresa y en un sistema que hace esas cosas de mierda; si desea seguir formando parte de un staff con esas estrategias tan chungas y todo eso. Todos estamos obligados a preguntarnos qué estamos dispuestos a hacer y con quién. Quién trabaje en Prisa, que se haga cargo. Quien trabaje en Tusquets, también… etc.

    Sucedió y sucede en muchas empresas: la «relación de dependencia» evoluciona a una «nueva relación de trabajo» aunque ni en régimen de dependencia, ni de forma exclusiva: nóminas mensuales convertidas en facturas seriadas: de empresa a empresa: el dinero circula. Red. Un mundo más digno es posible. Un mundo más digno se está ya ejecutando.

    Su reflexión sobre si «son razonables cursos a desempleados sobre edición cuando el sector está perdiendo empleo a mansalva» es oportuna, muy oportuna: porque el inoportuno desempleo de unos, es oportunidad para otros. El foco del problema pero, no está tanto en los intermediarios –Ok, aceptamos pulpo como animal de compañía– cómo en las políticas y acciones derivas de las instituciones: es ahí donde se debería discutir orgánica y delegadamente «qué forma nueva necesita quién para trabajar hoy… y mañana si puede ser, cómo».

    Usted sabe que esencialmente todos esos cursos, talleres, charlas (sabe que meto en el mismo saco a congresos nacionales, encuentros y algunas ferias), han venido trabajando en clave paradigma libro convencional. Con lo cual, si no se ve que es todo el conjunto que está equivocado, de nada sirve analizar parte por parte los errores de cálculo (así como la falta de datos de la que hablábamos ayer): si no se analizan las políticas públicas, la dirección general, las federaciones de gremios, los mismos gremios… y sus asociados y los que no están asociados desde lo que tienen en común (como un corpus de relaciones) no se entiende bien qué pasa… y que no pasa. O más concretamente, no se entiende bien la diferencia entrer trabajo y dinero; que a mi entender es el problema más grave en tiempos como éstos en que el valor del trabajo es abstracto e inaprensible –¿el valore es trabajo, el valor es dinero? El valor es las dos cosas a la vez, en relación a unos, en relación a otros.

    Quiero decir: trabajo hay a patadas…. ¡a patadas! El tema es que no terminamos de embocarla con el dinero y sus formas de intercambio. Cada vez que me encuentro delante de un «desempleado del sector», algo que como usted apunta sucede cada vez con más frecuencia, le digo, «yo tengo más trabajo del que puedo hacer, si te quieres apuntar… genial».

    Invariablemente el «desempleado del sector» se queda sorprendido y antes de hacerse ilusiones pregunta más o menos: «Haciendo qué y qué sueldo». E invariablemente, respondo: «¡Gana lo que quieras: tu serás el comercial de tu empresa; haciendo qué, es lo que espero que me digas: ¿cuál es tu valor, qué sabes hacer?». Entonces, maestro, invariablemente llega la lluvia de excusas: nadie quiere ser comercial ni de sí mismo ni de su valor en red, ni siquiera a puerta fría del valor de otros: la peña quiere un sueldo, pasta a fin de mes para la salsa y la carne de su vida. Entonces uno dice «No quiero pagar sueldos, no quiero aumentos ni rebajas, no quiero horas extras por derecho no quiero el derecho a huelga…Insisto en qué hay trabajo a patadas que convertir en dinero… para quien quiera trabajar».

    Es urgente, es lo que quiero decir, separar a los que quieren cobrar un sueldo… de los que quieren hacer un trabajo que de dinero. Cualquiera que luche por sacar su empresa adelante, sabe perfectamente que no siempre significa lo mismo. Yo no tengo problema con los que quieran un sueldo, allá cada uno y su soldadesca. A nosotros nos interesan los que quieran trabajar y los que traigan trabajo… porque tenemos trabajo y ganas de trabajar… Y hasta dónde veo, hay gente que necesita y quiere las cosas que sabemos hacer.

    Es pertinente la reflexión: «¿dónde queda la responsabilidad social de la edición?». No sólo porque plantea una cuestión que está en la sociedad sino porque permite que la empresa se plantee también… «¿Dónde está la responsabilidad empresarial del empleado editorial?».

    Haga una encuesta y pregunte a cualquiera que esté empleado en una empresa editorial: «cuánto cobra en dinero por mes». Respuesta que casi todos sabrán hasta el céntimo (su sueldo: el dinero que los une a la empresa). Y luego pregunte: «cuánto dinero representa al mes el valor de tu trabajo para le empresa». Y mientras el empleado se lo piensa, puede añadir «sabes lo que la empresa te paga, deberías saber lo que a la empresa, además, le cuestas (cargas sociales, etc.); eso da un dinero: te pregunto sobre tu trabajo en la empresa, sobre el valor que representas y el dinero generado por mes». Y, casi con toda seguridad, verá que pocos empleados son capaces de responderle a ésta cuestión. Por eso teníamos aquel chiste en OBIEI con lo de “Empresarializarse en la holonomía de la infoxicación».

    Y termino mi comentario respondiendo a sus dos preguntas finales: «¿se llenarán las editoriales de currantes de saldo?» No es probable. Lo que si es probable es que las editoriales salden cada vez más currantes. Entonces, asumiendo que el problema se agravará más y más… Comparto con usted una propuesta:

    El I Encuentro de Desempleados del Sector Editorial –#edsemadrid.

