Un sector sin cifras es algo inusual en el mundo del consumo (salvo el sector del libro, que vive retirado en sus «cuarteles de invierno»), pero un sector con numerosas y poco cautas cifras es un problema y una mentira, es hacer trampas haciendo un solitario. Digo esto porque en los últimos días están apareciendo cifras sobre eReders, Tabletas, descargas de libros electrónicos, piratería, que me preocupan. Estimaciones, proyecciones, estudios de consultoras, informes, análisis técnicos de empresas de asesoría, compañías de investigación de mercados, lobbys, etc… Muchas de estas cifras con una finalidad última: demostrar que aquí se piratea (vaya palabreja) mucho, tapando los problemas de un sector que ha atravesado un año que sólo se puede calificar de horribilis. Todos y todas se han lanzado a una loca carrera por ofrecer cifras. ¿Contrastadas? ¿Reales? ¿Rigurosas? A mi modo de ver no. Veamos algunos datos aparecidos estos días:

  • Según algunas fuentes hay 400.000 eReaders y 500.000 Tabletas en España. ¿Será verdad?
  • El 4,6% de los individuos mayores de 14 años dispone de una tabletas, es decir, 1,56 millones.
  • En 2011 se venderán 280.000 dispositivos de lectura.
  • El parque de eReders actual en España es de 440.000 y 620.000 tabletas (en total más de 1 millón de aparatos).
  • En 2012 se venderán 365.000 dispositivos.
  • En diciembre se venderán 69.000 tabletas en España.
  • En 2011 se descargaran 220.000 libros electrónicos.
  • El porcentaje de ebooks piratas es un 77% superior a la oferta legal.
  • En España se venden 0,7 libros digitales por cada dispositivo.

Veamos dos hipótesis. La primera es pensar que no es verdad. Una parte de la industria siente la tentación de creer a pies juntillas estos tsunamis de cifras, lo que le posibilita cerrar el círculo endosando a la piratería el problema, de la noche a la mañana este país se ha convertido en Alí Baba y los 40 millones de ladrones. Indefendible. Se señala que es incomprensible que cuando alguien compra un dispositivo no tenga la curiosidad de al menos comprar un ebook, y a partir de estas cifras señala la piratería como el problema. Cuando numerosas personas del sector sabemos que ese no es el problema. Que hay descargas ilegales es obvio, y esto es punible, pero que este no es el problema de un sector abocado a una severa reconversión, también lo sabemos. Hay gente que no se quiere enterar que la copia privada no es ilegal, y si la edición se sigue embarcando en fomentar «amistades peligrosas» con lobbys de dudosa credibilidad e imagen pésima, el camino al desastre está asegurado, y lo que me preocupa más, ¿dónde están los editores comprometidos con su tiempo? Un tiempo que no augura nada bueno para las nuevas generaciones ni para las industrias culturales independientes y comprometidas. No se tiene interés en comprobar que, por ejemplo, cuando uno adquiere un eReader lleva precargados, de 100 a 500 libros, y desde el momento en que lo compras transcurren varios meses hasta que inicias un proceso de compras. Que las tabletas no se están usando para leer libros. Hablando estos días con editores serios me dicen que Libranda, el catálogo comercial más representativo del sector del libro en España, acabará el ejercicio 2011 con un catálogo de cerca de 7.000 títulos y unas 125.000 descargas (estimación). Si añadimos otras descargas desde plataformas de fondo propio se puede llegar a unas 170.000, no es para tirar cohetes pero la curva se va inclinando hacia arriba lentamente, sigue sin ser negocio pero al menos se va incrementando, lentamente, mes a mes. Con 70 librerías en España y 13 internacionales la capilaridad alcanzada por Libranda ya es significativa. Y la llegada de Amazon y Google también influirá. El problema es que la velocidad de digitalización de las editoriales es muy lenta y esto es un hándicap muy serio, pero en un año tan manifiestamente malo para la edición las inversiones hay que meditarlas con cautela. Hay que tener en cuenta que el catálogo de libros en papel vivos es de unos 400.000 títulos, al menos así lo refleja el informe de comercio interior.

Segunda hipótesis. Las cifras son ciertas. Pues entonces hay que proceder a analizar, con algún estudio serio y con rigor realizado por parte de una entidad de garantías que no sea juez y parte, a qué se debe que la gente no descargue ni compre. ¿Cuál es el problema, el catálogo de producto, el precio, el IVA, el DRM, se usan para otras funcionalidades, qué tipo de público está comprando los dispositivos, las copias, no hay demanda real para la lectura de libros en pantallas, etc…? El caso es que no lo sé y todo este entramado me genera dudas.

