Las librerías están muy tocadas. Y la edición también. Los últimos meses han visto el cierre de un número considerable de estos puntos de venta, y los comentarios que se escuchan de los comerciales ahondan en la idea de más cierres a corto plazo. La edición tiene que entender que una producción a la escala como la que se está haciendo es imposible de sostener por las librerías. Me da que pensar si no habría que poner cupos a la producción para estar en las librerías. El espacio de librerías es finito y la producción tiende a infinito. Por tanto, el modelo es insostenible. Y hay algunos temas en los que considero que la edición puede echar una mano a la librería.

Por un lado, y para facilitar la venta a bibliotecas públicas, ofrecer los libros en depósito y se facturan cuando las bibliotecas pagan. Y por otro, el compartir la escala de descuentos. Digo esto porque hace unos días dos libreros de dos ciudades diferentes me comentaron el mismo problema. Ambos tenían pedidos de bibliotecas a 14 ejemplares de cada de unos 80 títulos y me decían:

—No sé pero creo que no los voy a servir, los tengo que pagar al distribuidor a 60 días y cobraré a 10 o 12 meses. No tengo capacidad financiera para aguantar 5 o 6 pedidos como estos.

Yo le señalé:

—Habla con tu distribuidor y que te haga un depósito de esos títulos. Si lo hablas previamente con cada editor te lo facilitarán. Los libros en los almacenes del editor no ganan cuerpo como el vino. Y otra cosa. Podemos compartir la escala del descuento a realizar a la biblioteca: 5% el librero, 5% el distribuidor y 5% el editor. Así ganamos todos y no se pierde ninguna venta.

El problema que se plantea de fondo no es ni más ni menos que la limitada capacidad financiera de aguante de las librerías independientes, y la carencia de un pacto abierto entre los distintos eslabones de la cadena del libro en circunstancias tan delicadas como las que atravesamos. Se imponen a mi juicio varias cuestiones a cerrar de manera inmediata:

  • Pacto Nacional por el libro.
  • Plan Nacional de Defensa de la Librería.
  • Congreso Nacional del Libro.
  • Grupo de trabajo sobe la reinvención de la librería.
  • Plan anticrisis para incentivar el consumo de libros en librerías.
  • Formación de un sello de calidad para librerías.
  • IVA cero en el libro (digital o papel, y si no es posible por imposición de Bruselas, el superreducido tanto en papel como digital).
  • Deriva de todas las compras institucionales hacia las librerías de planta a calle.
  • Retirada de los carritos de compra de las webs editoriales.
  • Apoyo financiero y medidas de desgravación, fondos ICO de créditos blandos, apoyo por desgravación a la política de alquileres en los barrios para librerías.
  • Código de buenas prácticas del sector.
  • Apoyar la agrupación de las librerías en cadenas.
  • Formación de redes y comunidades: lectores-librerías-edición independiente.
  • Puesta en marcha de un canal de televisión sobre el libro en Internet Constitución de un centro nacional de formación en torno al libro de carácter intergremial.
  • Puesta en marcha a partir de DILVE de una plataforma de ebooks de libreros y editores independientes, tanto con descargas como en la nube para la venta a bibliotecas públicas y académicas.
  • Campaña de explicación de la propiedad intelectual y de por qué hay que comprar en librerías con presencia de libreros y editores en colegios e institutos, mediante charlas periódicas.

Para finalizar, reitero que la defensa de las librerías no pasa tanto por discursos ampulosos como por el desarrollo de arquitecturas organizativas y estructurales del sector y sus mercados mucho más complejas. Y en este reto la edición independiente debe comprometerse.

