Cuando a mediados de julio arrancó Libranda, tanto prensa como blogueros (algunos manifiestamente desinformados) atacaron sin conmiseración ni piedad a la plataforma. En aquel momento, desde “paradigma” estuvimos tentados a intervenir, pues al menos yo discrepaba de manera frontal con la mayoría de las criticas que allí se vertían, pero preferí dejar pasar el tiempo y esperar un poco antes de entrar a comentar el tema.

Por otro lado, alguno de nosotros estábamos trabajando con Libranda desde nuestras editoriales, por lo que teníamos información de primera mano sobre la estrategia y la táctica que la empresa iba a seguir. Y había tres ejes en el planteamiento que se observaban nítidamente. Por una parte, hacia falta alguna estructura que tirara del entramado editorial para que éste alcanzara una velocidad de crucero en la conformación de una oferta digital; por otro, era obvio que Libranda, que debía haber sido invisible en cierto modo, era una empresa de servicios para editores (esencialmente plataforma de hosting); y por último, era imprescindible empujar a las librerías online a desarrollar diseños centrados en el usuario para comercializar una oferta digital interesante.

La única crítica que no observamos fue la de incidir en el carácter privado de la compañía, al menos desde mi punto de vista. En todo momento he defendido la necesidad de una plataforma profesional de hosting y otros servicios de titularidad pública o semipública, como forma de salvaguardar el patrimonio bibliográfico español y poder frenar, en un momento dado, las tentaciones monopolistas de cualquier grupo mediático empresarial. Alguien podría señalar aquí que esto que propongo ya existía, es decir, Enclave. Sin embargo, soy de la opinión que ese proyecto se planteó mal. Por un lado la Biblioteca Nacional tiene sobre el papel otros menesteres bibliográficos; y, por otro, no había detrás conceptual-estratégico-tecnológico en el que apoyarse. Por lo que deduzco que como proyecto esta finiquitado y amortizado, pero que deja en el aire un tema crítico: ¿debe la pequeña edición independiente y cultural integrarse en alguna de las demasiadas plataformas comerciales actualmente en el mercado o debe constituir una propia?. A mi modo de ver se hace necesario constituir una plataforma de hosting y servicios propia que enlace después con las librerías independientes, aunque los tiros no parecen ir por aquí.

Pero vuelvo a las críticas que se hicieron a Libranda:

