Al igual que en las cajetillas de tabaco se advierte de la peligrosidad de su consumo, en este número de la revista Texturas, monográfico sobre la transición digital de la librería y que estará en la calle a mediados de esta semana, debería llevar un texto de aviso: «Agítese antes de usarla». Las diferentes sensibilidades, planteamientos y reflexiones de 23 artículos conforman un mosaico de estrategias ciertamente interesante para abordar un tema que está en el centro del debate del sector, la transición digital de la librería; extraigo algunas frases de algunos de los textos que me parecen significativas de la importancia que este número tiene.

Y hago un llamamiento a suscribirse, no parece lógico que editores y libreros no estén suscritos a la única revista que abre vías y espacios de reflexión, debate y contraste de opiniones. Reproduzco en porcentajes la composición de la cartera de suscripciones. Que cada cual saque sus propias conclusiones, las mías no pueden ser más desalentadoras, y dicen muy poco del nivel de reflexión de un sector que está inevitablemente abocado a repensar su futuro. Viendo la composición de esta cartera soy abiertamente pesimista sobre el sector, si es que puede hablarse de sector hoy en día, pues el entramado del libro cada vez se presenta más atomizado y opaco.

  • 50% Bibliotecas públicas y académicas.
  • 30% Particulares a título personal.
  • 6% Instituciones (Institutos Cervantes, Centros Culturales de España en el extranjero, organismos oficiales de América Latina).
  • 6% Librerías y libreros
  • 5% Prensa cultural, periodistas, escritores.
  • 3% Editoriales

¿Preocupante, no? En términos cualitativos el tema es decepcionante.

Algunas frases significativas

Ricardo Nudelman
Editor y librero de Fondo de Cultura Económica

Y ahora la pregunta fatal: una vez que los libros electrónicos lleguen efectivamente y se queden flotando por allí para que podamos comprarlos y meterlos en nuestros dispositivos electrónicos de lectura, ¿qué pasará con nuestras queridas librerías de libros impresos en papel?

Joaquin Rodriguez
Blog Los futuros del libro

En fin, que las librerías virtuales son imbatibles, para qué negarlo, y que si algunos de nosotros pensamos que las librerías tradicionales siguen manteniendo algo de valor, haríamos bien en pensar cuál es, porque sus funciones tradicionales no sólo han sido usurpadas sino, sobre todo, mejoradas, optimizadas. Las librerías virtuales exorcizan todos los reproches que se le puedan hacer, incluso los de aquellos que pretenden demonizarlas porque, con su fortaleza y capacidad de acaparamiento, vendan los espacios de mayor visibilidad al mejor postor (como hacen, por otra parte, las librerías de ladrillo y mortero), rebajen los precios (¡qué pecado poner al alcance de la mano, a importes más asequibles, las lecturas que todos proclamamos necesarias y aún imprescindibles), desmoronen el mercado tradicional… y además, casi lo olvido, sirven libros en cualquier soporte y en cualquier formato… Despidámonos…

Elia Fernandez
Librería Verso

La librería, es evidente, no puede mantenerse como receptáculo de una solución alquímica para el libro, cuántas veces punto de eterno retorno de lo idéntico en una cadena tan impositiva en sus modos como esperpéntica en su base. Tanto es así que en los dos últimos años se ha hecho perentoria una muda oficiosa de las librerías independientes. Las prisas no son buenas y menos en un negocio inflamable, pero resulta que las librerías independientes, desde el momento en que aceptamos como válidos parámetros de negocio que no nos corresponden, comenzamos a forjarnos un destino odiseico. Sírvanos de ejemplo el proceso continuo de devoluciones, promociones, depósitos y otros efugios para no realizar oportunas compras en firme; una acción tediosa que deviene en dudosas o precarias selecciones de esos fondos tan decisivos.

Juan Miguel Salvador
Librería Diógenes

Estamos viviendo en vísperas de enormes cambios. Lo que llamamos crisis es otra cosa: la constatación de que el modelo económico ya no es sostenible más tiempo. El futuro difícilmente irá en la dirección de más: más velocidad, más producción, más consumo. La razón última de todo esto está en la base material de la economía. En estos próximos años nos vamos a enfrentar a unos límites físicos que modificarán profundamente nuestro mundo y nuestra forma de vida, obligándonos a cambios considerables. Y pese al tecno-optimismo imperante, que cree ciegamente que todos los problemas se solucionan con más tecnología, ésta no es ajena a los límites ni a las leyes físicas que rigen en nuestro planeta. Desconocemos el ritmo exacto al que se irán produciendo los cambios, pero sabemos que son inexorables a medio plazo, como muy tarde.