Hace unas semanas leí que el Gobierno Británico había encargado un estudio (Informe Mary Portas) sobre el futuro de las calles comerciales, y entre las recomendaciones del informe aparecían la conveniencia de abrir librerías en esas calles reduciendo las rentas y alquileres a ese tipo de comercio equilibrando así la competencia de los minoristas de Internet, facilitando el parking gratuito y una tasa única impositiva. Pero el hecho importante a destacar es que la librería aparece como un tipo de establecimiento de marcado carácter estructurador del propio barrio. A ver si por estas latitudes vamos haciendo algo semejante. Es por ello que el objetivo de reinventar la librería, siendo intrínsecamente difícil, nos pone ante el reto de hacerlo extremadamente fácil. En una ocasión le escuche a Valeriano Bozal decir que a las librerías le pasa como a los bares, cuantos más hay más venden. Recupero la frase de Lola Larrumbe (Librería Alberti): hacer libros es un arte pero venderlos es un milagro.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

22 Comentarios

  1. Muy interesante el blog, la información, todo. Coincido con todos los puntos que nombras, yo soy de Argentina y acá no estamos pasando por una situcación similar, pero si no tenemos en cuenta su ejemplo, podríamos llegar a estar en el mismo barco. Actualmente estoy armando un blog sobre editoriales y librerías que se dedican a la venta de libros para chicos y jóvenes, porque lo que pude notar siendo librera es que las editoriales suelen descuidar el canal librero.
    Muchas gracias

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  2. Genial, todas las propuestas son muy bonitas, pero de cara al lector, cliente final que, en su gran mayoría, solo quiere disfrutar de su libro, lo único útil es el iva al 0% porque reduce el precio que paga (por otra parte, una barbaridad que no hay por donde coger: convertirnos en privilegiados cuyo producto no paga impuestos). Ah, y persuadir de la importancia de comprar en librerías. Otra vez estamos hablando un lenguaje diferente de la mayoría de la gente: la mayoría de lectores compra un libro porque se lo recomienda un conocido o después de hojear distintos títulos, y eso puede hacerlo tanto en su librería de barrio como en internet. O aportamos un valor tangible al lector, o no hay futuro.
    Por ejemplo, que los editores se preocupen de hacer bien su trabajo. En mi biblioteca tengo infinidad de libros de editoriales “prestigiosas” con cantidad de errores tipográficos (capítulos repetidos, mayúsculas o números en mitad de las palabras, tildes que no se ven por ningún lado…) que no incentivan la compra del libro de esas editoriales. Tampoco tengo buena experiencia con la labor de prescripción de “prestigiosas” librerías, donde los dependientes te miran con mala cara si hablas, están siempre ocupados y no pueden atenderte, o, en vez de prescribir un buen libro, te cuelan un título que tienen olvidado en el fondo de sus estanterías.

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  3. Querido amigo,

    Soy librero y no me quejo. Es verdad que la actual coyuntura económica no nos favorece, pero es que no lo hace con ninguna industria. Si están en crisis sectores tan otrora boyantes como las farmacias o las notarías cómo vamos a estar nosotros al margen de no una crisis, sino de una Señora Recesión.
    En mi calle han cerrado ópticas, tiendas de informática, de electrodomésticos, chinos de alimentación y de ropa, tapiceros, droguerías, sucursales de bancos…sólo permanece la librería (especializada en novela policíaca), el estanco y los bares y restaurantes. Con esto no quiero decir que estemos mejor posicionados que otros comercios de barrio para subsistir, pero sí puede que tengamos más fácil el poder generar comunidades a nuestro alrededor. Sólo hay que ver cómo están las librerías infantiles los días que tienen actividades. Los libreros (en negrita) tenemos un arma muy potente, que son nuestros lectores y su necesidad vital de visitarnos periódicamente para comprarnos libros, charlar, dejarse asesorar, juntarse con amigos o simplemente curiosear. Nuestros clientes quieren seguir comprando, necesitamos que los editores también se den cuenta que la variable precio es la que ahora mismo más pondera en la ecuación y que tienen que hacer un esfuerzo por editar más barato (que se puede) sin bajar la calidad, pues es la única manera de no desincentivar la compra. Hay además que encontrar fórmulas que animen la demanda por la vía del precio, sí, por la vía del precio (en negrita de nuevo), ofertas, campañas, tarjetas de descuento (la iniciativa del Gobierno Vasco creo que ha sido muy satisfactoria), que permitan a los lectores no contemplar los libros como los niños pequeños los escaparates de las pastelerías.
    Suscribo la mayor parte de los puntos que propones, empezando por un código de buenas prácticas de nuestro sector, pero sobre todo animo a que nos unamos más como industria y no hagamos cada uno la guerra por nuestra cuenta. Animo a crear una comisión conjunta, una especie de gabinete de crisis que junte a representantes de CEGAL, FANDE y FGEE que trabaje en encontrar fórmulas de impulso de la demanda y dinamización del sector.