Con independencia de cuales sean las cifras reales de dispositivos, lo que aparece en el horizonte es que la venta digital crece, lentamente, pero crece, aunque estamos todavía muy lejos de una inflexión digital profunda del mercado, que a mi juicio depende de numerosos factores y todavía se demorará en el tiempo. Creo que la lectura de libros en dispositivos para la generación que soporta la compra de libro en papel de manera habitual y que frecuenta, con mayor o menor asiduidad, las librerías, no es una necesidad insatisfecha. Y esto en marketing significa que la eclosión del mercado será muy lenta.

Lo que parece evidente es que el famoso Observatorio de la Lectura y el Libro debe convertirse en un centro profesional de estudios y análisis. Desconozco el dinero que ha consumido desde su creación, pero su ineficiencia observando como centro de datos ha sido clamorosa. Y en la situación en la que está el sector de la edición y las librerías, los estudios y análisis parecen imprescindibles para tomar decisiones.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

18 Comentarios

  1. […] además, las cifras son confusas cómo saber cuándo podrmoes decir ¡arráncalo Carlos por […]

    Responder

  2. Lobo Saudade 26/12/2011 en 18:31

    Lo que es un alivio es que Lucía Etxeberría, por fin, deje de escribir por el motivo que sea.

    Responder

  3. […] – like button',unescape(String(response).replace(/+/g, " "))]); }); Me encuentro con este estupendo artículo en Antinomias pero sobre todo me encuentro con mejores comentarios, una conversación que aporta, no grita y hace […]

    Responder

  4. Hola a todos:

    Desde mi humilde perspectiva de autor le suelo atribuir a esas cifras tanto valor como a las encuestas sobre política, ninguna.

    Por curiosidad me gustaría conocer algunas de las fuentes, porque el que haya 440.000 ereaders vendidos en España me resulta extraño, mientras que bastantes de mis conocidos y amigos tienen alguna clase de tablet o smartphone, muy pocos son los que tienen un E-reader. Pero bueno bien…

    ¿Los smartphones están incluidos en las tablets? Porque para mayo de 2011 ya había 1.200.000 de Iphones e Ipod touch vendidos en España (y no me imagino ya los móviles con Android que en general tienen más cuota de mercado que los de Apple), y cuando yo me compré mi primer Ipod touch lo usaba para leer pues se pueden instalar el Kindle, Stanza, Ibooks, etc y por mis alrededores conocidos esos móviles se usan bastante para leer, aunque sea ocasionalmente como en viajes o momentos de espera, pero aquí ni se cuenta a pesar de algunas cifras son tres veces más grandes…

    Mi conclusión es que, como fotografía del panorama es totalmente imprecisa, intentar figurarse qué está pasando, o sacar conclusiones a partir de esos números, es ir a ciegas, o lo que es peor y más común, acabas extrayendo lo que te da la gana y lo defiendes con uñas y dientes gracias al prejuicio cognitivo de confirmación.

    La piratería es indudable, pero las cifras de nuevo, o el impacto real de la misma en términos económicos o de hábitos de lectura y compra, no lo sabemos y sacarlo de ahí es tener todas las papeletas para el error.

    Por ejemplo una de las cifras citadas sobre piratería, si está copiada literalmente de la fuente entonces deberían despedir al que la escribió, especialmente si es está relacionado con un sector que tiene que ver con la escritura y el lenguaje, porque la he tenido que leer diez veces para hacerme una idea de qué significa realmente (y no lo he conseguido):

    “El porcentaje de ebooks piratas es un 77% superior a la oferta legal.”

    Parece que diga que el número de ebooks piratas es un 77% superior a los legales, pero en realidad dice el porcentaje, no el número bruto, además de que contar esa cifra es imposible, no creo que nadie haya podido localizar cada copia pirata, además de que no sé si se refiere a número de descargas de ebooks o a que mientras que un sitio web ofrece el libro legalmente, muchos más sitios lo ofrecen de manera ilegal/alegal o como queramos llamarlo.

    Total, que me quedo igual, que sí, que la piratería es un problema, pero cuando estás metido en el mundillo ves otras cosas que también son un enorme problema, como un inmovilismo importante y una reacción de ver gigantes en molinos de viento y enemigos donde hay sombras, mientras que se ignoran los problemas internos que son la principal consecuencia de no avanzar.

    Amazon es un ejemplo de cómo hacer las cosas a la hora de comprar libros electrónicos, porque yo le doy a un botón y segundos después estoy leyendo. Un botón.

