En Hispanoamérica preocupa y mucho la formación en el campo de la edición, este es un hecho que he podido comprobar empíricamente en mis viajes a distintos países de ese continente. Y me consta el enorme esfuerzo que está haciendo Cerlalc en esta línea. De un tiempo a esta parte estoy observando la enorme cantidad de Master, Diplomados, talleres, seminarios, etc… que se están realizando en esos países. Y tengo la sensación de que en esa área están a la par que en España, donde la formación, reglada o no, preocupa cada vez más, en la medida en que estamos ante un entorno ciertamente convulso y la edición se encuentra además ante un cambio profundo de paradigma y ecosistema.

Señalo aquí dos cursos que se van a celebrar en Colombia y que por su importancia no quiero dejar de reseñar aquí. Y destaco una cuestión. El grueso de la formación está impartida por profesionales en ejercicio de alto nivel, a diferencia de España, donde observas mucha formación pero de un nivel muy bajo en el que la transmisión de experiencias prácticas se aleja enormemente de las expectativas de los alumnos. De mi experiencia en países de América puedo constatar que la formación que allí se imparte es buena, muy buena, mientras que la formación que se está impartiendo en España es manifiestamente mejorable. Mi buen amigo Joaquín Rodríguez lleva años insistiendo en este tema e intentando montar un Centro Intergremial de Formación de alto nivel, y como nadie se compromete, se abre la espita de la pseudoformación, para contrarrestar esta situación, puedo adelantar que en breve vamos a ver alguna iniciativa muy interesante en esta área. No puedo decir más.

Por un lado la UNAL (Universidad Nacional de Colombia), una de las más importantes instituciones académicas de Colombia, pone en marcha un interesante Encuentro sobre Edición de extraordinario nivel (Facultad de Ciencias Humanos), con un plantel de ponentes (la mayor parte editores de gran prestigio) de lo más granado de Colombia. Esta es la declaración de intenciones del encuentro:

En Latinoamérica ha habido pocos intentos por ofrecer una formación académica sólida a los editores, y en el caso de Colombia esos intentos se pueden contar con una mano. Es posible preguntarse por el sentido de utilizar un formato académico para enseñar un oficio en el que, tradicionalmente, se ha aprendido mediante la experiencia individual. En el trabajo cotidiano, ser editor implica conocer una serie de procesos técnicos heterogéneos y, en la mayoría de los casos, utilizar conocimientos de gestión empresarial y de marketing, algo que suena completamente ajeno a su función de puente entre autores y lectores, o a su rol de conocedor de libros que es capaz de poner su criterio de selección al servicio de los amantes de la lectura. Por otra parte, los desafíos que la era digital plantea, además de poner en duda la identidad y el papel del editor en la sociedad, hacen necesaria una renovación de sus competencias.

¿Qué habilidades debe tener un editor? ¿Es posible enseñarlas? ¿Qué significa y qué implica la profesionalización de este oficio, en el contexto específico del mundo editorial colombiano? Este primer encuentro sobre edición busca la confluencia de los profesionales del sector y la comunidad académica. Allí se abordarán las preguntas anteriores desde distintas perspectivas: la edición literaria, la edición independiente, la edición universitaria, las políticas culturales del libro y la lectura, y las publicaciones periódicas culturales. Varios egresados de la carrera de Estudios Literarios y de otros programas de la Universidad Nacional, con amplia experiencia en el mundo editorial, tendrán también un espacio donde compartirán sus reflexiones sobre el tema.

Por otro lado el Instituto Caro y Cuervo acaba de iniciar estos días el Segundo Diplomado de Estudios Editoriales.

Tuve la inmensa fortuna de dar clase en el primero, celebrado en el pasado abril y vine encantado de la experiencia. El curso está dirigido a profesionales interesados en la teoría y la práctica en el campo del libro y de la edición (editores, lectores, investigadores, maestros, libreros, entre otros) y terminará a comienzos de diciembre.

Uno de los objetivos importantes que el curso persigue es el de propiciar el espacio para emprender una reflexión seria en torno a las implicaciones sociales y económicas del libro, en particular, y del texto, en general, en entornos como el latinoamericano y en especial el colombiano. Avanzar activamente en la formulación y desarrollo de propuestas de producción y circulación de contenidos propios, teniendo en cuenta el cambio de paradigma que actualmente transforma el sector del libro en el mundo. Promover una nueva mirada sobre el ejercicio del oficio editorial, el cual debe buscar en forma eficiente un acercamiento entre escritor y lector, en un mundo en el que prevalece la diversidad (de emisores, de receptores y de soportes) y se borran las fronteras físicas.

El Diplomado se desarrolla alrededor de los tres fundamentos del mundo editorial: el escritor, el editor y el lector. De entre el excelente cuerpo de docentes destaco a Margarita Valencia y Julio Paredes (Colombia), a José Antonio Millán y Martin Gómez (que viajan de España) y a Julieta Lionetti (Argentina). Todos ellos me merecen un enorme respeto por su erudición y competencia, sin duda el escucharles será un privilegio para los alumnos.