  1. Problema del arranque con un número de títulos muy bajito. La crítica debía ser reformulada hacia los editores, pues ninguno de ellos cumplió los plazos de digitalización del fondo prometido. Esto no dependía de Libranda. El problema de arrancar con un catálogo tan limitado a quien más perjudicaba era a Libranda, pues su plan de negocio me imagino que estaba desarrollado bajo el supuesto de un número mucho más elevado de títulos para comercializar. Al margen del intangible de daños en imagen. Quizá hubiese tenido sentido el aplazar el arranque.
  2. El problema de los ePub que no se leían en algunos dispositivos. Cierto, pero ¿qué parque de lectores Kindle o iPad había en España el 15 de julio? Ridículo. Nos consta que desde Libranda se está trabajando en esta dirección y en breve habrá sorpresas. Los ePubs se podrán leer en esos dispositivos, además se impulsará la incorporación de ereaders y tablets al mercado.
  3. La usabilidad de la página y el diseño web 2.0. Evidentemente la página arranco con una versión muy mejorable, pero el tema importante es que Libranda no debía ser una plataforma para el usuario, sino para trabajo del editor. La compra y consulta debía ser en las librerías, a Libranda se debería ir únicamente a consultar un fondo de catálogo editorial y poco más.
  4. Imágenes de los libros en Libranda. La responsabilidad de esto era estrictamente de los editores. Las características de las imágenes estaban bien claras en los protocolos de adhesión que los editores recibieron.
  5. Rehacer el plan de marketing. ¿Hacia quien? ¿Hacia los editores? ¿Hacia el cliente final? ¿De producto? El plan de marketing hacia los editores estaba perfectamente claro.
  6. Mejorar el sistema de links. Este problema debía ser resuelto por cada una de las librerías que enlazaban con Libranda, una vez que los ficheros subían por FTP a la plataforma de hosting.
  7. Política de precios. Libranda no decide ningún precio, esto es potestad del editor, y ya veremos si las decisiones que los editores han adoptado son un error o un acierto, para iniciar bajadas escalonadas siempre se está a tiempo. Por cierto, para algunos gurús del precio bajo, o mejor dicho, del microprecio, o del “todo a cien (pesetas)”, los editores británicos de libros de ensayo cobran el mismo precio al ebook que a la edición en pastas duras. Acabo de comprar uno en una página web inglesa y lo he comprobado: 60 libras en hard y en ebook. De hecho el precio medio de los ebooks de Libranda debe estar en torno a los 10 euros.
  8. Uso del DRM. Esta decisión es únicamente del autor, de sus agentes y del editor. Todos los libros en Libranda tienen DRM (salvo uno, el libro de Enrique Dans, Todo va a cambiar, por decisión del autor y su editor, Deusto-Planeta). Libranda no decide si los libros llevan o no DRM, esto es decisión del editor. Mi opinión personal es que el DRM es un incordio de cara al usuario y como forma de protección anticopia está muerto. El hecho evidente es que está siendo abandonado, los libreros alemanes venden sin DRM. Pero poner DRM y no dejar imprimir ni copiar ni siquiera un porcentaje del texto es decisión del editor, no de Libranda.
  9. Exclusividad de titulo, no de catálogo. Tal y como se puede entender este tema la exclusividad hace referencia a título-formato-ISBN, por lo que es obvio que si mañana un editor decide sumarse con su fondo a plataformas con otro formato deberá solicitar un nuevo ISBN para el formato de la nueva plataforma. En cualquier caso, cualquier forma de exclusividad contradice el espíritu de Internet, y más pronto que tarde este tipo de reminiscencias de la “distribución analógica” deberá abandonarse.
  10. Política de comunicación. Depende de hacia quien, los proveedores de Libranda (editores) en todo momento estuvieron al tanto respecto a la situación de arranque y los problemas que inicialmente se presentaron, al no ser una plataforma de venta directa, la comunicación no tuvo fisuras en ningún momento. Si Libranda hubiese sido una librería entendería las críticas a su política de comunicación, pero al ser una empresa de servicios no entiendo tales críticas.
  11. Respeto a la cadena de valor tradicional del libro. Cualquier editor, en la medida en que el corazón de su negocio y su fuente de ingresos y rentabilidad los tiene en el libro en papel y en las librerías como agentes comerciales, es razonable que proteja el estatus del sistema, otro problema bien distinto es que el negocio digital será un negocio para muy pocos agentes y las librerías que hoy conocemos no podrán, ni por recursos ni por tecnología, hacer frente a portales con un enorme volumen de tráfico, salvo que cambien completamente en el chip del tamaño y la fragmentación y pasen a agruparse como plataformas de valoración y prescripción de contenido especializado, en cualquier caso esta decisión también ha sido de los editores.

En cualquier caso Libranda tiene muy claro su “misión” y “visión” empresarial, y los próximos meses verán el comienzo de una gran cantidad de servicios por parte de la plataforma, tanto para editores (digitalización, widgets, protocolos de compra para bibliotecas públicas y universitarias, nuevos formatos, pasarelas automatizadas de carga de metadatos desde DILVE, etc) como para librerías independientes. Ttambién se espera el poder abrir la plataforma a librerías de Estados Unidos e Iberoamérica en un plazo de tiempo breve; no es casual que durante el último Liber la mayor parte de las grandes cadenas de librerías de este continente quisiesen contactar con Libranda.

A Libranda hay que reconocerle al menos el gran papel dinamizador que está teniendo, los editores están digitalizando a una velocidad de crucero más que apreciable, y junto a las librerías, se empieza a estructurar un mercado, todavía demasiado emergente.

Y a todo esto en breve veremos el lanzamiento de Google Editions. No estamos ante un tiempo de cambios, estamos ante un cambio de tiempo.

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Escrito por Manuel Gil

Nacido en Albacete, licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master en Dirección Comercial y Marketing por el IE Business School. En la actualidad soy Director de la Feria del Libro Madrid. Mi trayectoria y experiencia profesional se ha desarrollado en importantes empresas del sector del libro –Cadena de Librerías 4Caminos, Paradox Multimedia, Grupo Marcial Pons, Ediciones Siruela, OdiloTID–, asiduo visitante de todas las Ferias del libro de Latinoamérica, desempeño también numerosas actividades docentes en España y América.

11 Comentarios

  1. Libranda, para navidad, no tendrá ni 10.000 ni 8.000 ni 4.000 ni, al paso que va, 2.000 libros. Más vale dejar de esperar en vano. Por el momento.

