Hace unos días, a raíz de uno de mis últimos post, me calificaron de pesimista y apocalíptico. Siento discrepar, lo que ocurre es que soy un optimista muy bien informado que opero en las trincheras de este mercado. Y esto conlleva dos cosas: la primera, no creerme ni el 50% de lo que se publica; y la segunda poner en cuarentena los datos oficiales. Mira que me gusta la frase de Clint Eastwood «anda, alégrame el día»(«Go ahead, make my day»), pero en estos últimos tiempos no hay manera de encontrar un motivo. No olvidemos que soy un «gastasuelas» profesional que hace mucho la calle y habla todos los días con mucha gente del sector. Al libro le debo todo lo que soy, no en vano llevo 35 años vendiendo libros, pero esto no significa que me cayera de la cuna cuando era pequeño y me golpease el parietal. Al pan, pan, y al vino, vino. Creo firmemente en el contraste de opiniones y reflexiones, y lo digo con humildad, me gustaría ver reflexiones que contradigan y discrepen abiertamente de mis apreciaciones. Como no pretendo quedar bien con todo el mundo, no puedo obviar ciertas evidencias y crudas realidades. No se preocupen, en cuanto observe «brotes verdes» o «fumata blanca» me lanzaré con frenesí al twitter para comunicarlo y propondré un romería.

Una de las hipótesis con la que cualquier departamento de marketing editorial comienza a trabajar es con la idea de que el mercado se va a estrechar en volumen y en tamaño; incluso en el caso de que la base de lectores/compradores creciera por el auge de los libros digitales, cosa por demostrar, el capital entrante probablemente no compensaría el capital cesante. Y esto va a cuestionar la viabilidad de cientos de proyectos editoriales y una racionalización de los recursos, con especial incidencia en el rediseño de los flujos de trabajo. Por cierto, creo llegado el momento de que el mundo del libro monte un departamento de análisis para ofertar a todos los editores informes de situación, proyecciones, avances estadísticos casi en tiempo real, etcétera, quizá dentro del propio Observatorio del Libro, en el que aprecio desde hace un tiempo una actitud ciertamente de avance en cuanto a la elaboración de material de análisis y reflexión para el sector, los últimos informes que han hecho públicos parecen ahondar en esta idea. En mi caso, que les he criticado con cierta vehemencia, no me duelen prendas en rectificar mi sensación. Me consta que desde hace un tiempo están trabajando a destajo con muy pocos medios. Una apuesta por un Observatorio en el que se integren funcionarios junto a un «sanedrín del sector» parece razonable.

Pongo esto en relación a un informe del Börsenverein alemán que consulto todos los meses, el Branchen-Monitor BUCH, y que a mes vencido te muestra la situación del sector del mes anterior. Vamos, la «pera limonera» de la calidad de datos y su inmediatez. Hay que copiar lo que se hace bien. Ahora que la Merkel nos tiene con la «prima descocada», me descubro ante la profesionalidad industrial y cultural del sector en Alemania. No entro en la interpretación de análisis de los datos, por dos razones: mi alemán tiene el nivel que denomino «camarero de Mallorca», y por otro considero que mi colega Joaquin Rodríguez puede en su blog Los futuros del libro interpretar y reflexionar mucho mejor que yo sobre la situación del mercado alemán, que él conoce extraordinariamente bien; por cierto, que tampoco en ese mercado, como diría mi madre, «atan los perros con longaniza». Recuerdo que estamos a finales de junio de 2012 y todavía no tenemos ni siquiera un avance datos del informe de comercio interior de 2011.

El boletín de junio 2012 se puede consultar en este enlace.

Vuelvo al tema tras esta digresión. La crisis está estrechando el mercado, y la irrupción, más tarde que temprano, del mercado digital lo estrechará aún más. Otra constatación, que no hipótesis, referida al comercio de libros en papel, es que estamos ya en una situación en la que la edición comienza a facturar estrictamente lo vendido y no lo implantado, lo que cuestiona abiertamente el modo de producción analógico y la manera y forma de financiar la sobreproducción editorial. Y a todo esto las librerías en una mala situación, la perdida de activos tras devoluciones continuas plantean el reto de abordar con urgencia su situación. La crisis ha roto puentes y ha resquebrajado supuestos que parecían dogmas. Y este tema, la financiación de la edición, es un tema crítico.

Llegados a este punto es evidente que vamos a una reordenación de la producción editorial de manera muy brusca, en principio no parece malo el asunto. Alguien puede objetar que se va a perder bibliodiversidad, llevaría razón, pero no tiene en cuenta que si los nuevos proyectos editoriales se ligan a una producción basada en la IBD (impresión bajo demanda y tiro corto) y en digital (libros electrónicos) la diversidad de títulos se podría mantener. Aunque surge un problema también complejo, si vendes 200 ejemplares de un título ultra minoritario la rentabilidad será dudosa. En marketing se dice que si el nicho es demasiado pequeño la rentabilidad es muy incierta, si colocas un precio muy alto que haga que el punto muerto descienda mucho el problema es que estarás fuera de la percepción de mercado en precios. El asunto es ciertamente complejo.

