¿Hay que reformar la ley del libro?
17/12/2012 10 comentarios
Hace unos días plantee en las jornadas de reflexión sobre el sector del libro que se celebraron en Madrid la necesidad de reformular algunos artículos de la vigente ley del Libro. En concreto el artículo 9 apartado 3, el artículo 10 apartado 1. i) y el artículo 11, apartado 1. c). A mi modo de ver, se trata de dotar de flexibilidad a un articulado que, querámoslo o no, hoy está obsoleto, o al menos de ser susceptible de adaptación a los tiempos. No hay ningún negocio que se pueda sostener a una sola carta. La divisa de muchos agentes del sector (básicamente libreros) es: o vendo a 20 (euros) o nada. Esto no puede ser. Entre el saldo puro de un libro a 0,70 céntimos y un PVP de 20, hay que poner eslabones intermedios en el camino: rebajas, descuentos, promociones, etcétera. Seguir pensando y creyendo que no existe elasticidad al precio en el libro es negar la evidencia, y ya se sabe, los dogmas siempre son rigideces y frenos al desarrollo. Tal y como están las cosas, el imperativo del sector debería ser ponérselo fácil al cliente y conseguir que entre en las tiendas, y para eso no se ha inventado nada nuevo, al margen de precios bajos, descuentos y promociones. ¿Quiere esto decir que plantee la supresión del precio fijo? Para nada. Flexibilizar artículos de la ley e insertar el consumo de libros en un ámbito normalizado del consumo general no es cargarse el precio fijo. Al menos yo lo veo así. Cuando la industria se alía en contra del consumidor no hace falta ser Nostradamus para observar que tiene los días contados. Leer más de este artículo