    Un día intenté comprar un ebook en Todoebook (hace mucho), fue una odisea, no lo conseguí porque al final me dio error. Como autor pregunté sobre poder dar de alta obras yo mismo como poseedor de derechos ya que a través de la editorial la cosa tardaba. Me dijeron que sí y luego me proporcionaron los “sencillos pasos” que habrían hecho las delicias de Kafka.

    Si alguien ha visto como gestiona eso Amazon para publicar con ellos entenderá por qué el señor Bezos tiene una sonrisa de oreja a oreja, porque él entiende lo que pasa y aquí vamos a ciegas, arrojando culpas como piedras para todos lados.

    Y lo del IVA de los ebooks… para llorar, la muestra significativa de que no estamos entendiendo lo que pasa.

    Saludos.

    Isaac

    Responder

    1. Manuel Nicolás 27/12/2011 en 12:02

      Que un autor hable, razone y escriba como usted, Isaac, me llena de esperanza. Solo decirle que no está solo. Ya hay muchos autores que piensan como usted, que no se creen que los internautas sean Orcos de Mordor ni que las descargas sean todo el problema. El problema es que los Prohibicionistas gritan más.

      Responder

      1. Gracias amigos por todos vuestros comentarios. Se impone el rigor y la cautela. Hay que pedir al Observatorio del libro que comience a observar profesionalmente, pues la toma de decisiones de muchos editores está condicionada por lo que leen y por lo que sus organizaciones gremiales les señalan. Cifras con rigor es impresindible tener. La edición als necesita. Volveré sobre el tema dentro de un tiempo, porque creo que el tsunami de cifras dispersas e interesadas va a continuar…

        Responder

  5. De verdad, no entiendo la manía de equiparar a Libranda con el DRM de Adobe Digital Editions: antes ya había otras plataformas de distribución con las que trabajábamos sin tanto revuelo.

    Otra cosa que me intriga muchísimo es saber por qué quienes tienen más problemas con el DRM de Adobe son precisamente los gurús del internés. Pese a que soy contrario a las limitaciones excesivamente severas de este control anticopia, la verdad es que no es tan complicado. Nadie se queja, sin embargo, de toooodos los pasos que hay que seguir para instalar iTunes.

    Y si mi práctica como vendedor de ebooks sirve de algo, simplemente diré que sí: que la inmensa mayoría de quienes compran un eReader aspiran a compensar la adquisición del aparatejo con libros gratis, en plan “qué listo/a que soy”. Pero cuando necesitan libros con garantías porque se presentan a unas oposiciones, entonces pagan, y como no se detienen a echar un vistazo a las instrucciones, pasa lo que pasa.

    Dicho esto, estoy de acuerdo en que falta oferta, en que el DRM de Adobe es engorroso (pero no difícil, seamos serios), y que el IVA de los eBooks es algo incomprensible.

    Saludos.

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  6. felixmaocho 23/12/2011 en 13:05

    Yo aun no tengo e-book y iPad y ya tengo 45.000 libros digitales, no porque los haya bajado, ni tan siguiera porque ne haya molestado en conseguirlos, sino porque un amigo me ha hecho una copia de una librería digital que circula por ahí y me ha dado una copia en un “pendriver” que a su vez he pasado a otros, Para circular esa biblioteca no se ha usado el P2P ni paginas de intercambio solo la red de amigo. ¿Podría la Ley Sinde evitar esto? .

    En esa librería digital muchos son libros clásicos, Homero, Cervantes, etc pero hay muchos libros de autores vivos, que incluso han sido “Best seller”. No me he fijado sihay “Lucias” pero es muy probable.

    Claro esta, no hay el libro del ultimo mes, pero entre 45.000 libros, es seguro que encuentro uno que me apetezca leer. Si me compro un lector, ¿Comprare libros?, ¿No mirare antes de comprar un título si por casualidad ya está en mi extensa biblioteca?.

    No contar con esta realidad es de kamikace, el negocio editorial se tiene que reestructurar pensando en esta realidad, que esto es así. Compraremos un libro tan solo si es una novedad y es tan barato que es más cómodo comprarlo en una tienda on-line, que descargarlo en el incierto mundo P2P, o buscarlo entre los amigos.

    Es trist, puede que sea injusto, pero es así. Tendrán que adaptarse a ello digo yo.

