Según los datos de Comercio Interior de España cerrados a 2010 el mercado español tiene un catálogo de títulos vivos de 439.991 títulos. El catálogo comercial digital español tiene una dimensión difícilmente cuantificable, por ejemplo, en Librada había 5.353 títulos a finales de septiembre, en alguna librería he visto que dice tener 29.414, Publidisa-Todoebook debe andar ya en torno a los 30.000, en Enclave unos 2.000. ¿A que se debe este gap? ¿Qué es lo que ocurre? Cuando hablo de títulos me refiero obviamente a títulos respaldados por sellos editoriales, no a ediciones particulares de autores que editan las recetas de platos de cuchara de su santa abuela, las felicitaciones de amigos por la celebración de la primera comunión de un sobrino o un reportaje semifotográfico de un viaje de novios a Cancún. Señalo esto porque hay catálogos digitales inflados artificialmente con este tipo de textos.

Con el ritmo de digitalización actual de las empresas editoriales es evidente que para alcanzar una cifra de al menos la mitad del catálogo vivo de libros en papel necesitaremos un par de siglos. El ritmo de digitalización editorial es muy diverso, pero sobre todo muy lento, por diferentes causas. Veamos algunas de ellas:

  • El coste medio de digitalizar (sin alardes, no se contempla el enriquecimiento del texto) es de 153,57 euros (sin IVA), el dato es real y me lo suministra un editor «anti-opacidad», con un catálogo muy extenso en papel y que tiene ahora mismo en digital unos 110 títulos, que incluyen narrativa, ensayo y libros juveniles. En este precio medio sólo se incluye el coste de producción del ePub por parte de una empresa externa a la editorial, hay que añadir más costes de tipo interno, sobre todo en recursos humanos dedicados a metadatos, subidas a las plataformas por FTP, etc… Ahora mismo ésto más que inversión es puro coste, el retorno ahora mismo no se vislumbra.
  • Otro problema es el de los derechos. En los títulos antiguos los derechos no estaban en contrato, y en los nuevos a veces no se los dan. Puede no concederlos el autor, el agente, el traductor, el diseñador de la cubierta, el ilustrador, o cualquier otro. Por tanto, para hacer un libro electrónico el editor debe hacer una lista de cuatro o cinco y comenzar un proceso (más costes) de peregrinación buscando a todas las partes implicadas.
  • En editoriales de un cierto tamaño se está procediendo a formar en las nuevas habilidades a las plantillas.
  • En la mayoría de los casos se está externalizando la producción de ePubs con compañías que tiran de software a partir del PDF de imprenta del editor, el desarrollar el ePub desde un texto plano de Word es mucho más costoso, aunque a la larga es mucho mejor, de hecho son numerosísimos los casos en que cuando se quiere pasar el ePub a Mobypocket los warning te hacen ver que el ePub no es tan consistente como pensabas.
  • Las horquillas de precios en digitalización están introduciendo un factor de confusión en el sector muy grande, ahora hace ePubs hasta mi abuela y, lo digo claramente y sin contarme un pelo, la gente que sabe hacer ficheros líquidos de calidad se cuenta con los dedos de una mano.
  • La no emergencia del mercado hace que el editor no acabe de ver claras las inversiones. ¿Existe una necesidad insatisfecha en el mercado o estamos hablando de un mercado puramente de tekis? ¿Por qué no se dispone ya de un modelo de negocio de venta a bibliotecas? En este punto me comenta un buen amigo editor que Libranda lleva año y medio desarrollando un esquema, si esto es así, ¿por qué no se lanza? Si un día de estos Amazon sale con este tema al mercado mucha gente se rasgará las vestiduras.
  • La consideración de echar la culpa al comportamiento de la industria editorial en la no emergencia y consolidación del mercado es un argumento que maneja mucha gente, entre otros mi dilecto y antiguo profesor Dans. En mi caso discrepo abiertamente del argumento, esto se puede decir cuando no se está en el corazón del sector, los que estamos dentro sabemos que esto es un argumento falaz. Si dependiese únicamente de las editoriales el número de títulos al día de hoy en Libranda sería diez veces su fondo actual.
  • Sí comparto con Dans un tema en el que él insiste mucho: la preocupación por la «piratería» y las redes P2P por parte de numerosos editores, sobre todo los más ligados a la influencia de los gremios y federaciones, es un argumento recurrente y obsesivo que no ayuda. La «criminalización» de los usuarios es un argumento insostenible que denota un desconocimiento absoluto de los nuevos algoritmos que Internet y la web 2.0 generan.
  • Unas políticas de precios poco atractivas y flexibles, aquí el precio fijo se convierte también en un inconveniente, no olvidemos que los jóvenes tienen salarios subsaharianos y una precariedad en el empleo injustificable.
  • Los precios de los dispositivos también son un problema capital. Si en España cada español gasta al año 27 euros en libros no de texto, la única manera de incrementar significativamente la penetración y el uso de dispositivos es que éstos inicien un descenso brutal de precios a corto plazo.
  • El IVA es también un problema crítico, una verdadera locura. No es presentable que el libro en papel tribute al 4% y el digital al 18%.
  • La crisis que padece con especial virulencia España ha puesto de manifiesto la inconsistencia del modelo tradicional de edición, las editoriales llevaban ya unos años bajando sus ratios de rentabilidad, la financiación de la industria editorial en gran medida se producía por la generación de un enorme activo circulante generado por los libreros a partir de las implantaciones masivas, y esto se ha venido abajo, el tamaño de las editoriales que son empresas unipersonales y/o familiares tampoco ayuda. El recurso a recurrir a la impresión bajo demanda partiendo del postulado «vender antes de editar» se acabará imponiendo en toda la industria que quiera sobrevivir.