Y a todo esto hay que añadir el tema de la autopublicación, sobre la que se está reflexionando únicamente en términos de desintermediación, lo cual me parece bien, pero se está obviando la contrapartida, el rol del editor en el mundo digital está abiertamente en cuestión, creo que será la marca editorial y su capacidad de articular comunidades la que desempeñara el papel fundamental, el producto perderá valor frente al contexto en la cadena de valor digital. Tengo claro que vamos hacia un nuevo perfil de editor, que he denominado en alguna ocasión el editor wiki. No me extiendo en este punto, y recomiendo aquí una interesante entrada en un blog que llevo siguiendo desde hace tiempo: «Los escritores ya no nos necesitan. Pero nosotros a ellos sí», en el blog verba volant, scripta manent; a mi modo de ver da abiertamente en el clavo con el tema.

Creo por tanto que vamos a un decrecimiento del sector en volumen y tamaño, la crisis y la irrupción de la web 2.0 han significado una disrupción total del viejo paradigma, que hoy ya parece abiertamente un cadáver en rigor mortis. Muy lentamente emerge el paradigma digital y el sector debe proceder a reordenar el nuevo ecosistema, y aquí una «estructura red» de la edición se impone y parece sensato plantear un decrecimiento ordenado. En un mercado que está encogiendo a la velocidad de la luz, la pequeña edición independiente lo tiene más que complicado, con los lineales ocupados por los grandes grupos, las compras de bibliotecas minimizadas y el digital en manos de un oligopolio de empresas, necesitarán resituar su espacio. Y menos mal que el comportamiento de las exportaciones a América Latina se mantiene muy estable. Insisto, se necesitan ideas. Y cuando aparezcan ideas y proyectos podremos hablar de brotes verdes. Hasta entonces mi único optimismo son las notas de mi hija y la boda de mi prima.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

8 Comentarios

  1. […] en cuenta que ya hemos cerrado el primer semestre, ¿dónde está el Informe Completo de 2011? En Alemania hacen bastante mejor los deberes; la comparación es especialmente odiosa, pero la realidad es la que es, no me la invento […]

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  2. […] en cuenta que ya hemos cerrado el primer semestre, ¿dónde está el Informe Completo de 2011? En Alemania hacen bastante mejor los deberes; la comparación es especialmente odiosa, pero la realidad es la que es, no me la invento […]

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  3. El contenido de la entrada me parece muy acertado. Lo que me asombra es la fecha…

    Enric Faura, la estrechez deriva básicamente de dos cosas:

    -La fagocitosis que van a imponer determinados “nuevos” sujetos (algunos llevan desde 199x) que se saben vender muy bien (y que en realidad están haciendo a todas luces competencia desleal).

    -Cierta lentitud del sector editorial para ver prever las cosas.

    -La retroalimentación psicológica que supone en el usuario que lo de “nosotros vendemos más barato porque pensamos en el lector” (aun cuando nadie hable de la calidad, que parece haber muerto y nadie haberse percatado).

    -La falta de protección legal ante lo que consiste poder alcanzar algo digital mediante vías alternativas (antiguamente llamado “hurto”).

    -La crisis, y más puntualmente la crisis juvenil (target que tradicionalmente es la que compra este tipo de contenido, como bien sabrás).

    Saludos.

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  4. Apreciado Manuel:
    En relación a tu análisis, de gran interés, como siempre, seguimos la conversación en «El día lo tenemos contento» http://www.pensodromo.com/21/2012/06/26/el-dia-lo-tenemos-contento/

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  5. Estimado Manuel, como siempre nos ilustras con tu gran visión que no se deja engatusar por lo que a veces el marketing “optimista” de algunos sostiene. Un fuerte abrazo desde Lima y pues nada, siempre listo a compartir visiones del mercado …

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  6. http://economia.elpais.com/economia/2012/06/25/actualidad/1340642856_109987.html

    ¿Nos tocará también? Si nos libramos, desde luego no será por la capacidad de presión de los libreros.

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  7. Comparto totalmente tu análisis del mercado actual. La única duda es si este estrechamiento del mercado deriva de la coyuntura de la severidad de la crisi de consumo o es la primera muestra del cambio de paradigma. No lo tengo nada claro, ya que los indicios del cambio tampoco se ven claramente por ningún lugar.

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  8. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Hace unos días, a raíz de uno de mis últimos post, me calificaron de pesimista y apocalíptico. Siento discrepar, lo que ocurre es que soy un optimista muy bien informado que opero en las trincheras de este mercado. Y esto con…..

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