Fui a la FLIC a intervenir en dos mesas. La amabilísima invitación de Jesús Ortiz (Editorial Milrazones y factótum de la feria) y María José Acuña (consultora editorial) no podía rechazarla. Conforme leía el contenido de mesas y debates mis expectativas subieron enormemente. En mi caso, cuando voy a las ferias, intento empaparme de lo que hay, de lo que se cuece, del planteamiento de los organizadores, de los editores asistentes, etc… Y en este caso así lo hice. Además, el hecho de intervenir en dos mesas muy dispares pero complementarias, «La jungla de los libros: Darwinismo editorial y comercial» y «La situación de la librería independiente», hicieron que estuviese en el recinto desde que llegué hasta la clausura.

La organización (impecable, por cierto) se desvivió en todo momento por acogernos y hacer que no sintiésemos cómodos. A mi juicio lo consiguieron plenamente. Conversaciones con multitud de pequeños editores en los stands (unas 137 pequeñas editoriales de libros, muchas de las cuales desconocía y más de 70 editoriales independientes de revistas culturales de ARCE) me hicieron ver que allí se cocía un cierto ambiente transgresor que buscaba visibilizar lo que a todas luces es una edición alternativa. Observando el panorama de las ferias del libro en España la FLIC parece de ciencia ficción, el hecho de que una feria ponga en valor y visibilice un perfil de editores con propuestas editoriales arriesgadas y de largo plazo, no es habitual. Se edita mucho pero se visibiliza poco. La idea de que en este país hay un tipo de editor y de edición que busca la reflexión crítica, el proyectar un catálogo hacia el futuro, y que impulsa un tipo de propuesta cultural seria y rigurosa es absolutamente evidente. Pero también es obvia la afirmación de que hablamos de una edición invisible, ya sea en el mundo físico o en el mundo virtual. Esta edición crítica, cultural, lenta en sus parámetros de consumo, es en cierto modo una edición clandestina, absolutamente alejada de los grandes centros de visibilidad comercial. Editores con catálogos más o menos largos pero de una gran importancia cultural, ajenos a modas y tendencias generalistas, que construyen su catálogo a fuerza de tesón y voluntarismo, no se ve todos los días, es una edición que tiene vedado el acceso a los canales de distribución, y son minoría los libreros que son capaces de dotar de espacio en sus lineales este tipo de propuestas. Ya se sabe, lo que no se ve no se vende, y es absolutamente legítimo que estos editores se busquen la vida, de todos es sabido la enorme fragilidad de su posición competitiva.

Ni que decir tiene que hablamos de numerosos editores que están al margen de la agremiación (insisten en que carecen de medios para pagar esas cuotas), lo que no es obstáculo para que se agrupasen de algún modo buscando sinergias, al menos yo lo veo como muy deseable.

Un hecho que quiero resaltar, porque me llamó poderosamente la atención, es la presencia en la feria del Secretario de Estado de Cultura (Sr. Lassalle), visitó los stands, compró libros y luego intervino en una charla en la que habló de las burbujas financieras en el siglo XVIII. La base de la conferencia es un libro editado por Milrazones que se titula Delirios multitudinarios,: la manía de los tulipanes y otras famosas burbujas financieras, de Charles Mackay, el libro es más que recomendable en estos momentos. Lassalle calificó la feria como «una iniciativa audaz». En paralelo hay que decir que las autoridades gremiales ni se pasaron por la feria, pese a estar a 500 metros en la UIMP en un curso, imagino que los temas de propiedad intelectual y regulaciones normativas lo impidieron.

A punto de terminar el post observo que se han hecho públicos algunos datos interesantes del desarrollo de la feria:

  • 9.000 visitantes.
  • 2.000 libros vendidos.
  • 4.000 revistas FLIC se repartieron en la feria.
  • Diversos talleres para niños.
  • El grueso el trabajo de exhibición y venta lo han desarrollado libreros como Gil, Nexus, Sancho Panza y Utopía.
  • Las librerías de España que han participado son Traficantes de Sueños (Madrid), Oletum (Valladolid), El Buho Lector (Oviedo) y Luces (Málaga).

En conclusión, una feria más que interesante que espero tenga continuidad, a mi juicio, de lo mejor que le ha ocurrido al sector en mucho tiempo. Larga vida a la Flic.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

Un comentario

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Fui a la FLIC a intervenir en dos mesas. La amabilísima invitación de Jesús Ortiz (Editorial Milrazones y factótum de la feria) y María José Acuña (consultora editorial) no podía rechazarla. Conforme leía el contenido de mesa…..

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