¿Cuánto han caído las ventas del libro en 2010? ¿Cuánto han caído las ventas en los meses de enero y febrero de 2011 respecto al mismo período de 2010? Comenzaríamos por una aseveración a la gallega, depende. ¿De qué? o ¿de quién? Pues básicamente depende de quién lo diga. Escucho al nuevo presidente de la FGEE y dice que el 7% en una entrevista que le hacen en el diario El País a mediados de enero. En un programa de radio de la cadena SER en que entrevistan a tres editores independientes, por cierto que los tres aseguran que han subido las ventas en 2010, hablan directamente de una caída del 10%. Si ya las cifras que la FGEE ofreció en 2009 eran discutibles (caída del 2,4%), puede darse el caso de que las que ofrezca de 2010 sean todavía mucho más opinables.

Xavier Mallafré, presidente del Gremi de Editores de Catalunya: la facturación bajó el 9,84 y en 2011 se puede llegar al 15%. También señala: el precio ha bajado el 3% y se sitúa en una media de 14,18 euros, hace dos años era de 14,66. En 2009 se editaron 33.428 títulos nuevos, 171 millones de ejemplares, a pesar de que la tirada media descendió un 13,7% respecto a 2008 y se situó en los 5.139. Estos datos entiendo que se refieren a la globalidad del sector.

Estudio Gfk, Panel del libro electrónico, ofrece diversos datos, estudio con 1.100 librerías???? Ha estallado la venta de dispositivos. Campaña de navidades, en 2010 las ventas cayeron el 3,5%, de las cuales el 6% corresponde a libros en papel de ficción y la literatura infantil-juvenil el 7%. Bolsillo sube el 4%.

Un sinfín de datos que a lo único que conducen es a aumentar la confusión y la dispersión de datos y opiniones.

El problema es que estos comentarios están hechos en enero, nadie ha cerrado el ejercicio, los datos de comercio interior todavía no han sido solicitados, ¿de donde salen? ¿Del panel Nielsen?, ¿de alguna bruja nigromántica?, ¿de una interpretación de los posos del café?, ¿o son datos parciales que carecen de utilidad? Para mí carecen de sentido.

El problema que tiene el dar cifras extrapoladas de algún informe es que son poco cautelosas y, lo que es más grave, acaban por conformar un estado de opinión. Todavía me acuerdo de cuando se insistía en que el libro era un producto refugio, que aguantaba e iba bien, hablabas con gente de otros sectores y en cuanto comentabas la situación te espetaban que ellos habían leído en la prensa y escuchado en televisión que el libro iba bien. Que era el único sector que aguantaba la crisis. Al final te callabas y te quedabas con la sensación de ser un alienígena de la galaxia Ganimedes. En un sector tan pobre en información como el del libro estos comentarios conforman una opinión pública y un estado de opinión, pero lo que es de verdad importante es la necesidad de desagregar cifras en función de segmentos editoriales.

La sensación que tengo hablando con editores pequeños (culturales y obviamente independientes) es que ese segmento ha podido caer en torno al 20% o 25% al menos.

Hace unos días publicaba Joaquín Rodríguez en su blog, Los futuros del libro, una curiosa y aguda entrada con unos datos que desgraciadamente considero que se acercan mucho a la realidad. Invito a verlos. Se puede leer en el siguiente enlace: Algunas consideraciones intempestivas.

Lo preocupante de todo esto no es que sean datos parciales, sino que son datos de “retrovisor”, es decir, de “cuéntame lo que pasó”, cuando lo que se hace imprescindible son sistemas de medición de tiempo real que permitan corregir el tiro y adoptar decisiones. Con un nivel de caídas semejante y, lo que es mucho más importante, el proceso masivo de no admitir mercancía en firme sino en depósito por parte de las librerías, se está generando un curioso fenómeno de “destrucción creativa”. Por un lado rompe el esquema de financiación tradicional de la edición, ese circuito perverso en el que para mantener los volúmenes debes estar sacando continuamente libros al mercado; y por otro obliga a reducir los planes editoriales de manera drástica, esto fuerza a olvidarse de ir a tiradas de rotativa o de offset para abrazar de manera decidida el “tiro corto” y la edición digital de pequeñas cantidades de ejemplares en función de targets hiperfragmentados. Si los editores comienzan a recibir liquidaciones en función de ventas absolutamente reales es más que probable que el descenso en liquidez de la edición lleve a estas a un replanteamiento radical del modelo, es muy probable que estemos entrando en un situación de carencia absoluta de liquidez (cuando no de endeudamiento), con un nivel muy alto de activos irrealizables a corto y medio plazo, lo que conllevaría una situación de alarma para un conjunto muy amplio de pequeños editores. El problema radica pues en que si los libreros compran en consignación (depósito) y pagan únicamente lo vendido el circuito salta por los aires. Y esto puede no ser malo desde el punto de vista de la sostenibilidad de los modelos, aunque afectará gravemente al empleo. Nunca llueve a gusto de todos.