    Gracias por tu blog y por hacernos siempre pensar.

    Quique
    Marcial Pons

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  4. Un análisis magífico, aunque creo que tratas el tema de la competencia de las editoriales muy someramente. Si sólo se limitara al carro de la compra en las webs otro gallo nos cantaría, pero por desgracia las ventas a clientes finales son muy importantes. Por ejemplo, te puedo contar que en Extremadura las ventas directas de las editoriales a centros educativos se llevan bastante más de las tres cuartas partes de la partida presupuestaria regional. Tienen una red comercial específica para centros educativos, unos clientes ya captados, y unas condiciones (ilegales, o en el mejor de los casos, inmorales) a las que las librerías no podemos llegar ni de lejos.

    Esta situación es más que conocida, pero los que tienen que tomar cartas en el asunto no las toman. Y me temo que ante todas las amenazas para el sector que describes, las medidas van a ser las que ya se señalan en otro comentario: se va a crear una comisión con subcomisiones que va a marear la perdiz hasta que no se pueda hacer nada.

    Es una lástima, pero tenemos lo que nos merecemos (o lo que nos dejan merecernos).

    Gracias y un saludo

    Tomás González
    TodoLibros

    Responder

  5. Hola Manuel,
    El artículo me parece muy interesante, pero coincido con Iñaki en que el principal problema de la aplicación de las recetas propuestas es que no hay forma de definir qué consideramos independiente, más allá de la afirmación de que es una librería que no forma parte de una cadena.
    Tampoco me queda claro por qué cohesionan socialmente más las librerías que las panaderías o los bares; o por qué volver a una intervención del mercado con ayudas públicas ayudaría a que las librerías encontraran su lugar en el nuevo contexto.
    Mi respuesta a algunas de las cuestiones de este artículo es demasiado larga, por lo que te invito a que leas una reflexión sobre los problemas de las librerías en este artículo: http://agoraonunca.wordpress.com/2012/02/24/salvar-librerias-recetas.
    En cualquier caso, dudo que hoy día sea cierto eso de que distribuidores, autores, libreros y editoriales han de remar en la misma dirección. El panorama ha cambiado de forma distinta para todos ellos.

    Responder

    1. Bueno, una panadería puede ayudar a la cohesión de una comunidad, pero vende pan, no bienes culturales. Y precisamente por el desarrollo tan dispar para los actores de esta industria, habría que remar en la misma dirección. ¿O queremos que alguno de los actores desaparezca?

      saludos

      Responder

      1. Precisamente porque los cambios han sido muy distintos para todos los agentes, remar en la misma dirección es imposible. Incluso coincidiendo en que lo importante es que cada vez más gente lea y compre libros (o consuma contenidos culturales, como lo prefieras), el mejor de los resultados no significa lo mismo económicamente para todos.
        El comentario sobre la panadería hay que tomárselo por lo que pone en entredicho el apoyo de gran parte de las recetas para salvar las librerías. Cualquiera puede distinguir que la diferencia entre la barra de pan y el libro es que uno es un bien cultural y el otro no.
        Pero tenemos que olvidarnos ya de la supuesta importancia de las librerías para sus comunidades. Porque en la mayoría de las comunidades (y no hablo de ciudades, sino de entidades menores como barrios), las librerías no tienen esa importancia ni la han tenido nunca.