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  2. Simple: Libranda propone un esquema de negocios y ese esquema de negocios no ha funcionado. Las críticas son para quien las trabaja. Defender a Libranda como si fuera un cachorro pobre y abandonado en el mundo es personalizar una pésima decisión de negocios. Todo negocio que no vende y no satisface al cliente, debe ser criticado. Es culpa de Libranda no definir quien es ese supuesto cliente.

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  3. Lo de la excusa de los precios desorbitados para utilizar “otros métodos” para conseguir las obras me parece que no se sustenta.
    Cada autor tiene el absoluto derecho de poner el precio que considere por su obra, y si a alguien le parece caro, sencillamente que no se lo compre.
    La verdad es que las cosas no son así. Apple lleva muchos años imponiendo los precios de sus aparatos, y al final el que quiere Apple lo paga, y resulta que mucha gente lo quiere, pero no le ponen en los foros que tienen que bajar los precios del iPod porque hay otros mucho más baratos.
    Debo decir que los ebooks de 15 euros se venden. La gente acostumbrada a comprar libros no lo ve un disparate, porque suponen un importante ahorro respecto al papel. El problema es saber con qué estamos comparando.
    Amazon es el depredador porque su fin último es prescindir de toda la cadena. No digo yo que no acabe siendo lo lógico ¿alguien se acuerda de las empresas de foto composición? pues durante muchos años existieron porque eran necesarias. Luego la tecnología, las sustituyó.

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  4. A mi me parece que Libranda nació como una gran campaña de márketing, pero debajo apenas había cimientos y por eso la casa ha temblado y ha sufrido terremotos. Esto surgió para hacer frente al poder de Amazon, cuando ese poder en España aún no era ni un poquito fuerte. Los empresarios de Libranda dijeron: “ya está repartido el cotarro, el ámbito anglosajón para Amazon y el hispano para Nosotros” y a seguir abusando del cliente con precios desorbitados. Se le ha criticado y yo he he desistido de usarlo, ya que tantos problemas hacen que el cliente se retraiga. Si para buscar un libro tenía que hacer una búsqueda doble, no tenía sentido, directo a la página (ECI, FNAC, Casa del libro, etc. ) y se acabó, Libranda que quede ahí, ahogando a libreros y editores con esa condición de no poder vender los fondos salvo si se cambia el ISBN.

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  5. Como bien dice David Soler Libranda era (y es) la cabeza visible. ¿A cuento de qué se crea una página web para los usuarios y se da una rueda de prensa para anunciar el proyecto?

    Yo fui uno de los críticos con Libranda en su salida y lo sigo siendo a día de hoy. Contesto a tus puntos:

    1) Entiendo que el problema del número bajo de títulos no es exclusivo de ellos, pero no puedes lanzar una plataforma así y querer “deslumbrar” con los títulos que tienes colgados cuando son simplemente ridículos comparándolos con las plataformas en otros idiomas o incluso con el número de ePubs que hay colgados por la red.

    2) ¿En serio te estás preguntando cuántos Kindle, iPad (y iPhone y iPod touch) había como excusa? Mejor reformula la pregunta, ¿cuántos dispositivos hay (a día de hoy) compatibles en España con el DRM de Adobe? Porque creo que ahí está la clave. Que en un futuro más o menos cercano se cierren acuerdos con Amazon o con la iBookstore no significa absolutamente nada. Lo que debería de haberse hecho es no salir públicamente sin haber cerrado esos acuerdos.

    3) Si Libranda no es una plataforma para el usuario, que el usuario no pueda tener acceso a ella y no confundirle. Simple.

    4) –

    5) –

    6) Ver punto 3. Eso resulta irrelevante casi.

    7) El precio de Amazon está en 9,99$ que es el precio que debería estar en España (alrededor de 7€) y algo más para las novedades. Salirse de eso es suicida porque no vas a vender.

    8) Diría que esa decisión es más bien de los editores que los autores (que muchas veces no tienen ni idea). El problema no es tanto el tener DRM (los libros de Amazon también lo llevan) sino que al no estar en los canales adecuados muchos lectores y dispositivos se quedan sin poder leerlo.

    9) Agree.

    10) Volvemos al punto 3. Si es de uso interno que no se dé publicidad a la plataforma, no se cree la web para visitantes ni se haga publicidad de su nombre.

    11) La cadena tradicional de venta del libro es la que es, pero no por ello hay que inventarse altos precios o DRM en los libros para seguir manteniendo dicha cadena tradicional.

