Sin precios bajos no hay consumo

promociones

La semana pasada quedé con un antiguo amigo al que hacía mucho tiempo que no veía, mi amistad con él se debió a que fue librero un breve espacio de su vida de estudiante, pero enseguida recondujo su carrera profesional hacia el mercado del gran consumo, vendió informática, componentes, pantallas de plasma, televisores, etc… y hoy trabaja de «lechero», me explico, es product manager de una conocida empresa láctea. Después de un rato de contarme la situación de la gran distribución y del consumo en general, me hizo una pregunta que me esperaba: ¿qué pasa con las librerías? Intenté explicarle mi visión del problema. Leer más de esta entrada

Pronóstico reservado

emergencia

Uno de los efectos colaterales que está teniendo la crisis en el sector del libro, y que cada vez me preocupa más, tiene que ver con el problema de la ruptura de las vías de financiación en el ecosistema del libro. La pregunta a hacerse es: ¿y ahora quien financia a quién y cómo?

Si hasta 2010 era facilísimo implantar un número muy alto de ejemplares en el canal de distribución y facturar el 80%, desde 2010 hasta ahora se ha producido un cambio que requiere meditar. Las implantaciones actuales se hacen con cargo a «depósitos» o como dicen en América, «en consignación». El cambio es importante. Leer más de esta entrada

¿Hay que reformar la ley del libro?

situacion_libro

Hace unos días plantee en las jornadas de reflexión sobre el sector del libro que se celebraron en Madrid la necesidad de reformular algunos artículos de la vigente ley del Libro. En concreto el artículo 9 apartado 3, el artículo 10 apartado 1. i) y el artículo 11, apartado 1. c). A mi modo de ver, se trata de dotar de flexibilidad a un articulado que, querámoslo o no, hoy está obsoleto, o al menos de ser susceptible de adaptación a los tiempos. No hay ningún negocio que se pueda sostener a una sola carta. La divisa de muchos agentes del sector (básicamente libreros) es: o vendo a 20 (euros) o nada. Esto no puede ser. Entre el saldo puro de un libro a 0,70 céntimos y un PVP de 20, hay que poner eslabones intermedios en el camino: rebajas, descuentos, promociones, etcétera. Seguir pensando y creyendo que no existe elasticidad al precio en el libro es negar la evidencia, y ya se sabe, los dogmas siempre son rigideces y frenos al desarrollo. Tal y como están las cosas, el imperativo del sector debería ser ponérselo fácil al cliente y conseguir que entre en las tiendas, y para eso no se ha inventado nada nuevo, al margen de precios bajos, descuentos y promociones. ¿Quiere esto decir que plantee la supresión del precio fijo? Para nada. Flexibilizar artículos de la ley e insertar el consumo de libros en un ámbito normalizado del consumo general no es cargarse el precio fijo. Al menos yo lo veo así. Cuando la industria se alía en contra del consumidor no hace falta ser Nostradamus para observar que tiene los días contados. Leer más de esta entrada

Bailando con precios

En los últimos tiempos y a raíz de la fijación de precios de productos digitales se han abierto algunos debates sobre temas de precios que resultan ciertamente interesantes, pero no siempre del todo acertados. Y creo que hay que ir a la fuente y ver que dice la ley. La ley 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas, en su artículo 10, «Exclusiones al precio fijo», en el que se enumera los supuestos que «No quedarán sometidos al régimen de precio fijo », en su apartado «i» dice textualmente: Leer más de esta entrada

Las rogativas no incentivan la demanda: cerrando 2011

Hasta hace muy poco, en la España profunda, cuando no llovía se hacían unas rogativas y se sacaba el santo del lugar para ver si caía la lluvia y se terminaba la pertinaz sequia, relaciono esto con la exigua venta de libros del año 2011. Los datos que me transmiten numerosos amigos van todos en la misma línea: un descenso muy serio del nivel de ventas que, para no caer en la temeridad, sitúo en una horquilla entre el 12% y el 18%, con una especial incidencia en los descensos de las grandes superficies, y algo menor en las librerías independientes. El bolsillo ha descendido un 12% (parece increíble, y sin que despegue el libro electrónico, la experiencia anglosajona nos muestra que el bolsillo será canibalizado por el ebook). Tampoco se salva la literatura infantil juvenil, que ha descendido en torno al 10%. Y el índice de devoluciones sigue subiendo, situándose ya en torno al 40%, con editores que se acercan peligrosamente al 50%. En realidad, nada que no supiésemos desde hace varios meses. Leer más de esta entrada

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