Hace unos días me llamo una periodista de un periódico generalista para hacerme unas preguntas a través del teléfono. Normalmente nunca doy opiniones por esta vía, siempre pido que me envíen por email el cuestionario, las contesto por escrito y devuelvo por la misma vía. Ni que decir tiene que nunca se recoge la totalidad de lo que manifiestas, y en algún caso directamente ni te entienden, así que luego sale lo que sale. Imponderables del oficio. Viene esto a colación acerca de mi posición sobre el tema del precio fijo o único. Nunca, jamás, he defendido el precio libre, entendido como una cascada escalofriante de descuentos diversificados a los eslabones de la cadena de distribución y puntos de venta, sin existir un precio de referencia. Lo que hace ya algún tiempo escribí en la revista Texturas era un modelo teórico que consideraba interesante debatir ante una posible desaparición del sistema actual de precios en España, producto de políticas neoliberales muy agresivas y decididas. Lo que en varias ocasiones he sugerido y recomendado a Cegal es que debería comenzar a dibujar escenarios posibles y a proyectar futuribles, y en esta línea tener previstas políticas de autodefensa de las librerías. Esto se lo he transmitido en varias ocasiones a mis amigos Juan Miguel Salvador y a Fernando Valverde. Cualquiera que lea este blog, aunque sea esporádicamente, ha tenido obligatoriamente que ver que llevo varios años planteando que hay que diseñar un Plan Nacional de apoyo a las librerías. Dejo este tema así, pues creo que queda lo suficientemente claro. Leer más de este artículo