Como tengo entendido que en la próxima FIL de Guadalajara se va a hablar de formación en el Foro Internacional de Editores y Profesionales del Libro, “Otra mirada”, quizá sería bueno comenzar a plantear la necesidad de un Master Internacional de Edición Hispana, ahora que la edición hispana tiene un componente transnacional no parece ninguna mala idea, no sé si con el amparo del Cerlalc y otra institución, pero parece evidente su necesidad, por cierto, un Master presencial. El ejemplo del desaparecido master de SIALE en Madrid con presencia de editores jóvenes de todo el continente americano es el modelo a seguir. A edición transnacional formación transnacional.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

2 Comentarios

  1. Maestro, le decía –en parte– por Facebook a la Margarita que meneó su nota:

    ¿No cree que plantear un «Master Internacional de Edición Hispana, ahora que la edición hispana tiene un componente transnacional … (…) con el amparo del Cerlalc y otra institución ¿?» es no entender que, precisamente por eso de lo transnacional, las necesidades de conocimientos y experiencias de aprendizaje serán similares pero muy diferentes en cada caso. ¿Tiene sentido en el siglo XXI plantear un tinglado de esa envergadura?

    Por lo anterior, y con todo el margen que darle a un proyecto nuevo que arranca, nos gusta la idea de «Laboratorio de ideas sobre el libro», en tanto que dote con los medios necesarios para realizar investigaciones, experimentos, prácticas y trabajos editoriales, de carácter tecnológico o técnico; fragmentado por los profesionales que lo impulsan, por los expertos que serán consultados, en pro de resultados que, si realmente logran consolidar su valor, será por lo que un aprendiz inteligente encuentre en común a su provecho, dentro de toda esa diferencia (iba a decir diversidad, pero mejor no).

    Cada vez más menos alumnos y más «long lerners» en contínuo reciclage, tomando formas para sus acciones muy, muy adaptadas a su medida, a su medio y a su «media». ¿Endosar una formación presencial?… ¿En qué aldea? Si no, pasará lo mismo que con lo del cambio de paradigma; del que se habló hasta el infinito sin hacer nada hasta que cambió, y fue tarde.

    El aprendizaje (al que nos referimos) en el siglo XXI será en red o no será.

    Además…

    No existe tal gran e hispanoamericana «preocupación por formación en el campo de la edición». Usted sabe que no aunque desearía que sí. Es un espacio muy grande del mundo, hay mucha gente haciendo muchas cosas, buscándose la vida, mucho crossing comercial. Existe preocupación (y ocupación) sí: muchos profesionales del negocio como por ejemplo Tomás Granados en México o Margarita Valencia en Colombia; el tema interesa o ha interesado también a grandes editores como Santillana, Planeta y Prisa… y a Norma; e interesa a todos esos educandos que participan de todas las propuestas claro está pero, no existe esa gran preocupación. Eso es una idea, no una realidad.

    No compartimos una visión homogeneizadora de lo que en realidad está sucediendo de forma segmentada.Tenemos un problema cuando se quiere explicar lo que pasa desde las ideas –«criterios siempre difusos que buscan prevendas particulares» según Alejandro Katz– y no desde el relato de lo que está sucediendo en la realidad: donde pasan las cosas, insisto, hoy más que nunca de forma segmentada (atomizada, molecuralizada, nanométrica, bla, bla, bla).

    ¿Tiene sentido pasar de puntillas (en general) sobre experiencias alrededor de estos temas de edición y formación que suceden (más que nunca) en países que consideramos Iberoamericanos cuando lo interesante, sería relacionar todas y cada una de esas experiencias entre sí? Se vería entonces que ni son pocas, ni de tan baja calidad como usted apunta (eso es feo) pero sobre todo, se pondría de manifiesto la importancia de una red distributiva (de trabajo, de recursos, de contenidos, de profesionales).

    Observo un eje de intereses entre «una gran preocupación hispanoamericana», análoga a «un gran mercado en español», que requiere de «gran centro de estudios intergremial, máster».

    Entiendo que la idea de «profesionales en ejercicio de alto nivel» soliviante las glándulas de la saliva de cualquiera con hambre de conocimiento y dinero para pagarlo pero ¿qué significa en realidad eso además de papilla para el babero de marcadeo? ¿Quién determina que alguien es un alto nivel en ejercicio profesional de alcance hispanoamericano? Eso son tonterías del siglo XX, de cuando había líderes de opinión y maneras únicamente industriales de hacer las cosas. Sobre todo, si tenemos en cuenta que una parte de la parte profesional de ese ejercicio con nivel, es dar precisamente clases. Hoy día, nomás hay que buscar bien, fijarse en lo que pasa fuera del sector tradicional y se ve quién lo hace súper, quién además le va estupendo e incluso, quién sigue vendiendo libros. Así también, cómo fracasan una y otra vez, los que fracasan. Todo está ahí para ser aprehendido y remezclado (no estudiado y examinado).

    ¿Que esto sucede «a diferencia de España, donde observas mucha formación pero de un nivel muy bajo en el que la transmisión de experiencias prácticas se aleja enormemente de las expectativas de los alumnos»? Pues hombre, tampoco. Los diferentes gremios del sector –iberoamericánamente hablando– tienen que hacer caso a lo que pasa, no pretender ser lo que pasa, porque ya pasó.

    Abrazos,

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  2. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: En Hispanoamérica preocupa y mucho la formación en el campo de la edición, este es un hecho que he podido comprobar empíricamente en mis viajes a distintos países de ese continente. Y me consta el enorme esfuerzo que está hac…..

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