        Responder

        1. Siento Ismael, estar en absoluto desacuerdo…si las librerías no tienen importancia, habrá que dársela. Esa falta de entusiasmo respecto a la importancia de los contenidos en las comunidades -y perdona por decirlo de modo tan directo- me parece tóxico. Si nosotros no damos importancia a nuestra actividad, ¿quién lo hará?. Te doy la razón en un punto: es posible que alguna librerías sean como panaderías, no aportan valor. Pero eso es problema de ese librero, no de la profesión.

          Responder

          1. Entiendo que a nosotros que trabajamos en el sector nos interesen las librerías, por supuesto.
            Pero hoy día los lectores las necesitan cada vez menos para encontrar los libros que quieren. El valor de las librerías al que te refieres es el clásico de prescripción. Y ese papel es cada vez más marginal. Aunque si las librerías se quieren salvar, supongo que han de encontrar el modo de recuperar ese papel.

            Responder

  6. […] Gil publicó hace unos días en su blog Antinomias Libro un artículo muy interesante en el que ofrecía varias posibles estrategias para salvar las librerías independientes. Y mientras […]

    Responder

  7. […] background-position: 50% 0px; background-color:#222222; background-repeat : no-repeat; } antinomiaslibro.wordpress.com – Today, 2:53 […]

    Responder

  8. miguelgallego 22/02/2012 en 19:14

    Parece que has pinchado donde hay chicha, Manuel. Aún sin saber si todo lo que propones se puede llevar a cabo (el carrito en la web es difícil de negociar), afirmo que o se da una situación conjunta, o distribuidores y libreros (y muchas editoriales) tendrán que cerrar. ¿Cuánto es el 50% de 0 €?. Bingo: exactamente lo mismo que el 15% de 0€. Yo soy de letras, pero hasta ahí llego. O todo el sector rema -por favor, en la misma dirección-, o… id buscando un lugar donde malvender las estanterías… ah! también los autores, y los lectores…y las administraciones…

    Responder

    1. Sabias palabras Miguel, yo también soy de letras, pero tu razonamiento me parece muy lógico…

      Responder

  9. Juan Miguel Salvador 22/02/2012 en 19:03

    Manuel, son muchos los aspectos que tocas en este post, todos ellos interesantes. Coincido con Fernando en que muchos de ellos se han diagnosticado ya, pero sufrimos un parón nada conveniente. Quizá no debiéramos esperar a próximos congresos para formar grupos de trabajo sobre estos temas.
    Coincido también con Joaquín en sus cuatro puntos fundamentales, y enlazo el primero de ellos, la cuestión de qué valor aporta cada uno, con tu reflexión postrera, Manuel, sobre la función estructuradora de barrios y ciudades que tienen las librerías. La sociedad pone mucha atención en lo digital y virtual, y podemos perder de vista la importancia de la vida en las calles, en la comunicación y socialización que se produce en ellas, y en el papel que juegan determinadas piezas clave en su articulación. Una de ellas es la librería, cuya naturaleza extensa, por tanto finita, es un valor y no sólo una limitación.