    Responder

  7. Manuel Nicolás Cuadrado 23/12/2011 en 10:36

    Gracias sobrino por tu aclaración, pero aunque las descargas i/a-legales superen a las ventas del libro en papel, las preguntas siguen siendo las mismas, más tu observación sobre quién ha sido el listo que se ha hecho de oro, claro.
    Los internautas, por regla general, nunca se lucran con una descarga. Quien se lucre con ello porque decida montar un chiringuito con las obras completas de Doña Lucía en formato PDF y a precio de chicle bazooka es el que es verdaderamente un pirata.
    Eso es lo que no entienden o no quieren entender los Prohibicionistas, creo yo.
    De todos modos os deseo a todos aquellos que publicáis o vendéis libros que estas navidades la cosa no sea tan mala como pinta.
    Y una última advertencia: cuidado. Parece que la “Ley Sinde” ha sido abolida. No ha sido así. Lo que no se ha aprobado ha sido el reglamento que desarrolla la ley. Es probable que ahora mismo no sea el momento, pero no descarto en absoluto que “La Ley Sinde” se transforme en el “Reglamento Wert”. Cosas veredes, amigo Sancho.

    Responder

  8. La segunda hipótesis, que las cifras sean ciertas, me parece perfectamente plausible. ¿Alguien ha intentado comprar un libro digital? Yo lo hice una vez, en La Casa del Libro, y resultó una experiencia épica.

    Y creo Amazon cambia completamente la ecuación. Tienen en este momento 25.571 libros en el catálogo, 3.6 veces más que en Libranda, y son realmente fáciles de comprar.

    Responder

    1. Ese catálogo de Amazon ¿de qué calidad es? Porque las editoriales, empresas, que están en Amazon lo están en Libranda. Y en muchos casos los libros que se venden en Amazon lo hacen a través de Libranda. Seamos precisos.

      Responder

  9. un apunte al comentario de Manuel Nicolás. Hasta donde yo entiendo de lo que se debe quejar Lucía E. es de que hay más descargas alegales que ejemplares en papel ha vendido, porque no he sabido encontrar (no existe) la descarga legal de su libro. A lo que alguien podría responder… ¿y si estás echando la culpa a los internautas y resulta que el choricete es tu editor, que te está tangando en las liquidaciones?.
    Respecto al post, Don Manuel, atinado como siempre. A ver como nos salen las cifras en esta campaña navideña, y qué cifras dan desde arriba, para que nos enfademos más. Las tiendas han adelantado las rebajas, y a base de ofertones parece que entra gente y hasta compran, pero las librerías están vacías, y los libreros no hacen nada, ni un 3×2 ni un vale descuento… ah, no, que ellos no pueden, ellos tienen una ley que les “defiende”.
    Creemos que los libros compiten con otros libros, sin darnos cuenta de que ahora lo hacen mucho más con pijamas, colonias y calcetines. En el mercado del regalo, el libro ya no es competitivo.

    Responder

  10. […] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Cuando las cifras confunden antinomiaslibro.wordpress.com/2011/12/22/cuando-las-cifra…  por Joshua2 hace […]

    Responder

  11. Manuel Nicolás Cuadrado 22/12/2011 en 10:43

    Recientemente, Lucía Etxebarría ha anunciado que deja de escribir porque las descargas ilegales de sus libros superan al de las legales.
    Yo no quiero entrar en la decisión en sí, que sinceramente me parece una decisión personal de su propia responsabilidad. Lo que me interesa viene a colación de lo que comenta D. Manuel en su artículo. Es decir:
    ¿Como sabe Doña Lucía esas cifras de descargas ilegales sobre su último libro? ¿De donde ha sacado las cifras? ¿Como se han descargado esas copias ilegales? ¿Mediante qué portal o sistema de descargas?
    A mí me da la impresión de que la evidente piratería que existe en este país (es poco fiable y casi imposible saber el nº de descargas ilegales que existen, aunque todos saben que se hace) se está utilizando como “parapeto” para camuflar otro problema de índole estructural, que D. Manuel ha repetido hasta la saciedad: el agotamiento progresivo de un sector (el del libro), que se incorpora con extrema lentitud a los avances tecnológicos y que cuando a la fuerza ahorcan echa las culpas a todo lo que se mueve, menos a su propia estructura interna.
    Parece que empezando por el creador de la obra, pasando por el editor, el distribuidor y terminando por el librero, al final todo el mundo del libro está convencido de que por culpa de la piratería se están vendiendo menos libros. ¿Es esto totalmente cierto? ¿Seguro?

    Responder

  12. […] Cuando las cifras confunden « Antinomias Libro. […]

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  13. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Un sector sin cifras es algo inusual en el mundo del consumo (salvo el sector del libro, que vive retirado en sus «cuarteles de invierno»), pero un sector con numerosas y poco cautas cifras es un problema y una mentira, es ha…..

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