Hace ya muchos meses que se colgaron en la página del ministerio de Cultura las subvenciones a la producción editorial 2011, hace unos días quedaron ya reflejadas en el BOE, pero todavía no es posible ejecutarlas. El listado, que parece las páginas amarillas, por su extremada longitud en número, extensión y cantidad se puede consultar también en la web del Ministerio de Cultura, en este PDF: Subvenciones para el fomento de la edición de libros españoles.

La dirección general del libro cierra así un ciclo de subvenciones que ha hecho que los editores estén encantados con la gestión de su director, al que algún editor compara con el rey Midas, aunque también aparecen algunos editores críticos que señalan que después de estar ocho años en el Ministerio debería haber dejado una herencia de proyectos de mayor calado. Nunca llueve a gusto de todos. En cualquiera de los casos la impresión de algunos editores es que ha sido una gestión muy táctica que llaman de «cajero automático». El final de esta administración socialista, desbordada por una crisis sin precedentes en España y en el mundo, me lleva a pensar acerca de lo que puede pasar en los próximos años en una industria demasiado apegada a la cultura del subsidio. La crisis, los recortes, y las políticas de austeridad de la nueva administración serán la excusa perfecta para un cierre de subvenciones a la cultura muy profundo. Es cierto que muchas subvenciones deberían haber sido revisadas en muchos de sus criterios, pero también es cierto que esta industria tendrá que enfocar el futuro de otra forma bien distinta.

En un escenario de contracción brutal del consumo derivado de políticas neoliberales de ajuste presupuestario, en el que la hipótesis más probable es un severo aumento de todos los tipos de impuestos (IVA, especiales, renta, etc…), con especial apoyo en todos los tipos de impuestos indirectos (no olvidemos que todavía España mantiene un IVA de los más bajos de Europa), me lleva a pensar en que estaremos ante una dieta muy blanda en cuanto a subvenciones al sector del libro. ¿Qué ocurrirá, con las misiones comerciales internacionales, la presencia en ferias, Liber, el apoyo a las librerías, etc…? En un escenario como el que describo, los gremios y asociaciones profesionales deben comenzar a diseñar escenarios y establecer políticas de contraataque en el mercado, concentrándose en lo importante y no en lo accesorio (en este caso el asunto de la piratería, que tiene ocupado a la dirección de los editores en una cruzada junto a aliados de dudosa moralidad, me parece este no es el problema, los informes que hemos podido leer estos días se parecen a las «fantasías animadas de ayer y de hoy» que veía por la tele cuando era niño, que a un análisis riguroso).

Matizo por tanto que, pese a tener numerosas reservas en relación a las subvenciones a la producción editorial, no soy enemigo de las subvenciones en materia de cultura, si determinadas manifestaciones culturales no se apoyan por las administraciones en este país las únicas manifestaciones culturales serían los realitys de Telecinco, pero mantengo una actitud muy reservada en relación a las subvenciones a la producción editorial, por varios motivos fundamentales que paso a enumerar. No entro en el detalle de numerosos proyectos a los que se dan subvenciones. Por cierto, ¿no se está insuflando un falso vigor a la industria editorial a base de subsidios y subvenciones mal enfocadas? La tendencia a la sobriedad en el consumo, derivada de la escasez de rentas, y del bajo nivel de confianza y expectativas, se refleja en la idea de que en crisis, menos es más. La oferta se multiplica pero no hay demanda para todos.

En cuanto a las subvenciones a la producción de este año se observa que afectan a 276 editoriales, lo que representa el 33% de las empresas agremiadas en 2010. Establezco cinco rangos de subvenciones para el gráfico que he realizado, hasta 10.000 euros, hasta 20.000, hasta 30.000, hasta 40.000 y más de 40.000.

  • Hasta 10.000 euros. 130 editoriales. Representan el 47%.
  • De 10.001 a 20.000 euros. 86 editoriales. Representan el 31%.
  • De 20.0001 a 30.000 euros. 43 editoriales. Representan el 15%.
  • De 30.001 a 40.000 euros. 14 editoriales. Representan el 5%.
  • Más de 40.000 euros. 3 editoriales. Representan el 1%.

Señalo entonces algunas reflexiones sobre mis reservas sobre este tipo de subvención:

  • ¿Porque no pasan estas compras por el canal de distribución y las librerías? Estamos hablando de un importe elevado –3.649.601,50 euros– que se cobra muy rápido, lo que posibilitaría una buena inyección de liquidez a las librerías.
  • ¿Esta justificada la subvención a la producción cuando uno de los males del sector es precisamente la sobreproducción desmesurada de oferta?
  • ¿Cuantos de esos productos editoriales son imprescindibles en el patrimonio bibliográfico español?
  • ¿Qué empleo y de qué calidad han creado en los últimos dos años esas empresas a las que se apoya con subvenciones?
  • ¿Qué volumen de negocio directo (al margen del canal) tienen muchas de estas empresas subvencionadas y cuanto representa la subvención sobre el total?
  • ¿No es en el fondo una compra encubierta? No olvidemos que media una factura de compra-venta.

Es imprescindible estructuras organizativas del sector que, lejos de estar absortas en temas residuales, tomen conciencia de la profunda crisis subterránea que el sector padece. Los negros nubarrones que agitan los aires se han enseñoreado de un sector que al menos ya comienza a creer que no es invulnerable ante los avatares de una situación ciertamente muy compleja. Y la cruzada antipiratería es una coartada peligrosa. La imagen del editor debe ser la de un «cómplice de su tiempo», no la de un lobby. Entre subvención y estructuración prefiero lo segundo. Vivimos tiempos difíciles y nada presagia que el futuro vaya a ser mejor. Las subvenciones no pueden convertirse en un mecanismo estructurador del ecosistema editorial, dibujamos así una ficción, un espejismo. Y lo que hace falta son planes de choque y campañas de marketing para que el público visite las librerías. La idea, vender antes de editar, producir libros a bajo precio, entrar en las librerías y fomentar la lectura entre los jóvenes, deben ser los ejes de trabajo. Que hay que apoyar algunos libros por su importancia cultural o por su dificultad intrínseca de publicarlos, no me deja ninguna duda, pero de esto a lo de este año media un gran abismo.

Para finalizar, se hace de todo imprescindible diseñar escenarios partiendo de la base de que los subsidios sean mínimos o no existan, y para eso se me antoja necesario una profesionalización de ciertas estructuras gremiales, hoy por demasiado pegadas a «cómo va lo mío». Con el cajero automático de las subvenciones cerrado se impone una vuelta a la mentalidad editorial de los años setenta, editores que se comprometieron con su tiempo y que en vez de competir aunaban complicidades. El giro debe ser copernicano, al menos yo lo creo así.

Anuncios

Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

4 Comentarios

  1. […] unos meses publique un post matizando algunas cuestiones relacionadas con las subvenciones a la difusión editorial. La verdad […]

    Responder

  2. […] unos meses publique un post matizando algunas cuestiones relacionadas con las subvenciones a la difusión editorial. La verdad […]

    Responder

  3. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Hace ya muchos meses que se colgaron en la página del ministerio de Cultura las subvenciones a la producción editorial 2011, hace unos días quedaron ya reflejadas en el BOE, pero todavía no es posible ejecutarlas. El listado,…..

    Responder

  4. […] Las subvenciones como espejismo « Antinomias Libro. Category: Artículos, comercio interior, Modelos de financiación, Políticas culturales | % Leave a comment […]

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s