    Entrada gratuita, claro; un espacio lleno de desempleados del sector reunidos con una serie de instituciones, empresas y profesionales. Imagine proyectos, ponencias, conferencias en grupos pequeños; profesionales que quieren ser escuchados porque tienen un mensaje, un proyecto, un producto o un trabajo que ofrecer… Todo espontáneo. Imagine los desempleados, tomando notas, targetas, emails, conociendo gente, con la ambición de jugar un papel en la nueva economía y ganar algo de dinero: como comerciales, como técnicos, como editores, como proveedores de todo un poco… (por qué no también, sirviendo café… en la nueva economía también se toma café).

    Un encuentro, como digo, espontáneo: sin patrocinios, sin latrocinios, sin excusas, sin casetas, sin sillas ni presidiums; un encuentro entre quienes tienen interés real en compartir. No hace falta que sea en un gran auditorio en el Campo de las Naciones: en el retiro de Madrid, o en la Castellana basta. Por supuesto, se recomienda que todos vengan en chandal y bambas. Y, ya que no se podrá ofrecer cátering ni refrigerio, que cada uno se traiga las pipas de casa.

    Entrar en contacto carteras de productos con comerciales, comerciales con emprendimientos, emprendimientos con colaboradores, colaboradores con soluciones… Y nada de mierdas de Linkedin y todo eso: quien se quiera postular a algo, que se venga con dos testigos de confianza, como en los duelos, que corroboren y den la cara por su experiencia y recorrido… Como eran las lonjas de pescado, antes de llegar los turistas.

    Lo que le propongo es una red de intereses de persona a persona… en un lugar público: juntar periódicamente el hambre con las ganas de comer; juntar la cal con la arena; reunir a los «desempleados del sector» con «nuevas oportunidades de empleo en la edición 21… El dinero ya no está entre nosotros: no lo tenemos las empresas ni lo tienen los profesionales; pues vamos juntos a por él.

    «Hola Juan, te presento a José, lo echaron de tal sí, son unos cabrones; oye, José es un rack haciendo esto, he pensado que quizá te interesaría, es de confianza, hablamos. José, éste es mengano, trabaja con fulano y es de fiar: creo que podríais tener intereses comunes».

    «¿Son estos los nuevos servicios de la federación a sus agremiados?» Pues claro que no. Una federación nunca haría eso.

    Abrazos.

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    1. La del encuentro de desempleados es una interesante propuesta. Concentración de valor añadido profesional. Para pensarlo un buen rato.

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      1. No necesita una pensada profunda: un evento, un nombre, un día, una hora, un lugar, un hashtag, red… y a lo que salga. De una…

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    2. Pablo, muy interesante. Siento esactamente lo mismo q tu. D. Manuel, genial el desafío a repensar hacía donde vamos

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      1. Hola Juan… Pues entre nosotros tres, estiramos al maestro por ser el instigador de todo este debate, ya somos cuatro: con poco, llegamos a diez… Pim pam ¿no?

        Responder

        1. Maite Barrera 06/02/2013 en 16:54

          Ya somos cinco…

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          1. ¡Bien Maite! Leo más arriba que Juan Torres también se apunta: ¡6! y subiendo… 🙂

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            1. Ines Ferto 07/02/2013 en 10:13

              Superapuntadísima, aquí la séptima

              Responder

  5. Hace tiempo que sigo tu blog. Y hoy me ha sorprendido tu post, porque me he sentido muy identificada.
    Hace tiempo, Ya harán 5 años que empecé un máster a distancia en edición. Mi pasión desde pequeña han sido los libros. Conseguí pagármelo gracias a que me fui a Irlanda a trabajar. Al terminar, decidí volver a España, porque no iba a poder hacer allí nada con un título español, aún Bolonia no había llegado a los postgrados. Volvi en el 2010 , y no conseguí experiencia en ninguna editorial…, al final con mucha suerte, logré una beca en el ministerio de educación, donde si pude aprender sobre edición sobre todo digital. Pero ahora por los recortes estoy fuera otra vez del mercado editorial.

    Como este mundo que adoro no mejora, he empezado un master sobre biblioteconomía en septiembre, buscando otro aspecto del mundo de los libros… Que siempre me ha gustado también. Gracias a ser estudiante he encontrado unas practicas, en las que al menos me pagan algo y en las que intento aprender marketing on-line y posicionamiento.
    A veces pienso, que igual me equivoqué en luchar por un sueño y que debería seguir haciendo facturas en Dublín.

    Igual no conseguiré hacer realidad mi sueño, pero habré luchado por él.
    Pero soy consciente que el mayor problema no lo tengo yo, es la generación que viene después de mi. Yo quiero trabajar en un sector terriblemente afectado por la crisis. Pero los hay que su principal problema es que tienen que pagar por trabajar…. en cualquier sector, por poder poner algo de experiencia en los CVs.

    Sí, la mejor opción a veces es irse fuera, en donde la ilusión, la motivación, las ganas de aprender, de hacer carrera, vienen mejor valoradas que en aquí, en donde solo se piensa en jóvenes cuando estos vienen con un pan bajo el brazo y sin ningún gasto.

    Responder

  6. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Hace unos días la Asociación de Editores de Madrid colgó en su página web una curiosa circular, que reproduzco casi en su totalidad: Prácticas en empresas para jóvenes desempleados La Federación de Gremios de Editores de Espa…..

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