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El título de este post era el eslogan de la FIL de este año, ¡esta feria es la pera limonera! Su formato, mucho más que una feria comercial, la convierte en el evento más importante del libro hispano. Hablas con multitud de personas del continente americano a las que ves una vez al año en este evento y que te transmiten el feeling de la feria, al margen de impresiones personales siempre subjetivas.

España ha tenido este año una participación «micro», con un nanostand de reducidísimas dimensiones que ha sido el comentario de todos los profesionales de la feria, para llevar ese stand la cuarta potencia editorial del mundo es mejor no llevar nada. Si hace un par de años íbamos cuarenta y tantas editoriales al stand de España este año han ido 24, y de éstas, 10 editoriales aportaban dos balditas de libros. Un stand desangelado, amortizado hace ya tiempo, obsoleto en la diversidad de su muestra de producto y con un nivel de editoriales escasísimo. El problema son las subvenciones, que este año no tenía, salvo aparentemente un precio especial de las baldas. Lo que me hace pensar que el año que viene, si se va como España, la subvención será un llavero y un matasuegras. Lamentable. ¿Quiero esto decir que no había más editores españoles allí? Para nada, lo que ocurre es que la gente está comprobando dos cosas: que ir por su cuenta y reservando en el pabellón de derechos le regalan dos noches de hotel y le sale más barato; otros se juntan, montan un stand y venden directamente lo que muestran, pagándose así el viaje y el hotel. En conclusión. Ir agrupados debe suponer un beneficio, y si no lo supone la gente se busca la vida como puede. De hecho cada vez son más numerosos los editores que van por su cuenta.

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Las cifras de la feria de este año impresionan. Casi 2.000 editoriales representadas y 500 presentaciones de libros. Muy probablemente pasarían de 650.000 visitantes; las ventas, un par de días antes del cierre, ya estaban un 15% por encima del año anterior. Además, el número de editores y libreros creció por encima del 20%. Y más de 300 mesas redondas, debates y conferencias. Si cierras con un éxito de público y ventas. ¿Qué más se puede pedir?

En esta ocasión el país invitado era Chile, que presentó un pabellón espectacular y envió una delegación cultural enorme. El plan de exhibición de Chile impresionaba, tanto por amplitud como por calidad. Además los datos del comercio del libro en Chile empiezan a ser ciertamente importantes. Se observa un intento de internacionalizar la industria editorial chilena muy fuerte.

  • 5.000 títulos nuevos al año.
  • Las exportaciones han crecido un 66%.
  • El volumen de exportaciones del sector fue de 40 millones de dólares, tanto en libros como en servicios editoriales, destacando Brasil con 16, Argentina con 11 y México con casi 8.
  • Las importaciones de México en Chile han aumentado el 72%.
  • En México, Chile es el segundo mayor proveedor editorial de toda Latinoamérica.

Uno de los temas fundamentales que se observan en la FIL es el despegue enorme de producción editorial de toda América (hispanohablante). Los datos son del Cerlalc, organismo que está desarrollando una ingente tarea de recopilación de datos en ese continente, a pesar de las dificultades que esto conlleva. La charla que ofreció Bernardo Jaramillo, subdirector del Cerlalc me pareció magnífica, ofreciendo una gran variedad de datos.

Fuente: Cerlalc. El libro en cifras. Boletín estadístico del libro en Iberoamérica

Fuente: Cerlalc. El libro en cifras. Boletín estadístico del libro en Iberoamérica

  • La producción de ISBNs fue de 134.406 en el año 2010.
  • En el año 2011 se editaron 164.736 títulos, un 22,5% más.
  • De estos 164 milo títulos, 21.757 fueron electrónicos, lo que representa el 13,21% de la producción.

Impresionan ya las cifras de Brasil, Argentina, México y Colombia. El reto americano ahora es la posibilidad de hacer visible digitálmente este contenido en redes y plataformas a nivel mundial. Es por ello que los stand colectivos de muchos de estos países son ya impresionantes. A modo de ejemplo me parecieron muy buenos los de Argentina, Colombia, Ecuador y por supuesto Chile.