Antonio Ramirez Librería
La Central

Para muchos profesionales del libro, la red no ofrece un espacio claro al que pueda trasladarse su actividad sin sacrificar una cierta manera de ejercer su oficio. Por el contrario y a pesar de la retórica de los profetas de las nuevas tecnologías, el modelo de negocio para la difusión de contenidos digitales en Internet, sigue siendo cuanto menos incierto y confuso. Sabido es que quienes están logrando beneficios, y astronómicos, son apenas un puñado de grandes corporaciones y lo paradójico es que lo consiguen, no con la venta de composiciones de ceros y unos, sino con algo bien tangible y material: dispositivos de lectura de obsolescencia acelerada, acceso a un ancho de banda siempre escaso, potencia de los microprocesadores de datos, etc.

Martin Gómez
Blog [el ojo fisgón]

Pero para las librerías y para los demás actores de la cadena de valor el reto que presupone la emergencia de lo digital no se reduce a la llegada del e-book y de las plataformas de comercialización. En un sentido amplio el reto al que deben enfrentarse las librerías consiste en adaptarse a un nuevo entorno en el que lo digital ocupa un lugar central y que por estar sufriendo rápidas y grandes transformaciones se encuentra, por lo menos de momento, en un proceso de constante reconfiguración.

Jose Antonio Vázquez
Portal dosdoce

Pensar en digital es mucho más difícil desde el punto de vista del librero que desde la perspectiva del editor. Con anterioridad tuve ocasión de escribir extensamente sobre el futuro de las librerías donde señalaba algunas posibles claves para una adaptación o transición hacia lo definitivamente digital: nuevos espacios culturales, páginas web de gran diseño y usabilidad, widgets, presencia práctica en redes sociales, libreros como asistentes digitales de sus fieles clientes, etc. Poco más puedo añadir para no repetirme desde esta perspectiva de transición, salvo algunas posibilidades que me parecen factibles. Poco, porque, como decía, si llega el día en que los lectores prácticamente sólo lean libros (o cómo se puedan llamar entonces) digitales, ya nada tendrán las librerías de librerías.

Maria Moreno
Editorial Veintisiete Letras

Hoy por hoy, autores, agentes, editores, distribuidores y libreros seguimos viviendo (es un decir…) del papel, o sea, de los ejemplares impresos que vendemos. Y que vendemos, no a través de internet, sino en los puntos de venta físicos: en las librerías y en las grandes superficies. De manera que, con problemas crecientes, con matices y pese a las quejas que, en privado, tenemos los unos de los otros, podemos decir que todos los que intervenimos en esta cadena nos seguimos necesitando mutuamente.

Manuel García Iborra
Librería Sintagma

La pasión con la que muchas partes del sector y sus principales afluentes están teorizando por el qué pasará es más que razonable, sin embargo mucho de los primeros pasos dados por los principales agentes son más que sospechosos. ¿Realmente algunos de los esfuerzos realizados están dirigidos de manera clara para buscar el mejor de los resultados? ¿Nuestra legislación y costumbres con las descargas de internet permiten que pueda existir este comercio? Prefiero que lean otros lugares que acometen estos defectos con gran claridad, pero si sobre algunas intuiciones debe de posar cómo debo de orientar mi pequeña empresa son, a día de hoy, sobre las siguientes:

-mientras que no existan datos claros de que existen beneficios en torno al libro digital, una librería como Sintagma no puede y no debe de hacer inversiones económicas y de trabajo.

Arancha Larrauri
Libranda

En las librerías físicas, es fácil perderse entre las mesas y las estanterías, desviar la vista y dejarse sorprender por portadas y títulos de libros desconocidos que están allí, esperando ser descubiertos. Es fácil que los libros te encuentren porque, -más o menos escondidos-, todos están físicamente allí, “en el mismo plano”. En el mundo digital, en la pantalla, el orden y las reglas de búsqueda y aparición de libros que marque cada librería, serán determinantes para que los libros tengan visibilidad o bien se pierdan en el espacio virtual. De ahí la importancia de que existan distintas librerías que quieran destacar, presentar y dar protagonismo a unos libros u otros, en base a criterios y opciones culturales cuanto más diversas, mejor.