    Responder

  10. De tantas propuestas como hay-y habrá- a mí me gustaría que la gente tampoco se olvidara de los autores/as y de los lectores/as. Yo he comprado toda mi vida libros en mi Librería de Barrio, Rafael Alberti; ahora en el barrio en que vivo NO hay librería. Hay una a seis calles que además cuando vas te miran de arriba a abajo como si olieras mal. Sigo comprando en la antigua librería aunque esté lejos, pero eso sólo se consigue cuando el librero te “fideliza” por el trato que recibes. Y no todos están dispuestos a dar ese trato.
    Sobre autores/as; está muy bien que los libros costaran menos, claro, pero resulta que el autor se lleva el diez por ciento; o sea que si vendo mis libros a diez euros, de cada uno me llevo un euro. A no ser que sea el infausto Zaffón, no viviré de eso jamás. Y además los autores/as de la cadena editorial somos los peor tratados por el público: desde el “se están haciendo de oro”, hasta el ” eso lo hace cualquiera”, pasando por el llevar el libro el distribuidor a una librería y si no eres conocido mirarle con aire de perdonavidas.

    Responder

  11. Fernando Valverde 22/02/2012 en 12:45

    Hola Manuel. Gracias por tu preocupación permanente por la situación del sector y de manera especial por tu sensibilidad hacia la red de librerías independientes. Planteas todo un programa que en buena parte nos viene ocupando en los últimos años y cuyos ejes centrales constituyeron las aportaciones y el debate del Congreso de Libreros de Las Palmas y también las reflexiones abordadas en las jornadas del pasado año en Zaragoza entre los librros y editores de las dos orillas.
    Es verdad que algunos temas que tienen que ver con el Plan estratégico del Sector han sufrido un parón derivado del cambio político, pero ni debemos ni podemos demorar más su puesta en marcha, con o sin ayuda de las administraciones.
    No voy a desmenuzar todas y cada una de las propuestas que haces y sobre las que en más de una ocasión hemos hablado, pero incorporo tus sugerencias´y casi te incorporo de facto para empezar a armar el contenido del proximo congreso de libreros (ojalá del libro), que celebraremos en Vigo en la primavera de 2013.
    Comparto plenamente la opinión de Joaquín, de la imprescindible cooperación entre todos los agentes del sector. Las soluciones serán colectivas o no lo serán.
    Gracias, de nuevo por provocar y animar el cotarro

    Fernando Valverde
    Librero

    Responder

    1. Fernando: la evidencia es palmaria: los grandes operadores de la red, con modelos de negocio basados en la integración vertical de todos sus elementos (dispositivos de lectura, plataformas de comercialización, masa crítica de contenidos, formatos propietarios, precios dinámicos y descuentos), harán que muchas librerías generalistas pierdan su razón de ser. A nadie se le escapa la conveniencia y facilidad de adquirir determinados ejemplares en una librería virtual. La cuestión, por tanto, es que la reinvención de la librería no es una opción, sino un obligación inaplazable, y a mi juicio, eso pasa por la suma de varias cosas: la colaboración con el resto de los agentes de la cadena para repensar cuál es el valor que cada uno de ellos aportará en el nuevo entorno digital; el rediseño de los espacios físicos tradicionales, para que la librería sea más que una librería; la especialización temática y la generación de una comunidad de lectores afines mediante el uso de las herramientas que la red nos da; el uso de los recursos digitales comunes (Dilve) como fundamento de una oferta editorial completa; la formación transversal en asuntos que competen por igual a libreros, editores y distribuidores, porque las competencias son otras y muchas ellas se confunden. Y acepto cualquier invitación a seguir debatiendo sobre todo ello…

      Responder

  12. Como distribuidor estoy un poco cansado de la eterna cantinela con las librerías y el descuento. A ver..yo le tengo que hacer a una librería un 35% de descuento porque si no ni me mira…Como mi margen con el editor es el 50% me queda un bonito y sustancioso 15% del que tengo que deducir gastos de envío y gastos de cobro..La librería qué descuento le hace a la biblioteca?? un 15% por ley..ahh..entonces la librería gana el 20% limpio, el distribuidor 15% con gastos..y a rezar que no lo devuelvan cuando quieran y en el estado que les da la gana. Eso sí, son las víctimas….como que as librerías adelantan dinero…antes devuelven la letra al distribuidor..y así vamos..