En resumen, una feria que se renueva cada año y en la que cada vez más el volumen de negocio entre países aumenta. Me preocupa el papel de España, y ahora que a nuestros gobernantes se les llena la boca con el tema de la «Marca España» convendría repensar nuestro papel y nuestra presencia en el mundo. Y censuro aquí un comentario que leí hace unos días en el blog Patrulla de salvación en el que afirmaba que «a Frankfurt se va a trabajar y a Guadalajara de cachondeo». Si la «patrullera» no ha ido nunca a Guadalajara le digo una cosa: que acompañe una jornada a un comercial de una editorial española y luego juzgue. Cupo, cuota, índice de ventas… los comerciales españoles en la FIL trabajan a destajo y a cuchillo, intentando compensar la debacle del mercado interior y sosteniendo con exportaciones la cuenta de resultados de su editorial. No se pueden hacer comentarios tan aventureros y poco cautos.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

4 Comentarios

  1. […] Llegó el momento, somos lectores: noticias de la FIL I « Antinomias Libro. […]

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  2. […] Manuel Gil, en su blog Antinomiaslibro (aquí), termina un insulso y falto de información post sobre la feria -¿será porque realmente no pasó […]

    Responder

  3. Maestro,

    Esperaba sus comentarios sobre su paso por la FIL. Usted sabe que sabemos que trabajar y divertirse no son cosas incompatibles y sabe que sabemos que usted hace las dos cosas.

    «España ha tenido este año una participación “micro”, con un nanostand de reducidísimas dimensiones que ha sido el comentario de todos los profesionales de la feria»…

    No le sorprende ¿verdad? A nosotros tampoco: la cuarta potencia editorial, como una potencia editorial de cuarta. Hay todo un tema para reflexionar –y usted sea quizá uno de los profesionales más experimentados para hacerlo– sobre el significado de “potencial editorial de un país”, poniendo el énfasis en el tema de las subvenciones: es fácil chulear de músculo cuando el dinero que te gastas no es el que genera tu negocio, sino de las arcas públicas.

    España ha vacilado durante mucho tiempo con políticas –políticamente correctas– amparadas en que la cultura esto, y la cultura lo otro. ¡Qué divertido que es ser cultural e independiente cuando te pagan la fiesta el conjunto de los ciudadanos y claro, ahora ya no hay. Una pena.

    Por eso le pido, ya que ha tenido la epifanía de visionar que las subvenciones del futuro serán de llavero y matasuegras, que traslade la pila de sus energías a trabajar sinergias entre proyectos innovadores, proyectos que se juegan su dinero y su capital editorial, más que arropar planes nacionales, bla, bla… en fin: ya sabe a qué me refiero.

    Usted mismo da las claves unas líneas más adelante: «¿Quiero esto decir que no había más editores españoles allí? Para nada, lo que ocurre es que la gente está comprobando dos cosas: que ir por su cuenta y reservando en el pabellón de derechos le regalan dos noches de hotel y le sale más barato; otros se juntan, montan un stand y venden directamente lo que muestran, pagándose así el viaje y el hotel. En conclusión. Ir agrupados debe suponer un beneficio, y si no lo supone la gente se busca la vida como puede. De hecho cada vez son más numerosos los editores que van por su cuenta».

    Es así maestro: ir por cuenta propia, en compañía, editores alados por el dinero que genera la actividad, ni más ni menos: cada quién en la medida de sus posibilidades. Porque justamente, usted lo señala más adelante, si la FIL es lo que es es porque se mueven unas cuantas decenas de millones de dólares, contantes y sonantes. Por eso son buenas noticias las cifras de nuestros hermanos iberoamericanos: porque significa que actividad hay, que lectores en español hay… que sólo hay que llegar a ellos de otra forma.

    Por ejemplo, señalo una de las gotas colmadas de este vaso: Editorial Páginas de Espuma coeditará con Editorial Nuevo Milenio, emprendimiento de Juan Casamayor y Marcelo Paz Soldán, para el mercado boliviano, el libro de cuentos Billie Ruth, de Edmundo Paz Soldán.

    Seguiremos atentos a sus informaciones.
    Abrazos.

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  4. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: El título de este post era el eslogan de la FIL de este año, ¡esta feria es la pera limonera! Su formato, mucho más que una feria comercial, la convierte en el evento más importante del libro hispano. Hablas con multitud de p…..

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