Sumario

  • Ricardo Nudelman: Cuando todos los libros sean electrónicos
  • Joaquín Rodríguez: The Book Plus Business Plan (B+Bp)
  • Elia Fernández: Al abordaje
  • Paulo Cosín Fernández: Los retos del sector ante las revoluciones de nuestro tiempo
  • Juan Miguel Salvador: Nuevas librerías para nuevos escenarios
  • José Antonio Vázquez: El regreso al futuro de las librerías independientes
  • Arantxa Larrauri: Las librerías ante el futuro digital
  • Bernabé Naharro Sanz: Manifiesto neolibrero
  • Martín Gómez: Los desafíos para la librería
  • Manuel García Iborra: ¿Qué será de las librerías en el futuro digital?
  • José Manuel Anta: El futuro digital y la mutación de las librerías
  • Antonio Rivero Rodríguez: El horizonte digital y las librerías
  • María Moreno: Hábitats
  • Antonio Ramírez: Un mundo que se estrecha
  • Enrique Redel: Cruzar el Rubicón
  • Lola Larumbe Doral: Libreros de papel
  • Jesús Manuel Pinto Varela: El libro electrónico: ¿qué será de nosotros?
  • Marcelino Elosua: Ventaja competitiva: de la capacidad de distribución al marketing digital
  • Ramiro Domínguez: El mundo del libro y el mundo del ‘e-book’
  • Ramón Alba: ¿De qué hablamos cuando hablamos del libro?
  • Philippe Hunziker: Mundo digital y librería en los confines de la hispanidad
  • Marco Antonio Coloma: Un campo en disputa
  • Javier López Yáñez: Las ferias del libro ante el futuro digital: el papel de las librerías
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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

11 Comentarios

  1. […] blog Antinomias Libro ha recopilado una serie de citas destacadas de algunos autores de este número, cuya consulta es […]

    Responder

  2. Como ya he dicho, o he querido decir, en otro artículo de este estupendo Blog creo que las librerías tradicionales no se están muriendo, todo lo más enfermas, todo ello con relación al mercado digital actual en España. Como ya se ha comentado hay que redefinir el modelo de la librería tradicional y subirse al carro del libro electrónico. En sí no debe de ser la única vía de venta sino solo un camino más para dar satisfacción al lector. No son incompatibles, o mejor dicho, no deberían ser incompatibles.

    El peligro no viene de ahí, de esas centenares de librerías electrónicas que estamos en Internet, perdonen que me incluya, sino de otros sitios, y éstos son extremadamente peligrosos. Más bien acabarán con muchas tradicionales…. Pero creo, en mi opinión, que ésto último no tiene ninguna solución, por mucho que hagamos; es la Ley del Marketing, la Ley de la Publicidad, la de la libre competencia, aunque no nos guste es así.

    Tienda del eBook
    http://www.TiendadeleBook.com

    Responder

  3. […] dice el maestro Manuel Gil en su entrada en Antinomias del libro, corran a comprar este número, a suscribirse, a sostener uno de los pocos foros de reflexión […]

    Responder

  4. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Al igual que en las cajetillas de tabaco se advierte de la peligrosidad de su consumo, en este número de la revista Texturas, monográfico sobre la transición digital de la librería y que estará en la calle a mediados de esta …..

    Responder

  5. Maestro Gil,

    Usted se ha tomado la molestia de aislar una serie de frases significativas: remitámonos a ellas para vertebrar la discusión.

    –A Ricardo Nudelman, Editor y librero de Fondo de Cultura Económica: Las queridas librerías de libros impresos en papel tendrán (resumiendo) tres opciones: 1) quedarse como están y seguir seduciendo a los queridos lectores en papel… que son los que son (y si acaso, participar de que sean más); 2) integrar nuevos productos y servicios, ya sea para atender mejor a su clientela o contribuir con ellos a traer nueva clientela; y 3) asociarse a nuevos proyectos (opción solo para los muy valientes, ok). Y quien se sienta muy muy valiente, puede probar con las tres en simultáneo.

    –A Joaquin Rodriguez, Blog Los futuros del libro: Estamos de acuerdo: o se repiensa y se redefine el valor que se aporta en cada caso y en cada casa, o se despidan.

    –Elia Fernandez, Librería Verso: Estamos de acuerdo… Cuando el Mundo del Libro se convirtió en Industria Editorial muchos no reaccionaron y con el tiempo todo se pudrió. Las raíces de la crisis son industriales y pre-digitales: la tecnología las ha magnificado, les ha saltado los colores, pero no las ha provocado: esa es la dirección de la discusión.

    –Juan Miguel Salvador, Librería Diógenes: No Juan. Ya no es un tema ni por venir, ni del porvenir: hay que abarcar el tema en clave presente continuo: ¡ya está pasando!

    –Antonio Ramirez Librería, La Central: Los profesionales del libro que no ven en la red un espacio claro al que pueda trasladarse su actividad sin sacrificar una cierta manera de ejercer su oficio son aquellos que, por lo general, no aceptan el cambio: sea éste de la índole que sea: hay algunos que si lo están entendiendo. La retórica de los profetas de las nuevas tecnologías ha hecho daño, especialmente, a quien los escuchó y se la creyó tal cual: muchos hemos trabajado por matizar el márketing de tendencias y adaptarlo a la realidad de las empresas. Pero no han dañado a quienes han mantenido una visión crítica de las cosas. Es cierto: “el modelo de negocio para la difusión de contenidos digitales en Internet, sigue siendo cuanto menos incierto y confuso”: pero eso es solo porque se está definiendo, porque es nuevo; no porque sea inferior o malo o haya nacido maltrecho. Sabido es, ciertamente, que quienes están logrando beneficios, y astronómicos, son apenas un puñado de grandes corporaciones… pero cuidado: no los consiguen sólo vendiendo eReaders (sólo en parte): aportan un valor y el público de alguna manera lo acepta y paga por ese valor. Sucede, como en todo nuevo mercado, que el grande y el más cachas, hace de las suyas ¡antes! pero no dura siempre… Pasó lo mismo en el Oeste americano del siglo XIX; pero eso no ha de ser excusa para pelear una plaza en ese parqueadero: el año en que se vendieron más ruedas de carreta fue el año en que apareció el ferrocarril.