    Responder

  13. No existe posibilidad alguna de supervivencia (de aquello que tenga que sobrevivir) sin cooperación entre los diferentes agentes que forman la cadena de valor, y eso pasa, como dices, por cuatro puntos fundamentales: repensar el valor que cada miembro aporta a la cadena de valor tradicional y redefinir, en consecuencia, su papel y su posición; pensar en una estrategia digital conjunta que tenga a DILVE como fundamento esencial; pensar estrategias económicas de gestión y propiedad compartidas (descuentos, usufructo, etc.); pensar una formación conjunta y consensuada, porque hoy todos los temas son de interés común y transversal. Si esto es una industria, y a mi no me importa cómo lo llamen, algo deberíamos hacer para comportarnos como tales.

    Responder

  14. Estimado Manuel,

    Me parece muy interesante parte de las propuestas que planteas en el artículo, pero tengo dudas sobre algunas otras. Por ejemplo: Retirada de los carritos de compra de las webs editoriales.
    Entiendo y comparto los motivos por los que propones una serie de acciones que beneficien y creen vínculos imprescindible de confianza y colaboración entre librerías independientes, editoriales independientes y clientes interesados. Pero creo que parte de las acciones que propones beneficiarían, en la mayoría de los casos, a determinados actores que ya cuentan con el sello de “independientes” y que de alguna manera ya tienen la entrada garantizada en las mesas de novedades. Pero, ¿qué pasa con aquellas que por contenidos, estructura o falta de empatía con los libreros o medios de comunicación no tienen ni esa oportunidad?, ¿a que nos referimos cuándo hablamos de independientes?, ¿son aquellos sellos que por su contenido no tienen vocación de bestsellers pero que pertenecen a grandes multinacionales?, ¿son aquellos que responden a pequeñas y medianas editoriales pero que tienen grandes distribuidoras que aseguran su penetración en el mercado?,¿ o son aquellas que no pertenecen a un gran grupo, no tienen una gran distribuidores detrás, ni la simpatía de un grupo de “críticos” afines?. Y respecto a las librerías independientes..¿qué decir?, ¿son aquellas que no pertenecen a grandes grupos y que facturan en alguna ocasión más del 60% de las ventas de algunos sellos o editoriales?, ¿o aquellas que responden a una “comunidad de gusto” determinado? o por último; ¿son aquellos puntos de ventas de barrios que aguantan vendiendo papelería, libros y hacen fotocopias manteniendo un tejido de barrio que no tiene nada que ver con las áreas “cool” de determinadas ciudades?

    Ya se que el tema es complejo, pero todos sabemos que hay tantos tipos de editoriales y librería como personas que deciden llevarlas para delante. Y que cada uno subsiste como puede…¿cómo proponerles a los editores que eliminen su carrito de compra si en alguna ocasión es el único medio a través del cual pueden llegar a su clientes-usuarios?, o ¿cómo garantizarles a éstas editoriales un trato igualitario respecto a otras por parte del librero independiente, el canal de TV en internet o su representación en esas redes y comunidades que planteas?, etc.,

    Espero no haberme alargado demasiado e insisto en que las propuesta que planteas en este post me parecen muy interesantes y algunas imprescindibles.

    Seguimos conversando…

    Un saludo

    Iñaki

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  15. […] B&N Sales Rise, Earnings Fall; New Tablet Announced »    Edición y librerías: abordar juntos la crisis « Antinomias Libro by Vázquez, 02.22.12, tweetmeme_style = 'compact';tweetmeme_url='http://valordecambio.com/2012/02/22/edicion-y-librerias-abordar-juntos-la-crisis-antinomias-libro/';Edición y librerías: abordar juntos la crisis « Antinomias Libro. […]

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  16. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Las librerías están muy tocadas. Y la edición también. Los últimos meses han visto el cierre de un número considerable de estos puntos de venta, y los comentarios que se escuchan de los comerciales ahondan en la idea de más c…..

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