Para terminar, durante este Liber he tenido la ocasión de conversar con infinidad de editores y la disposición a digitalizar es absoluta, pero hay muchos inconvenientes e imponderables que deben ser tenidos en cuenta. Digo esto porque cuando escucho a algunos gurús hablar de estos temas veo que no aterrizan, van tan por delante que corren el riesgo de que no les siga nadie.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

4 Comentarios

  1. Manuel, perfecto resumen de lo que hemos vivido y sentido en el Liber. Aun me asalta la duda de si existe una disposición real por parte del editora a digitalizar. En los mas de tres años que llevo de “apostolado” sobre este tema, si he percibido en los últimos meses un cambio de actitud, pero sinceramente en muchos casos te dicen: “tenemos que digitalizar por que hay que estar allí….”, “esto llegará antes y después…” pero en muchos casos no tienen un modelo de como distribuir y monetizar el material una vez digitalizado.

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  2. […] La exasperante velocidad digital antinomiaslibro.wordpress.com/2011/10/10/exasperante-velo…  por tenaciousdee hace nada […]

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  3. Amigo Manuel… me has hecho reir de risa y de pena. De risa por tu primer párrafo sobre los libros de la cuchara y de pena porque es verdad lo que dices. Criticar “el inmovilismo” de un sector es fácil cuando no se conoce exactamente el mecanismo interno de su cadena de valor. Hace unos días también leí en un blog que nada tiene que ver con el sector un montón de afirmaciones sobre la digitalización que pasaban por alto que, mientras las cosas no cambien, el propietario de los derechos, el autor y su agente, a menudo, es el que tiene la última palabra sobre la distribución digital de su contenido.

    Estoy totalmente de acuerdo que falta encontrar un modelo de negocio y hasta que eso no ocurra, hasta que alguien no diga claramente que de tal modo gana algo, aunque sea menos, aquí no se moverá ni el tato.

    Supongo que para editoriales como Planeta es más fácil experimentar ya que pueden hacer prueba y error con 1.000 títulos que aún les quedan varias decenas de miles guardados. Y esa cantidad es suficiente para un buen test. Pero para la mayoría de editores no es lo mismo probar con 10, 50 ó 100 títulos.

    En fin, que el futuro es digital lo tengo claro. Lo que no tengo tan claro es como llegaremos a ese futuro.

    Felicidades por el post.

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  4. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Según los datos de Comercio Interior de España cerrados a 2010 el mercado español tiene un catálogo de títulos vivos de 439.991 títulos. El catálogo comercial digital español tiene una dimensión difícilmente cuantificable, po…..

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