    Martin Gómez, Blog [el ojo fisgón]: Totalmente de acuerdo con Martín; precisamente por ello: no es posible seguir hablando de cadenas sino de redes.

    –Jose Antonio Vázquez, Portal Dosdoce: Si, de acuerdo con casi todo el “nudo”, pero el “desenlace” lo cambia todo: me remito al comentario a Ricardo Nudelman: solo desaparecerán aquellas librerías que se queden inmovilizadas. ¿Crees, por poner un ejemplo, que Marcial Pons (que el otro día comentaba Fórcola en su blog) tiene los días contados? ¿Crees que Gandhi en México está por cerrar? ¿Y Lola Larumbe… su proyecto se queda sin gasolina?…

    –Maria Moreno, Editorial Veintisiete Letras: Estoy de acuerdo, María, así es para muchas empresas: por activa o por pasiva están en el paradigma libro (y eso ni es bueno ni malo sino todo lo contrario); y su problemática es bien diferente a la de quienes se encuentren en el paradigma digital. Quien se encuentre a gusto y le vaya bien en uno u otro paradigma, no hay problema: pero quien esté descontento con su situación, si quiere, puede cambiar… No sólo quejarse o pedir ayudas públicas. ¿Estamos de acuerdo?

    –Manuel García Iborra, Librería Sintagma: Totalmente de acuerdo. Una librería como Sintagma debe exigir a sus representantes una mayor calidad de datos para tomar decisiones correctas. Y si sus representantes están con la mirada en otra parte las tiene que obtener por su cuenta… Con todo, como proyecto y empresa es libre de seguir igual o de cambiar; y si, dado el caso, subvierte la pasión por un cambio, me remito a las tres opciones (por resumir) comentadas a Ricardo Nudelman más arriba.

    –Arancha Larrauri, Libranda: Dos cosas: la primera es que en lo físico y en lo virtual (tanto si hablamos de libros como de librerías) rigen leyes diferentes (y muchas veces el error viene de trasladar la idiosincrasia de un plano a un medio distinto, sin adaptación). Y la otra: lo que determina finalmente la visibilidad de un producto, tanto en las librerías físicas como en las virtuales, es el trabajo que se haya hecho de acercamiento a un publico (llamémosle mercadeo): lo otro es asumir que la nueva edición va a depender de la serendipia o de un algoritmo, y no: dependerá de cómo se haya trabajado el acceso a un público.

    Abrazos Maestro,
    Pablo Odell

    Responder

    1. Juan Miguel 28/02/2011 en 12:45

      Me temo, Pablo, que va a tener que leer algo más de mi contribución para saber a qué me refiero, que no es lo que usted supone. Su opinión me resultará muy interesante entonces.

      Responder

      1. Ok Juan, sí soy de los que espero cada T&T con entusiasmo… En este caso he tomado las citas parciales del maestro Gil. Me alegro de todos modos que T&T haya convocado a tanto ilustre al debate en red. “Veremos a ver”. Saludos

        Responder

  6. En resumen que se sigue mirando al fenómeno digital con cierto recelo y de reojo. No lo censuro, hasta lo entiendo. Pero me parece que ese justamente fue el problema de los de la música, negarlo y tratar de retrasarlo lo máximo posible.
    En fin lo que sí está claro es que el momento es de incertidumbre, así que yo creo que al final ganará el más osado y valiente (o se dará una “leche” de mucho cuidado… aunque, sinceramente, no lo creo)

    Responder

    1. No David, no se ve con recelo ni de reojo, creo que eso es simplificar. El sector está mirando de frente, pero el fenómeno digital es algo más que un e-book, la revolución es mucho más amplia, pero de todo eso ya hablo en Los retos del sector ante las revoluciones de nuestro tiempo. Ya me dirás, que como dice Manuel Gil, hay que suscribirse.

      Responder

      1. Vale Paulo. A ver si puedo echarle un vistazo y luego te doy mis impresiones. Quizás me excedí al generalizar. Estoy de acuerdo con tu comentario.. es más que un simple ebook.

        Responder

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