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  6. El depredador de las librerías tradicionales ha sido ECI, la FNAC y demás grandes superficies. Los que nos hemos criado en barrios de libreros lo tenemos claro.

    Cualquier tienda online, no sólo Amazon, amenaza mucho mantes a ECI y la FNAC. Ése es el verdadero problema 🙂

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  7. Me gustaría hacer el comentario sobre la incongruencia que supone defender la cadena de valor del libro, que por otra parte, tiene mucho sentido para la supervivencia de las propias editoriales, y por otro lado, aportar contenidos a Amazon, que es el depredador natural de las librerías tradicionales. Quizás, cuando los impulsores de ésta iniciativa se den cuenta, ya será tarde.

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  8. 1) tanto da pocos títulos como retrasar la salida: el parque de ereaders no deja de aumentar

    2) ¿De dónde sacas eso sobre el kindle? Y la frase “los epubs se podrán leer en esos dispositivos” no tiene sentido respecto a un kindle. Supongo que te refieres a que Libranda está a punto de cerrar un acuerdo con Amazon y que las editoriales bajo libranda que quieran distribuir por Amazon pasarán por libranda

    3) Suena a “el perro se me ha comido los deberes”. Si es mejorable, no hay más que decir. No se puede empezar con algo así, porque la primera impresión es la que queda

    5) Fuera de los 3 fundadores, la pregunta ahí es si es una buena idea que tu competencia, controlando Libranda, se ponga como cuello de botella entre los lectores y tú, Amazon incluida.

    9) Pregunto: ¿Sólo con un ISBN nuevo, los editores podrían puentear a Libranda y vender directamente por Amazon?

    10) Eso es negar la mayor. Si la política de comunicación directa e indirecta falla, la culpa no es de otros

    11) Pues fíjate que se dijo que Libranda también estaba para proteger al Librero…

    En resumen, como dice Gozzer, tanto da, porque la imagen ya es abrumadoramente negativa. Y sí afecta a las editoriales, porque es un momento crítico en el que hay que gestionar una cultura de compra de ebooks y no se va por el buen camino

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  9. Muy sugerente tu post Manuel y es una interesante lectura y aunque pudieras refutar algunos puntos responsabilizando a editores y libreros, yo simplemente me cuestiono los controles de calidad que debería obligar la plataforma para añadir valor de cara al lector. Aún así no hay que olvidar que esta es un iniciativa de tres editoriales y la “no política” de Libranda es la política de ellos tres pues las bases de lo que iba a ser la sentaron al inicio del proyecto.

    Aún así creo que podrías tener razón en casi todo salvo en el de la política de comunicación. Precisamente la crítica era que al no ser una librería no debería haber hecho todo ese despliegue comunicativo público. Esto lo han aceptado hasta los propios responsables de Libranda (tanto en público como en privado) por lo tanto creo que esa era la crítica más razonable de todas. Es más, la mala prensa generada seguro que ha sido una manera de desalenter a jóvenes editoriales a dar el paso.

    Por útlimo, no entiendo tu petición de una plataforma pública. Lo único necesario para sacar adelante un modelo digital en España es una buena librería online, puesto que la capacidad de generar los archivos digitales lo puede tener cualquier editorial. Por lo tanto lo único necesario es que alguien apueste de una manera responsable y decidida por el modelo digital para poder comenzar a construir el mercado. Sinceramente, no veo la necesidad de una intervención pública directa. Aunque desde luego, todo esto es muy debatible, es un mercado inmmaduro y todavía sabemos medir su verdadero potencial.

    Un abrazo.

    Responder

  10. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Cuando a mediados de julio arrancó Libranda, tanto prensa como blogueros (algunos manifiestamente desinformados) atacaron sin conmiseración ni piedad a la plataforma. En aquel momento, desde “paradigma” estuvimos tentados a i…..

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  11. Se me ocurre que se le criticó a Libranda porque era la “cabeza visible” de todo esto. Es lo que tiene Internet, si no quieres que te critiquen tienes que hacer dos cosas: menos protagonismo y, por supuesto, hacer las cosas bien.
    Yo fui de los que critique, eso sí, trate de hacer una crítica constructiva y hoy volvería a escribir lo mismo que escribí en su día. No soy editor y por lo tanto no tengo la información que tienes tu, pero eso pasa con otras empresas. Así que yo, y otros, criticamos con la info que teníamos.

    Pero me gustó tu post.

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