Ante una situación como esta parece más que recomendable la constitución inmediata de un Observatorio Profesional de la Edición Independiente, puesto en marcha por editores independientes y culturales, y con una dotación de infraestructuras seria y un personal profesional con ciclos de actividad de dos o tres años. Este observatorio podría recoger también la edición de otros contenidos culturales, como podrían ser las revistas, también en una mala situación en nuestro mercado. Con varias premisas:

  1. Desarrollar un sistema de control de ventas de carácter mensual a partir de una muestra significativa y representativa de pequeñas editoriales. Estos datos, segmentados en función de varios perfiles de editores diferentes deben conllevar el que cualquier editor pueda ver la situación real del mercado y compararse con sus “iguales”. ¿Que tiene de parecido una editorial independiente pequeña con un grupo editor de los llamados grandes? Nada, absolutamente nada.
  2. Diseñar un informe periódico de situación con los ratios que la edición independiente (y pequeña) necesita.
  3. Crear “una estructura red” de asociacionismo transversal.
  4. Crear una mesa permanente de trabajo de librerías y editores independientes y estudiar formas de visibilidad y apoyo mutuo.
  5. Poner en marcha unas jornadas técnicas de trabajo sobre el futuro de la edición independiente en España y desarrollar un auténtico plan de reconversión.

En resumen, hace falta iniciativa, y si esta no surge de las instituciones corporativas deberán ser los editores más inquietos los que tomen las riendas de la situación. Comisiones como la CPE (Comisión de Pequeños Editores de Madrid), que debería estar a la cabeza del replanteamiento estratégico del modelo, están al borde del “rigor mortis”, y es necesario y urgente nuevas formas de agrupación, al menos eso pienso cuando observo brotes verdes de asociacionismo cultural. Multitud de reuniones, llamadas telefónicas, cenas y comidas de editores me hacen pensar que algo se está moviendo en la galaxia libro. Y mientras a las instituciones les importa lo “macro”, al editor pequeño, cultural e independiente le preocupa lo “micro”. La diferencia es sustancial.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa. Tras más de 35 años de experiencia profesional en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Marcial Pons, Ediciones Siruela, Odilo TID– en la actualidad compagina con su labor como profesor de diversos Masters en España y América con tareas de consultoría en el sector del libro.

6 Comentarios

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: ¿Cuánto han caído las ventas del libro en 2010? ¿Cuánto han caído las ventas en los meses de enero y febrero de 2011 respecto al mismo período de 2010? Comenzaríamos por una aseveración a la gallega, depende. ¿De qué? o ¿de q…..

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  2. […] This post was mentioned on Twitter by Javier López Yáñez, Sinerrata Editores. Sinerrata Editores said: Por un Observatorio Profesional de la Edición Independiente, http://bit.ly/fI0g63, en @ntinomiaslibro […]

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  3. Observatorio Profesional de la Edición Independiente: ¡ojalá!

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    1. Gracias a todos por vuestros comentarios, y en especial a mi querido Jose Antonio, sigo el eslogan de mayo del 68: “sé razonable, pide lo imposible”. Un observatorio profesional es necesario, aunque no es fácil de poner en marcha, la atomización de la edición opera en contra, pero lo creo absolutamente necesario, y la edición empieza a ver imprescindible disponer de herramientas de control y seguimiento nuevas. Algo se mueve en la galaxia libro, al menos eso creo yo.

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  4. Uno de los problemas de los “elefantes blancos” que representan (cada vez menos) al sector (sobre todo al mundo del libro… todavía la RAE admite una acepción –en desuso– para la voz “gremio” que la equipara a “regazo”: “Cosa que recibe en sí a otra, dándole amparo, gozo o consuelo”) es que escupen datos sin refinar. Es su manera de ser y estar: van de patrón por la vida; sólo que la vida cambió.

    Porque cuando una organización de ese tipo, una posesión valiosa cuyo coste (particularmente de mantenimiento) excede su utilidad supuesta, ha colonizado un lugar y las condiciones le son favorables, lo que quiere es propagarse de forma que no quede espacio para nada más (lo que explica que diversos estamentos públicos relacionados con la edición y la lectura, carezcan de movilidad propia… realmente). Al no tratarse de estructuras fecundas, recurren a la forma más simple de multiplicación que es la fragmentación: de datos, mayormente. Viven por y para eso.

    Por eso, espacios como este “Antinomias Libro” resultan mucho más valiosos para los editores: porque en vez de escupir turba a chorros, trabajan en la extracción de la antracita… minería de datos mucho más evolucionada e incidente en las áreas decisionadoras de las empresas editoriales. Dicho esto:

    Suscribo la necesidad de ese OPEI y acepto el quinteto de premisas que propone Manuel: me parecen lo suficientemente concretas como para implementar planes de trabajo específicos y lo suficientemente amplias para articularse en red (y no ya ¡por Dios! en cadenas).

    Muy de acuerdo en que “hace falta iniciativa”, y si esta “no surge de las instituciones corporativas deberán ser los editores más inquietos los que tomen las riendas de la situación”.

    Pero, precisamente por encontrarse, comisiones como la CPE (Comisión de Pequeños Editores de Madrid), al borde del “rigor mortis”, “es necesario y urgente nuevas formas de agrupación”. Nuevas formas de organización “a la cabeza del replanteamiento estratégico del modelo” y no las anquilosadas y obsoletas ya conocidas.

    Y un detalle… la Galaxia del Libro es hermosa, formada por hermosos planetas y lunas; y habrá que cuidarla, consentirla y reconsiderarla desde su sol. Pero cualquier nuevo planteamiento organizacional ha de partir de la idea (ambiciosa) de “consteslación editorial”: integrar de una vez por todas la edición como algo más amplio ya nunca más circunscrito al mundo del libro: ya no más el ombligo de la edición.

    Abrazos maestro.

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  5. Tu artículo nos ha interesado mucho. Más allá de la recopilación y puesta en análisis de los datos, creemos esencial el debate sobre la constitución de un organismo como el que propones. Agregamos un extracto de tu propuesta a nuestro site.

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